En muchas ocasiones me han preguntado acerca de la conveniencia o no de volar con un Operador de Armas en cabina trasera (WSO, Weapon Operator System). Ya he comentado algo al respecto en este blog, cuando me he referido al Mirage 2000D. Y es una cuestión que no puede contestarse a la ligera, sin una reflexión meditada, y sin tener experiencia al respecto. Hay aspectos derivados que requieren de un estudio más detallado, sobre todo por sus implicaciones en la, muchas veces referida, seguridad en vuelo. Por ejemplo, la Crew Coordination, de amplio uso, estudio y experiencia en cabinas de aviones comerciales. Cuando son dos los que vuelan juntos, hay que poner orden en la cabina de pilotaje, y en este sentido, los cazas con doble figura no pueden ni deben mirar a otro lado. Otro día comentaré cómo volábamos en el RF-4C Phantom, cómo gestionábamos las emergencias en vuelo, aplicábamos procedimientos normales, etc….

La experiencia me dice que dependiendo de la misión principal del caza, puede ser aconsejable o no optar por la opción biplaza. En misiones aire-suelo puede ser óptimo, pero no necesario, y las posibilidades del caza determinarán finalmente una u otra elección. Pongamos dos ejemplos: si el avión tiene muy buena capacidad aire-aire, por ejemplo un F15E o un F18 Super Hornet, en una misión aire suelo con configuración mixta, bombas y misiles radáricos tipo AIM-120 AMRAAM, la posibilidad de contar con un WSO en cabina trasera puede suponer una ventaja táctica indudable, al posibilitar volar a muy baja cota en ruta al objetivo, mientras el WSO busca en el radar cazas de oportunidad para empleo del armamento aire-aire. Un segundo ejemplo sería el de un avión puramente “bombardero” con capacidad aire-aire muy limitada. En este caso no se justificaría de la misma forma la figura del WSO, y el piloto debería por sus propios medios volar en muy baja cota (escenario más complejo) hasta su target, concentrándose exclusivamente en la evasión del terreno y las amenazas suelo-aire enemigas. Aún así, en misiones aire-suelo en líneas generales, volar con un WSO supone una ventaja adicional al disminuir la carga de trabajo en la cabina delantera.

En lo que respecta a misiones aire-aire, tengo mis dudas. El caza, desde la Primera Guerra Mundial, es el avión de guerra monoplaza por excelencia. Y creo que debe ser así. Un cazador debe ser capaz por sí mismo de volar la misión, y no debería necesitar de alguien en cabina trasera. Y de hecho, ninguna Fuerza Aérea seria cuenta en su inventario con un avión biplaza puramente cazador.

Hay Fuerzas Aéreas con tradición en aviones biplazas: la francesa con el M2000N o M2000D, la alemana con el Tornado, etc… pero los aviones de combate de última generación traen consigo el debate histórico de WSO o no. Incluso en el seno de las Fuerza Aéreas comentadas. Nosotros vamos por el camino de enmedio: vemos las necesidades, las priorizamos y decidimos qué plataforma adquirir, pero no reflexionando sobre qué impacto sobre el sistema puede suponer un avión biplaza. El último con el que ha contado nuestro Ejército del Aire ha sido el RF-4C, pero nadie puede asegurar que no habrá más en el futuro. Pero en cualquier caso, hay que ser conscientes que no es una opción más, sino una filosofía de empleo táctico y de personal diferente.

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