Estando destinado en el 151 escuadrón tuve la oportunidad de realizar un curso de vuelo fuera de la envolvente autorizada del F-18, ¿o quizá debería de haber dicho un curso de no vuelo…? No creáis que es algo que se hace todos los días, de hecho que yo sepa sólo se realizó una vez en el Ejército del Aire, formando parte de un proceso de actualización del software de mandos de vuelo del F-18.

Como todos los aviones que he volado hasta ahora, el manual del F-18 prohibe la realización de una serie de maniobras de forma intencionada, entre las que en su día destacaban estas tres:

1.- Los resbales de cola o “tailslides”.

2.- Las caídas de hoja o “falling leaves”.

3.- Las barrenas o “spins”

Hoy me centraré en los primeros.

Como me considero fiel defensor del dicho americano que reza “there is no dumb question”, comenzaré aclarando que dicha maniobra consiste en mantener una actitud de morro próxima a los 90 grados con planos nivelados (si no estuvieran nivelados podría desembocar en una caída de ala, que no es de lo que se trata) Establecida la actitud se reduce la potencia a idle, fundamentalmente para proteger los motores contra paradas y pérdidas de compresor, pues los motores son ingenios realmente hambrientos de aire y no llevan bien el ayuno prolongado….En esas condiciones el avión pierde velocidad rápidamente, hasta que deja de volar para caer como una piedra, una hoja, una pluma, o cualquier otra forma que se le antoje, que los aviones tienen muy distintos caracteres, como las personas; los hay tranquilotes, de los que no se suelen enfadar ni siquiera fruncir el ceño, tampoco les gusta llamar la atención por lo que sus resbales de cola son poco más que una pérdida. Los hay mentirosillos, que te hacen creer que están volando cuando han perdido claramente los papeles, con éstos hay que tener mucho cuidado y no fiarse, pues no hay forma de distinguir lo cierto de lo falso. También los hay orgullosos, a éstos les sienta especialmente mal que se les fuerce a caer, pues se consideran aves depredadoras de alta estirpe, y a menudo una vez recuperados se vuelven a tirar, como reprochándonos la “vejación” sufrida. El F-18 es juguetón y fiel como un pastor alemán, muy reacio a entrar, y a veces muy divertido al salir.

“Nivel 300 y punto noventa y cinco, máximo postquemador, morro tranquila pero decididamente hacia unos 70-80 grados arriba. Para forzar la situación y que salga correctamente la maniobra mantenemos constantemente la palanca atrás del todo, de forma que el ángulo de ataque sea máximo y el avión no pueda ni respirar (Full Aft Stick, FAS). Planos nivelados y postquemadores fuera, gases idle. Velocidad cayendo rápidamente, miro hacia ambos lados para mantener los planos paralelos al horizonte. Estoy prácticamente tumbado, mi espalda casi paralela a la superficie terrestre. Cuarenta y ocho nudos y esto todavía vuela…es la mínima velocidad que puede indicar el avión…Empiezo a sentirme ligeramente colgón, siento que el mundo se para. Mi bizcocho se encuentra estático en su masa de aire, quiero quedarme así un poco más, pero la Tierra nos llama…Nos caemos y vuelvo a sentirme pegado al asiento. Suelto los mandos. El avión mantiene inicialmente su actitud, es como dar marcha atrás a lo que acabo de vivir, estoy atravesando la estela que he dejado durante el ascenso. Ahora el avión debería pegar un campanazo hacia delante, disminuir el ángulo de ataque, aumentar la velocidad…y remontar el vuelo….pero no lo hace….En su caída el morro ha seguido avanzando por el horizonte y ahora caemos en invertido, ¡y de cola! Aprieto el culo…, mi proto parece despertarse ¿o creíais que estaba haciendo esto yo solito? No, tengo detrás a un piloto de ensayos de la US Navy que está harto de hacer esto, y que es ahora cuando comienza a disfrutar. El avión desarrolla un par de ramas de “falling leave” invertidas, nosotros colgados de los arneses. Campanazo. Sin comerlo ni beberlo se ha dado la vuelta y volvemos a tener Cielo arriba y Tierra abajo. Cien nudos y subiendo. Se acabó el duro. Máximo postquemador y vamos a por otra”

Han sido 45 segundos intensos ¿no creéis?…¡Qué bonita es la Aviación!

Tama.

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