Ya comenté en una entrada anterior los problemas que surgieron en la AdA con la entrada en servicio del Rafale como primera gran plataforma polivalente. Aunque un caza eminentemente cazador (A/A) posea ciertas capacidades de ataque al suelo, no por eso le vamos a colocar la famosa etiqueta de polivalente.

En pocas palabras podemos calificar como polivalentes a todas aquellas plataformas que pueden realizar con ciertas garantías de éxito todo o casi todo tipo de misiones tanto en el role aire-aire como en el de aire-suelo. Por eso en mi referencia al Rafale como primer avión multirole francés en servicio, obviaba las limitadas habilidades de cazabombardero que a mi juicio tiene el Mirage 2000C. Y no hablemos del Mirage 2000D, que tiene el radar para otros fines bien distintos que el de buscar blancos a media o corta distancia y lanza algún tipo de armamento aéreo. Es más fácil encontar un caza puramente aire-aire que puede lanzar armamento aire-suelo, que a la inversa. En el mismo caso anterior, nada tiene que ver que el M2000D puede llevar y lanzar misiles Magic II con su capacidad aire-aire, que como digo es nula. Es más bien parte del sistema de autoprotección necesario para todo aquel que vuele en un escenario táctico sin importar el nivel de riesgo establecido.

Podríamos pensar que la elección de un nuevo avión militar de combate para cualquier fuerza aérea se tiene muy en cuenta el grado de polivalencia que deberá tener el futuro candidato. Y es cierto. Pero también puede ocurrir que las autoridades que deben afrontar el proyecto de adquisición en todas sus fases olviden las consecuencias que la decisión final pueda causar en el seno de la propia Fuerza Aérea. Afecta a todas las estructuras que la conforman, desde las unidades de enseñanza media y avanzada de pilotos hasta las propias unidades de combate. Primero se debe estudiar qué se necesita, compararlo con lo que tenemos y finalmente decidir qué necesitamos. Y en todo el proceso de decisión no debemos perder de vista cómo somos y cómo afectaría el cambio al seno de nuestra estructura. Pero lamentablemente muchas veces este proceso lógico no se lleva al pié de la letra y surgen las incertidumbres típicas como las que comento en la entrada del Rafale.

La propia idiosincrasia, cultura de defensa y estructura económica del país juegan un papel esencial en el desarrollo del proceso y por lo tanto en la decisión final. En lo que respecta a nuestro país, creo sinceramente que no nos ha ido mal desde que se decidió, a Dios gracias, la adquición del F18, y la entrada en servicio del EF2000 está suponiendo cambios a nivel táctico de empleo del arma, pero no de mentalidad u organizativa del EA.

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