Que García Morato era aviador y precursor del Ejército del Aire, independientemente de la vinculación ideológica que pueda significar al haber sido parte del bando nacional en la guerra civil española, es conocido por muchos. Sus cualidades naturales para volar le llevaron a desarrollar técnicas y tácticas de combate aéreo revolucionarias y totalmente innovadoras para la época. Sin embargo lo que me atrae de la figura de Morato más allá del gran aviador que era cuyas “manos” le convirtieron en el mayor as de la aviación española son sus dotes de liderazgo.

Ese mismo liderazgo es el que falta en ocasiones en la vida pública y aunque me duela decirlo en la actividad que desarrollo. No soy experto en teoría del liderazgo, pero tengo claro que es algo con lo que se nace y que cuando se descubre en alguien es mejor saber cuidarle en provecho de la organización que se trate. Muchas veces el problema radica en aceptar que es mejor no disponer de líderes que cuestionen el sistema y por ende que intenten cambiar lo establecido, aquello que lleva tiempo funcionando y que, aún con fallos, es mejor no menear para así no mover la silla a muchos. Tiempo habrá de hablar de esto, pero muchos como García Morato harían falta para tirar del carro…

El dibujo que os dejo es de García Morato cuando era Teniente de Infantería, y es que antes de hacer el curso de piloto ingresó en la Academia de Infantería de Toledo. Gracias a Perico otra vez por la imágen…

 

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