Hace ya unos días, una tal Bea empezó a comentar nuestras entradas, aclarando, la mayor de las veces, los aspectos más técnicos desde el punto de vista fisiológico que están relacionados con nuestra actividad de vuelo. El “Boss” le propuso que escibriera algo para vosotros, el Tama insistió….otros presionamos….y ella obedeció, o mejor dicho, se avino a las cansinas peticiones de los editores de éste vuestro blog. Ahora que ya está de vuelta a España, después de una comisión en Sarajevo, se ha puesto manos al teclado, y ha parido lo que estáis a punto de leer. Para todos nosotros es un lujo (y espero que para vosotros también) contar con Bea como experta en Medicina Aeronáutica, para aclarar y dar las explicaciones oportunas acerca de lo que vosotros preguntáis de vez en cuando, y que nostros sufrimos cada vez que nos subimos a los aviones.

No digo más…tan sólo, Bea, bienvenida y gracias.

Parafraseando la canción, más bien quiero decir: ¿qué hace un médico en un blog de aviadores de caza? A priori puede resultar extraño, o por lo menos exótico… Y lo es un poco…

Desde el punto de vista aeronáutico, la medicina parece que ha sido un campo en el que, lo más conocido (y lo más temido y odiado) han sido siempre los reconocimientos por los que se selecciona quien si y quien no… Ciertamente no es la parte más bonita de esta especialidad a la que decidí dedicarme hace ya unos años…

Sin embargo, es necesaria. Muchas veces puede ser y otras veces parecer injusta, pero lo cierto es que en su esencia no busca más que dos objetivos: la propia seguridad del interesado y su salud a corto o largo plazo, y, por supuesto, la seguridad y efectividad de la operación aérea. Tengo cuadros médicos de selección para el vuelo que datan de 1918 y que ya se publicaban en las revistas médicas más prestigiosas (The Lancet) con el título THE ESSENTIAL CHARACTERISTICS OF SUCCESSFUL AND UNSUCCESSFUL AVIATORS o THE MEDICAL EXAMINATION OF AVIATION CANDIDATES… y que, en algunos aspectos, causan cierta risa, pero en otros, apenas ha habido cambios en lo sustancial, salvo los posibles gracias a los avances de la medicina.

Sin embargo, y salvo alguna excepción interesante, para mí y para los lectores de este blog, creo que lo más bonito de la relación entre la medicina y la aviación es lo que se refiere a la fisiología humana en ese medio aéreo, en cómo somos capaces de superar nuestros propios límites fisiológicos para desarrollar esta actividad y cómo la colaboración entre los dos mundos, aviación y medicina, nos ha llevado a ser capaces de inventar artilugios o lo que fuera necesario seguir inventando para llegar siempre más alto, más lejos, más rápido, más de noche, más lo que sea y siempre mejor.

Y lo hemos conseguido en muchos aspectos, siempre en constante evolución para mejorar: hemos superado los límites físicos de oxígeno que necesitan nuestras células para sobrevivir, superando altitudes (bajas presiones, en definitiva) increíbles en tiempo record y desarrollando métodos que nos ayudan a seguir respirando en cualquier situación; superando y previniendo los efectos perniciosos de superar altitudes que harían “hervir” nuestra sangre y nuestros tejidos o que harían de nuestra sangre el equivalente a una bebida gaseosa llena de burbujas de nitrógeno; superando aceleraciones para las cuales no estamos “diseñados”; consiguiendo “ver” en la oscuridad… y un sin fin de cosas que tienen su máximo exponente en la aviación de caza, que fisiológicamente, demanda aspectos que no exigen otros campos de la aviación.

Pero los humanos no dejamos de ser humanos y seres “pensados” para una vida terrestre… Por eso me gustaría llevar al conocimiento de todos vosotros “aerotrastornados” ;-) el enorme esfuerzo físico y fisiológico que supone ser piloto de caza, la dura selección que sufren sobre todo al principio de sus carreras y los motivos de la misma y cómo han ido cambiando con los años esos criterios de selección (y seguirán haciéndolo en función de muchas cosas) y sobre todo, como intentamos “entrenar” su fisiología para garantizar la mayor seguridad para ellos mismos y para la propia operación: entrenamiento en cámara hipobárica (hipoxia y cambios de presiones es lo que experimentamos ahí dentro); entrenamiento en altas aceleraciones (G); entrenamiento en simuladores que quieren provocar desorientación espacial para entender por qué pasa, en qué condiciones es más probable que ocurra y qué hacer si aparece; comprender las capacidades de la vista cuando emplea dispositivos intensificadores de imágenes; entrenamiento en supervivencia, en escape de aeronaves… en fin, multitud de cosas que intentamos les/os sirvan en un momento dado para superar alguna situación más o menos crítica…

Eso es lo que os quería decir así para empezar… ¡espero que os guste de ahora en adelante lo que os pueda contar!

¡Hasta la próxima!

Bea

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