Vista, suerte y al toro

El mundo de la aviación de caza y sus aviadores

ENTRAR EN TIJERAS…

Posted by Negro on February 6, 2010

Aunque el curso de Caza lo había realizado en el mismo avión, ahora que había pasado un año en el escuadrón, no podía decir que era un experto en la plataforma en cuestión. El F-5A Freedom Fighter se había desarrollado apenas cuando el contaba 3 años, a partir de un entrenador de altas características T-38. Fue el primero en incorporar flaps de borde de ataque (todo un avance para la época) además de los de salida, y contaba con un par de motores reactores puros que con postquemador proporcionaban casi 4000 libras de empuje cada uno. Sus características de aceleración, velocidad y la capacidad de sus cuatro estaciones en los planos (con permiso del F-4), lo hacían especialmente válido para misiones de ataque al suelo en perfil de vuelo alto-bajo-alto con una carga de un par de bombas de 250 kilos.

Y en ese papel estaba entrenado a la perfección. La navegación visual sobre un terreno desconocido a una altura que podía variar entre 500 y 100 pies, a una velocidad de crucero de 420 nudos que podía aumentar a 520 en el área de ataque, no suponía mayor pega aún sin que hubiese ni inerciales, ni GPS, ni pantallas de líquido que le indicaran la dirección de la ruta; tan sólo un mapa de la zona en una carta de 1:500000 en forma de librito (o con forma de pata de jamón si las habilidades del piloto en cuestión en el arte de pre-tecnología, no le permitían la confección de libritos), un direccional esclavizado a una brújula y un cronómetro (rumbo y tiempo, rumbo y tiempo…)

Pero en esas misiones de ataque antiguas, siempre existe el contratiempo de que aviones de defensa aérea salgan a defender lo que los F-5A quieren batir. Para ello, los pilotos del escuadrón se entrenan en combate aire-aire.  El combate aéreo para ese caza con 2 cañones de 20 milímetros y 2 misiles Sidewinder de punta de plano, comparado con los medios con los que cuentan los aviones hoy día, pudiera parecer raquítico; y lo era. En caso de encontrarse con la amenaza aérea, siempre escaparían. Enzarzarse podía suponer el ocaso de sus días.

C-5 Freedom Fighter (Full) por NikonDavid2007.

http://www.flickr.com/photos/8996989@N02/2977706318/

Pero el nervio de un piloto de caza en muchas ocasiones no le permite la huída (sobretodo si es una misión de entrenamiento) y tras el “Fight´s on” se cruza cerca de su oponente, piloto experimentado del mismo escuadrón. Es un combate muy igualado: disparos traseros de misil o posicionamientos para ráfagas de cañón. En los primeros virajes describen figuras simétricas sobre el firmamento; con aviones de las mismas características hay poco margen para la sorpresa. Y de esta manera van cerrando una figura con forma de ovillo de lana hasta que se convierte en un círculo casi perfecto.

En esa situación, con los motores a taco, virando a nivel, sólo queda esperar a que uno de los combatientes ceda presión en la palanca tras la ensalada de g’s continuados o que alguien cambie el viraje porque desestime la posición del oponente. Él, que sintió cómo el contrincante le ganaba posición poco a poco, a la desesperada decide cambiar el viraje tirando hacia arriba, pensando que tenía más energía. Fue ascendiendo hasta quedar a una velocidad al punto de la pérdida de mandos. Su oponente incapaz de apuntarle con el morro, queda 2000 pies por abajo en las mismas condiciones de vuelo: morro muy alto, motor a tope, vibración estructural que avisa de pérdida de sustentación, mandos de vuelo casi sin capacidad de “mando”; sí, estas son unas tijeras en toda regla.

Los aviones se paseaban uno encima del otro, intentando mantener las condiciones de vuelo. Él, asomado al borde de la cabina para no perder de vista al enemigo; demasiado tarde, lo ha perdido. Éste intentándose meter justo debajo de él, esperando a que cayera (de hecho en las tijeras de combate, los aviones casi en pérdida están cayendo continuamente). Hasta que se le para un motor y pulsando el botón que genera la ignición, decide tirarse: mete pie y sin saber dónde está el contrincante, cae a plomo en vertical sin todavía control sobre los mandos, mirando a los instrumentos del motor parado en su encendido, intentando ganar velocidad…

-“knock-it off”

-“knock-it off”

- “¿M’as visto?”

-“No”

-“Casi m’as ‘llevao’ por delante. Anda, vamos p’a casa”

Rumbo a la Base el piloto experimentado piensa que el cagurrio en agresividad está bien, talvez un poco más de seguridad de vuelo no hubiese estado mal. Mañana lo hará mejor.

Buena Caza

Negro

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CON DOS…

Posted by Tama on February 5, 2010

Chicos, no podemos con nuestro alma. Vuestro compañero de fatigas Alejandro también está echando unas horas, claro que sarna con gusto no pica…Ha conseguido autorización para hacer un extenso reportaje sobre el ejercicio y parece que se lo está tomando en serio. Esperemos poder disfrutar pronto del fruto de su trabajo y pasión.

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Posted by Tama on February 2, 2010

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Posted by Tama on January 31, 2010

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EL AGUA, PARA LAS RANAS

Posted by Negro on January 30, 2010

Hace tres horas que se ha acostado y no consigue dormir. En su plan milimétricamente estudiado de dormir al menos ocho horas todos los días, no contaba con la experiencia que ha vivido esa tarde. Aún puede sentir el agua; el cloro de la piscina instalado en su nariz. Pocas recomendaciones le dieron al partir desde la Patria a la Tierra de las Oportunidades. –“Duerme ocho horas todos los días y un día del fin de semana márchate por ahí, desconecta totalmente, de lo contrario lo pasarás mal”. Pero hoy no consigue conciliar el sueño.

Y la Tierra de las Oportunidades también lo era para él. En la costa atlántica del Nuevo Mundo se encontraba la Escuela de Pilotos de Ensayos en vuelo. Era un reto personal pero también para el país al que representa. Pilotos experimentados de todos los países se arremolinan en torno a este centro de excelencia. Luchan por mantenerse entre esta élite y rentabilizar la confianza y el alto coste económico que sufraga cada país. Es un curso muy exigente.

Sigue pensando en lo que ha vivido aquella tarde. El entrenamiento en los medios de escape de aeronave una vez que ha caído en agua es fundamental para los pilotos de la “Navy”. No en vano, ha salvado muchas vidas. Pero esa tarde  sintió que no lo contaba. Estaba en la recreación de una cabina de un helicóptero al borde de aquella inmensa piscina cuando,  como había pasado en otras ocasiones, el “guachi-guachi” ensordecedor y reverberante en boca del instructor, hizo que le sorprendiera la caída del aparato al agua; y luego el vuelco…

IMG_3321 por Lloydwatkin.

http://www.flickr.com/photos/lloydwatkin/2273452915/

Boca abajo y a oscuras, en pocos segundos logar asir la maneta de la salida de la puerta del piloto. La acciona, pero parece que no funciona. Tira una y otra vez frenéticamente de ella y nada. En ese momento se vuelve hacia una pequeña botella de oxígeno de emergencia, pero boca abajo al inhalarlo, con las narinas llenas de agua, lo único que consigue es que el agua le entre hasta el cerebro.

Ha pasado tiempo, tal vez sólo 45 segundos, pero suelto de los atalajes que se unen al hierro, piensa que la cosa se está poniendo más fea de lo normal. Es entonces cuando una mano invisible que se presenta por detrás, lo ase por el “pescuezo”  lo empuja por la ventanilla del aparato. No da tiempo para más, la aeronave es sacada por la grúa, derramando agua por todos sus orificios. Él, medio ahogado y medio abochornado, colgando de la ventanilla atisba escuchar lo que el instructor esputa a un “British”. Mala suerte, ése no ha pasado la prueba, accionaron el mecanismo de emergencia por la impericia de éste. Llega su turno, y el instructor le hace un “thumb up”  que le sorprende: -“you were almost out”. “Almost out”; mucho más “almost” que “out”, pensó él mientras intentaba aliviar por medio de estornudos el agua alojada en sus pulmones.

Hoy es un nuevo día. Es la última prueba del entrenamiento. Va en cabina de pasaje embutido entre dos morlacos zainos locales, se sintió un “cordón bleau” en el que él era el jamón. –“Como no salga el que está en la puerta…”. Mientras se ataba, pensaba en la teoría: hilo conductor hasta la puerta, referencias hasta el punto de salida, accionar el mecanismo de la puerta; ¿cuál era el mecanismo?. No le dio tiempo a angustiarse demasiado. Prácticamente no oyó el “guachi”. El aparato cayó a plomo sobre el agua y rotó. Manos y dedos ágiles como látigos, la cabeza cierta como un GPS y las piernas como unos resortes, hacen que en pocos segundos esté en la superficie. -“You are the first, you are the best”; esto sí lo entendió perfectamente.

Buena Caza Gabi

Negro

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