Little, ¿qué se siente volando a baja cota y a la velocidad que vosotros váis?…

Hemos pasado de nivel dos cinco cero, veinticinco mil pies, a menos de tres cientos pies sobre el suelo en menos de quince segundos…

…hay dos formas de descender en un avión: a mil pies por minutos, controlando la posición del morro y la velocidad, tomando una taza de café sin que se vierta su contenido, observando la aguja del altímetro cómo va girando sobre sí misma lentamente como queriendo saborear el paso de los miles de pies, calculando casi al segundo el tiempo que tardaremos en alcanzar nuestra altitud final, disfrutando de la compañía del controlador que pareciera estar sentado a tu lado vigilando el descenso controlado y seguro….O bien, realizando agresivamente un medio tonel para apuntar con el morro el terreno que antes no veías, tirando de la palanca hasta mantener los noventa grados de descenso a la vertical, con la palanca de gases lo más retrasada posible para evitar pasar supersónico durante el descenso, con la vista puesta a caballo entre el suelo amenazante, que se acerca más rápido de lo que puedes llegar a asimilar, y el altímetro, que te avisará del momento en el que debes tirar de la palanca como un animal para evitar ser engullido por el firme terreno….

Después de abandonar nuestro punto de espera, y justo en el momento impuesto por el Mission Commander (MC) en el briefing de misión, decidí la segunda de las maneras…medio tonel para poner el avión justo en la vertical y alcanzar nuestra ruta en baja cota en el menor tiempo posible…Miro a derecha e izquierda y observo cómo mis tres puntos han hecho lo propio, separándose hasta la distancia acordada en nuestro briefing de formación…Estamos cerca de alcanzar nuestro punto inicial, el Push, aquél que define el antes y el después, la división temporal y física entre la tranquilidad del vuelo en zona amiga y el stress de la ruta a muy baja cota en terreno hostil…

Tiro de la palanca hasta el límite que me permite el avión…la velocidad es lo suficientemente alta como para evitar panceos peligrosos que amenacen la integridad de mi avión y del resto de mis compañeros….pero insuficiente como para volar a baja cota en busca de la ruta planeada…¡¡¡postquemador!!!…patadón en el culo…joderrr!!, ¡qué potro desbocado!…incluso con la configuración pesada que llevamos, el Hornet acelera como un animal, y aunque el gasto de combustible es bestial, merece la pena sentir la aceleración a baja cota de semejante armadura metálica….son sólo unos pocos segundos, los suficientes para alcanzar la velocidad planeada. Quitamos postquemador, y el frenazo que ahora se siente es más que apreciable…mantenemos velocidad alta, que nos permita maniobrar agresivamente si fuera necesario…la adrenalina fluye y el sudor se apodera de nuestros cuerpos…

Volamos a trescientos pies sobre el suelo, y a esa altura el campo visual se reduce de manera inconsciente, no dejando ver qué llega a los lados del caza, qué ocurre a derecha e izquierda de la ruta…el corazón trabaja más rápido de lo normal y la respiración se va acelerando poco a poco…no te paras a pensar en que puedes tocar con la panza de tu caza las copas de los árboles que parecen desafiarte desde el cercano terreno, pero el otro sentido, desarrollado a lo largo de tu vida aeronáutica y que vigila sin quererlo qué ocurre alrededor de tu avión, escanea el lejano horizonte en busca de cables de alta tensión, buitres en vuelo estacionario, pequeños aviones perdidos en el cielo…cualquier peligro que amenace la seguridad de tu formación…no es cuestión solamente de buena agudeza visual, es sobre todo trabajo mental no consciente, aquel que prioriza eficientemente las tareas que tu cerebro debe realizar cuando vuelas en baja cota. Con la experiencia, tu cerebro permite que se unan a la lista de tareas básicas, otras más complejas, que sin el entrenamiento adecuado, puede acabar en trágico final. Por ejemplo, mirar el radar, escanear visualmente tu área de responsabilidad, encender cualquier equipo, seleccionar un modo de lanzamiento, etc…

La posición de los puntos es importante. Todos dependemos de todos. Tengo fe ciega en mis puntos…sé que me vigilan las seis, estoy seguro que cada uno hace lo propio con su compañero…es la clave de este trabajo, la confianza mutua, la tranquilidad que da la credibilidad en tus compañeros de armas…muchas veces ni comprendida ni asimilada por los que nos rodean…

Antes del “Push”, la posición de los elementos de la formación, la velocidad, la altura de vuelo, los equipos de contramedidas, los sistemas de armas, los sensores, las comunicaciones…todo debe estar como planeado. Es el punto clave donde arranca la aventura de los cazas de ataque, los strikers, donde los actores principales se preparan para la emocionante obra que les aguarda…

…se abre el telón…

Seguiremos informando.

Little

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