Como he escrito en alguna ocasión, en este trabajo algunas veces ganas y otras pierdes…Por eso hay que intentar ser humilde y aprender de tus errores para no volverlos a cometer cuando los misiles sean de verdad y lo que esté en juego sean tus huesos… Pero una victoria es una victoria, y si además es como ésta que empecé a relatar el otro día, entonces hay que enmarcarla y ponerla en una buena pared en el garaje, que será probablemente el único sitio donde te deje tu mujer…

Bien…el combate comenzó a su hora justa. Si os acordáis, teníamos que derribar a un helicóptero que intentaba recoger a un piloto que flotaba sobre las aguas del Mar del Norte tras una eyección, mientras varias formaciones de cazas vigilaban la zona para impedir que llegásemos hasta él. En el bando enemigo, la primera descripción de la situación (picture) que nos pasó el controlador definía dos CAPs retrasados de 4 aviones y otro adelantado con 2. La cosa se animaba. Por nuestra parte, surcábamos el cielo que en otros tiempos cruzaran los Me-109 y los Spitfire con nuestros 5 F-18, acompañados al Norte por 4 F-16 belgas, dispuestos todos a que nuestro inferior armamento no nos hiciese carne de cañón… A los veinte minutos de iniciarse el combate, cuando nuestro combustible empezase a escasear, daríamos el relevo a 6 F-18 suizos que intentarían acabar lo que nosotros empezáramos…

Una foto estupenda de chrisd77 en Flickr

Los españoles salimos todos juntitos para ejecutar al pie de la letra el “gameplan” de nuestro jefe. El enemigo salió ordenadamente de sus órbitas de CAP para interceptarnos, por lo que , cuando nuestros alertadores empezaron a iluminarse como una feria, nos dimos media vuelta para derrotar sus misiles y volver a generar un poco de distancia, siguiéndoles el juego. En la segunda entrada, más de lo mismo, sólo que en esta ocasión, dos suicidas se descolgaron para pegarse al mar y buscar al helicóptero. Y de nuevo a correr: aquello parecía ya un tío vivo, con el problema añadido de que tanta ida y venida hacía que nuestra SA (Situational Awareness) se degradase a marchas forzadas. Confiábamos en que, al menos, estaríamos hacíéndoles perder misiles a saco, misiles que no podrían emplear contra nuestros compañeros del bloque bajo…

Tama y yo estábamos entonces “fríos” (osea, huyendo del enemigo) intentando que aumentase nuestra distancia respecto de los F-16 para respirar un poco tranquilos. Yo empezaba a pensar que no duraríamos mucho más… En algún momento, entre todas esas sumas mentales y conversiones arco-radial descuidaríamos algún grupo de los que nos seguían y no tendríamos tiempo de escapar de él. ¡A ver si los buscadores de molinillos encontraban algo pronto!

Y por fin:

“Lion 2, contact, slow mover, low, FOX 1 away”.

Esta sencilla llamada significaba que el punto dos acababa de encontrar algo que volaba despacio y muy bajo y contra lo que acababa de lanzar un Sparrow. Unos segundos después, pasaba el derribo al controlador, justo cuando la cuenta atrás del vuelo del misil llegaba a cero. Me hubiese gustado estar en cada cabina de nuestra formación en ese mismo instante para oir las celebraciones… Pero no había tiempo que perder; los malos seguían allí y ahora tendrían más ganas de acabar con nosotros, así que postquemador, picado contra el mar y en supersónico a casa. No me dio tiempo tampoco de ver el halo de colores que sale del morro ni las estrellas convertirse en líneas difusas, todas esas cosas que ve Jesse cuando cruza la barrera del sonido… porque estaba disfrutando de la victoria. Supongo que Tama debía ir como loco intentando no perderme de vista, hasta que salimos del área y nos reunimos para volver a Waddington. Ya no hacía falta correr, así que pusimos velocidad indicada para máximo alcance (4,2º Angulo de ataque) y vectores al GCA/PAR (Ground Controlled Approach/Precistion Approach Radar), esa voz amable que te ayuda a atravesar la niebla que se instala sobre los campos ingleses día sí y día también.

En tierra, felicitaciones varias y otra vez a correr para preparar el debriefing. Vimos nuestros vídeos de misión, anotamos todos nuestros disparos y posiciones y nos dirigimos hacia la sala de conferencias, donde las pantallas y los equipos de grabación habían recogido nuestros datos reales, esos que no dejan lugar a duda. Bueno, de camino pasamos por la cocina de campaña improvisada, donde nos tomamos un “estupendo” guiso inglés, cuya composición exacta no fuimos capaces de descifrar en los días que estuvimos ingiriéndolo.

Y allí dentro estaban todos los demás…Los buenos y los malos… Todos habían regresado sanos y salvos y nos esperaban ansiosos. Yo pensé que no pararíamos de estrechar manos y de firmar autógrafos, pero ni mu… Vaya tela, estos tíos, podían soltar un “good job” al menos… Sin embargo, no fue así porque, aunque intuían cómo había ido el tema, todavía quedaba el debriefing y la confirmación de que los defensores del helicóptero habían puesto un huevo y de que los malos se habían llevado el gato al agua…

El debriefing del NOMAD (como el de todos los polígonos instrumentados donde se reproduce la misión) es una especie de teatro ensayado donde todo el mundo tiene su papel. El director controla la velocidad a la que se reproduce la cinta y determina quién está derribado y quién sigue vivo. Los actores (nosotros), tenemos que parar el crono y la cinta cuando llega el momento de cantar algún disparo o derribo, específicando claramente y en un orden determinado cada parámetro del lanzamiento. Si se hiciera de otra manera, aquello sería un gallinero, y un debríefing de una misión de 45 minutos se haría interminable. Bien, pues lo que vimos nada más empezar el show fue un alud de misiles que llovían desde el bando enemigo contra los Hornet sin que ninguno alcanzase su objetivo, y mientras, los símbolos de nuestros aviones ejecutando el ballet programado que pretendíamos interpretar. Se hacía raro pensar que un par de horas antes había un ser humano dentro de cada uno de aquellos dibujitos que se movían por la pantalla.

Y por fin, Lion 2, mi amigo Taylor, cantó “STOP”. Paró la reproducción de la cinta y empezó a largar de forma casi ininteligible los parámetros del helicóptero y de su disparo, así como el Timeout, el tiempo exacto en el que misil y aerodino coincidían en el espacio convirtiéndose en una bola de fuego. El helicóptero holandés no llevaba POD de seguimiento, por lo que no aparecía en pantalla, y los nervios de nuestro compañero bailaron un par de cifras, haciendo que los pilotos ingleses y holandeses empezaran a poner pegas (y con razón) al derribo. En este negocio, no hay medias tintas, porque todo el mundo se sabe bien la lección: los alcances de las armas, las capacidades, maniobras… Pero como una imagen vale más que mil palabras, y el vídeo del HUD no hace falta traducirlo a la lengua de Shakespeare, ahí que lo pusimos… Y se hizo la luz… Y un halo de resignada admiración brotó de las caras de los hijos de Albión y de Flandes:

- “Osea, que habéis descolgado dos cazas a baja cota, habéis encontrado el helicóptero con todo el avispero en vuestras cabezas y lo habéis derribado”… resumió el líder de la defensa aérea.

- “Tú lo has dicho, campeón…” respondimos los españolitos…

- “Good job, boys”

Como digo, a veces se gana y a veces se pierde; pero batallitas como estas son de las que contaremos a nuestros nietos. Aunque tal y como pinta el tema vocacional, probablemente prefieran ver los Lunnis…

Terminado y hasta la próxima…

Baby.

Share