Los primeros vuelos nocturnos imponen. Cuando eres alumno esperas el briefing del proto como si en él fuese a revelarte el misterio de la vida, y te llevas una pequeña decepción cuando te das cuenta de que todo consiste en fiarte de tus instrumentos y no de tus sentidos. Y siempre la típica broma, auto-atribuida generación tras generación:
- “¿El vuelo nocturno?…Claro hombre, es igual que el diurno sólo que no se ve nada…
Pero el tiempo, las horas y la experiencia hacen que se le vaya perdiendo el respeto y acabe “enganchando”. Porque volar de noche tiene un encanto especial, que hace que se acentúe la soledad de la cabina del caza y que tengas la sensación de que, aunque estés rodeado de aviones, el tuyo sea el único trozo de hierro volando sobre la tierra en ese momento. Hasta las comunicaciones radio son más cordiales y tienen un tono distinto. “Otro pobre pringao como yo, trabajando de noche”, deben pensar pilotos y controladores después del ocaso, cada vez que pulsan el PTT. Además, volar con las estrellas como techo genera un vínculo de confianza entre tus propias habilidades y la máquina que pilotas, porque cuando no puedes fiarte de tus sentidos para confirmar lo que tus manos ordenan no queda más remedio que acudir a los jeroglíficos que el sistema proyecta en el HUD, o en el HSI, y esperar que todo esté en su sitio, funcionando como debe. Y que no se te haya olvidado nada…

Pocas cosas hay más relajantes que la paz que se experimenta en una pista de vuelo de madrugada, cuando casi no hay tráficos y el único ruido que se escucha (al menos hasta la puesta en marcha) es el de los grillos. Igual que aquella noche en que despegamos a las dos de la madrugada, rumbo a un tanker que alguien había puesto nada más y nada menos que 150 millas dentro del Océano Atlántico. El tiempo no era malo. Sólo un ligero frente pasaba dando techos a doce mil pies, oscureciendo la poca luna que se hubiese podido ver. Despegamos hacia el mar, y al subir el tren y apagarse el foco de la rueda de morro pensé que me había dejado el cubrevisera puesto y por eso no veía nada; era como entrar de repente en un túnel sin faros ni luces, pero intuyendo la superficie del mar apenas unos metros debajo. “Déjate de romanticismos…” pensé; transición a instrumentos y rumbo 260 en ascenso para nivel 180.
Al llegar a once mil pies empezamos a meternos en nubes, así que le dije a mi punto que mejor nos quedábamos a FL100; total, faltaba una eternidad para la reunión con el cisterna, en teoría situado a nivel de vuelo 190. No nos hizo falta volver a subir, puesto que una llamada del Controlador de Interceptación nos avisó de que el cisterna nos esperaba a 110; también él había encontrado nubes en su zona. Volábamos en formación abierta, lo que me permitía “resetar” mis giróscopos cerebrales cada vez que todo empezaba a darme vueltas tras algún viraje. Entonces vimos algo que parecía otro avión acercándose a nosotros, más o menos a nuestra altura, sin que el radar fuera capaz de pintar nada de nada. “A ver si voy a tener que estrenar esta noche el parte de OVNIS”, le dije en plan de broma al dos. La luces, que ya eran tres (blanca, roja y verde) se hacían cada vez más brillantes, pero era difícil situarlas puesto que, sin referencias de horizonte fuera de la cabina, era imposible afirmar que estuvieran más altas o más bajas que nuestros aviones… Al menos tenía la iluminación de los instrumentos y pantallas y la referencia de mi punto, a la derecha, a unas dos millas, porque de lo contrario, fijarse en una sola fuente de luz en un vacío de color negro hace que todo gire a su alrededor y que la propia luz acabe dando saltitos.
Ni UFOs ni luces misteriosas. Al cabo de unos segundos sobrevolamos lo que parecía un mercante, que de no haber sido por el reflejo de las luces de posición en el mar, hubiésemos jurado que volaba igual que nosotros, sobre un negro vacío.
“Contacto, en el morro, 80 millas, caliente, a nivel 110″, cantó el punto mientras yo alineaba mi cerebro con la vertical (después de un rato sin referencias, suelo echar un vistazo al HUD y después cierro los ojos, pinto una raya delante de mí a modo de horizonte y me quedo así un rato hasta que el líquido de mis canales semicirculares y mi cerebro se ponen de acuerdo). Ahí estaba el tanker, esperándonos en medio de la nada. La conversión a cola de ese día fue algo más relajada de lo habitual, sobre todo porque cuando llegábamos había otra fomación reabasteciendo, y aquello parecía una feria: uno en observación derecha, dos en las mangueras y otro, que ya había terminado, a la izquierda, todos virando en medio de la nada a la vez que lo hacía el cisterna, en un espectáculo digno de ser visto al menos una vez en la vida…

- “Buenas noches Dumbo…Vaya nochecita ¿eh?”, dije a mis colegas de la gasolinera volante…
- “Sí, me va a hacer falta un bastón para volver a la base… Bienvenidos y mantened una milla en cola hasta que terminen los Chicos”.
Después de llenar el depósito, por bastante menos de lo que cuesta ahora, salimos rumbo al área de trabajo en ascenso para nuestro bloque, inicialmente nivel 370. Pinchamos nubes en la más absoluta obscuridad, otra vez vigilando los parámetros y comprobando que los aviones estaban bien asentados en ese “grid” virtual que dibujan por nosotros nuestra imaginación, el HUD y los sistemas de abordo cuando la vista se queda sin referencias. Y cruzando nivel 350, se hizo la luz… No es que saliera el sol a las tres de la madrugada, claro está, pero para nosotros, ver el cielo lleno de estrellas y un pequeño hilo de luz de luna sobre la capa de nubes era como si se hubiese hecho de día.
Sin embargo, de noche, no hay que perder la concentración por un momento, ni siquiera cuando la iluminación de la luna es buena: los pueblos dispersos se confunden con estrellas, las nubes con el horizonte, la línea de costa con las nubes y todos los gatos son pardos…Incluso los del Ala 12.
Un abrazo.
Baby.







Genial.
Gracias.
Por cierto, ahora que caigo: las bandas amarillas reflectantes/fluorescentes que llevan los cazas modernos, como las que se ven claramente en la segunda imagen, ¿son para volar en formacion de noche? Eso tengo entendido, ¿es cierto? Si es asi, supongo que no tendra muchas mas ciencia, pero si hay algo que quieras comentar al respecto, sera un placer leerte.
Un saludo.
Esas bandas se llaman precisamente luces de formación, porque definen la silueta del caza para poder mantener formación cerrada de noche o hacerse una idea de la posición en la que está. Como ves hay cuatro a cada lado: morro, punta de plano, justo por delante del estabilizador horizontal y en el estabilizador vertical.
Acerca de las luces exteriores, en general suele haber de tres tipos: formación (que te acabo de comentar), posición (una blanca en cola, una roja en la punta del plano izquierdo y otra verde en la del plano derecho) y estroboscópica (una luz de destello también en la parte más alta del avión, normalmente en la punta de las derivas verticales). Las de posición vienen de las que usan los barcos para saber la dirección que llevan: si el avión está frente a ti y ves la luz roja a la derecha es que va en rumbo contrario, al que vuelas tú. Y la estroboscópica es una luz que se ve desde muy lejos, se pone en la puesta en marcha y sirve en tierra para saber que hay un avión arrancado y/o moviéndose por el aparcamiento y en vuelo, pues para saber que estás ahí…
Todo esto, en misiones reales…como si no estuviera…Aunque el tema de la visión nocturna modifica un poco los procedimientos…
Un saludo…
Hola. ¿Entonces son luces? Creia que simplemente eran unas bandas reflectantes o retroluminiscentes. Lo del resto de las luces si lo sabia. ¡Gracias!
Ya que comentas el tema de la visión nocturna.. ¿cuando voláis incorporando NVG?
Muchas gracias!!!
Buena consulta Ender… seria interesante conocer como ha cambiado el tema de los FLIR y las NVG el tema del vuelo nocturno, y no solo eso, sino aun mas las misiones reales de combate, con el debido grado de confidencialidad claro, por ejemplo que ventajas le da frente a un enemigo carente de estos sistemas, o por ejemplo una duda que tengo, siempre he escuchado que cualquier avion sin preparar no puede llevar NVG, se le debe preparar cabina e instrumentacion para ello…pero ¿porque?, quiero decir si es que la iluminacion interna molesta, o si no se dispone de posibilidad de varias la intensidad, o si las NVG provocan algun efecto, es que da la sensacion de que solo debe ser incorporar las NVG al casco y poco mas y en cambio siempre se habla de modificar el avion, otra duda es si se sabe si los F1M las llevan, porque aunque no se diga se supone que el EF2000 si ¿no?, tal vez daria para una explicacion mas ampliado… claro que es mi modesta opinion… porque hay tantos temas que…
Saludos.
Me ha encantado esta entrada Baby, el vuelo nocturno es algo que siempre me ha fascinado. La sensacion de aislamiento y de paz (hasta cierto punto habida cuenta de la tension y estres de este tipo de vuelo) estando en un monoplaza suspendido en la negrura mas absoluta debe ser algo dificilmente imaginable sin vivirlo….
Para cuando sorteais un backseat ride entre los habituales del blog?
El mio me lo pido tras la puesta de sol…
Un saludo