Hace unos días, “EJ” dejó un comentario acerca de la “tecnología nacional” que llevan los F18 españoles. Me sorprendió que alguien hiciera un comentario en ese sentido (porque hay que saber del asunto), y por eso me gustaría compartir lo poco o mucho que sé al respecto, sin traspasar la famosa y en ocasiones delgada línea de la confidencialidad. No es que sea una autoridad en el asunto, pero me enorgullece el trabajo que se hace en mi país, muy difícil de encontrar en muchas de las Fuerzas Aéreas mundiales.

Los aviones modernos, y por lo tanto los cazas, tienen una parte hardware y otra software, además de los elementos necesarios para que una y otra hablen y se entiendan. Los técnicos y expertos en la materia sabrán perdonarme, pero es una manera simplista y casi vulgar de explicar las cosas para que todos nos entendamos. Y cuando se adquiere un nuevo sistema de armas, se compra la tecnología, software y hardware, pero en ocasiones se pierde la capacidad de mejora y desarrollo del sistema. Pongo un ejemplo. El F18 se adquiere con unas pantallas monocolor determinadas y con una capacidad de presentar datos específica. Esa información proporcionada al piloto es gestionada por “ordenador/es”, a partir de un software del sistema operativo determinado. La primera de las versiones de ese sistema operativo “viene de serie”, es decir, se tiene a partir del momento que se adquiere el sistema de armas completo. En el ejemplo que pongo, cuando se adquirió el avión, el software operativo que incorporaba era la versión OFP xx.xx, la primera de la serie, susceptible de ser mejorada a versiones superiores, siempre que se tenga la capacidad humana y técnica necesaria.

Hablo de una capacidad humana y técnica óptima y cualificada si se quiere mejorar el software de fábrica del avión. Pero hay otros factores, más allá de la capacidad, que son la voluntad y los intereses empresariales que cada país o Fuerza Aérea tenga. Hay ocasiones que esta capacidad se tiene, pero la encorsetada estructura de los organismos encargados de practicarla, lo impide o ralentiza. Como ocurre por ejemplo en Francia. En España, a día de hoy, y esperemos que nada ni nadie se empeñe en cambiarlo, está perfectamente reglamentado y se han atribuido una serie de funciones a ciertos organismos privados y estatales con el objeto de potenciar la industria nacional al tiempo que se mejora y desarrolla un sistema de armas en servicio en el Ejército del Aire.

Foto álbum Flickr de Raulherse

Y así es como, de la OFPxx.xx. original del F18, hemos pasado a la versión actual, cien por cien nacional, que se parece a la primera de las versiones como un huevo a una castaña. Se han introducido todo tipo de mejoras, casi todas ellas para satisfacer las necesidades del usuario, es decir, el piloto. De hecho, se tiene en cuenta la opinión de las Unidades usuarias en la fase de desarrollo de cada versión de OFP. Estas versiones de software no solamente posibilitan el lenguaje piloto-avión, sino que también son necesarias cada vez que se introduce un nuevo sistema al avión, por ejemplo, un nuevo pod designador láser, un nuevo misil o bomba a lanzar, etc…

Repito que la explicación requiere no un post, sino todo un weblog, e invito a quien quiera darnos una explicación más detallada a dejar aquí un comentario, sin contar mucho más de lo que en este blog se debe publicar.

Seguiremos informando.

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