Os dejo otro artículo de nuestra médico particular…a disfrutar leyendo..
Me he puesto varias veces a escribiros algo, pero francamente, creo que disfruto más leyendo el blog y las cosas que salen en él, que escribiendo algo tan técnico y médico que muchas veces creo que no es tan interesante como lo que escribís vosotros… Por eso no he sabido muy bien por donde empezar. Tal vez lo más lógico sea empezar por explicaros desde mi propia experiencia qué es lo que me fascinó médicamente hablando de este mundillo.
Yo era una estudiante de medicina como otra cualquiera, que un buen día oyó hablar del Centro de Instrucción de Medicina Aeroespacial, estando aún en 4º de Medicina. Por aquel entonces yo cursaba mi estudios en el Hospital del Aire y decidí pasarme por allí, por el CIMA con la excusa de un trabajo sobre “Cabinas de cristal” (era la traducción de “Glass Cockpit” que yo no había oído jamás, así que pensé que se habían vuelto locos con ese título para un trabajo de medicina)… Llegué y el destino me colocó de tutor a un médico apasionado del mundo aeronáutico. Cambié el tema de las “Cabinas de cristal” (que dejaremos para otro momento) por el de la “Aeroevacuaciones médicas” (quién me iba a decir a mí!
) y de ahí a despertar en mí la curiosidad todo fue uno. El año siguiente terminé 5º y luego 6º de medicina como alumna interna del CIMA y el resto es historia.
El caso es que mi primer contacto técnico con la medicina aeronáutica fue desde el punto de vista de cómo afectaba esto a los enfermos que pretendían ser trasladados por vía aérea. Durante la Guerra Civil Española las aeroevacuaciones se realizaron por primera vez a gran escala. La Luftwaffe usa para aeroevacuar a sus heridos y enfermos de la Legión Cóndor a Alemania, aviones JU-52. Estos aviones realizaron el vuelo de avión-ambulancia más largo hasta ese momento: 1350-1600 millas desde el Mediterráneo hacia el Norte de Italia y Alemania cruzando los Alpes a altitudes de 18000 pies. Es justo entonces cuando se plantea el problema del frío extremo, la falta de sistemas de calefacción y la hipoxia debida a la altura. Ahí surgió mi curiosidad. Eso no era un problema solo de los heridos evacuados… ¿qué hacía la medicina para solucionar esto?…
De ahí a darme cuenta de que lo fisiológicamente más complicado de soportar era el vuelo de caza, un paso. Ya no es solo la altitud, sino la velocidad, las aceleraciones “inhumanas”, las repercusiones en la fisiología, los requisitos médicos exigibles a estos pilotos… la recuperación para el vuelo después de una eyección de la mejor manera posible…
Empezaré mi entrada hoy por lo que me llamó la atención en aquellos vuelos sobre los Alpes y que nos es esencial para sobrevivir: el oxígeno y en este caso, el oxígeno en altitud… (Lo del frío existente también en los Alpes me lo reservo para contaros una pequeña aventura en el Círculo Polar Ártico con un Eurofighter de EADS).
Es evidente para cualquiera que necesitamos oxígeno en nuestras vidas continuamente, sin embargo, en nuestra vida terrestre ni pensamos a que presión debemos respirarlo… Los médicos, en general, jugamos con concentraciones de gases y volúmenes porque nos movemos a la misma presión atmosférica, hasta que nos da por volar o por plantearnos el problema de cómo alcanzar una oxigenación suficiente con menor presión “de suministro”. Por eso una de las primeras cosas que nos tenemos que estudiar los médicos aeronáuticos son las leyes físicas de los gases… presiones, volúmenes, temperaturas, altitudes, etc se convierten en lenguaje más o menos habitual…(y luego vienen las aceleraciones radiales, lineales y angulares; longitudes de onda, etc etc…)
Volviendo a lo que hablábamos, nosotros respiramos esta atmósfera nuestra en la que vivimos, que tiene, hasta unos 300000 pies, una composición constante: redondeando, un 78% es nitrógeno (mucho, ¿no?, ya hablaremos de eso ya…) y un 21% el preciado oxígeno (antes de saber todas estas cosas habría apostado que debería haber más… pero no, así es suficiente). El 1% restante son otros muchos gases.
Bien, eso, a 1 Atmósfera de presión se reparte proporcionalmente, quiero decir, que a 1 ATM o 760 mmHg (nos gusta más a los médicos), el 78% es nitrógeno y el 21% (159,6 mmHg) son presión de oxígeno. Y aunque la presión en el alveolo pulmonar, es decir, donde se respira de verdad, siempre es menor por una serie de motivos, el caso es que es suficiente para una persona sana. Sin embargo, según ascendemos en la atmósfera sabemos de sobra que se reduce la presión, pero el % es el mismo que mencionaba antes. Y ahí comienzan los problemas: si se reduce la presión total, se reduce la presión parcial de oxígeno y las células del cuerpo (especialmente y precozmente las neuronas) acostumbradas a un suministro de presión de oxígeno, comienzan a notar la falta, en general, a partir de 10000 ft. Insisto en “en general” porque hay posibilidades de notar la falta antes o después dependiendo de muchas cosas, que para eso el cuerpo humano es increíblemente listo a veces… e increíblemente fácil de engañar otras… En otra entrada veremos cómo funcionan de mal nuestras células ante la falta de oxígeno y qué hacemos para evitar ese riesgo y el entrenamiento fisiológico que reciben los pilotos para estar preparado ante esa eventualidad.
¿Pero cómo afecta esto a los pilotos de caza? En principio, no debe faltarles el oxígeno, ¡faltaría más!
porque para eso se presuriza la cabina, es decir, se “fabrica” una presión en cabina que no es la correspondiente a la presión en el exterior.
¿Ya está?…. NO, ni mucho menos.
La presión en sus cabinas no es la presión en cabina del vuelo de transporte (en estos se consigue gracias a un sistema denominado isobárico y que mantiene una presión en la que todos estemos a gusto, por debajo de 10000 ft y de manera constante).
En el avión de caza es una presión mucho menor. El responsable es el sistema isobárico diferencial, que llega a mantener presiones muy bajas en la cabina (mucho menores a la equivalente a 10000 ft de altitud) y que establece una presión diferencial (interior-exterior) constante hasta un determinado límite, con el fin de minimizar los riesgos de una despresurización (que se entiende más probable en este tipo de vuelo)… En definitiva, se juega a presurizar la cabina entre lo que permiten dos caballos de batalla, una despresurización (por eso se admiten presiones bajas con presiones de oxígeno demasiado bajas para sobrevivir a ellas) y la enfermedad descompresiva (que nos obliga a un límite por arriba y que veremos próximamente y que tiene que ver con lo que hablábamos de “hervir” la sangre). En realidad es a unos 65000 ft que el agua se evapora a 37º C, lo que quiere decir que nuestra sangre empezaría a ebullir… No son las presiones-altitudes de las que hablaba Boss el otro día (FL350/400), pero son techo teórico de Eurofighter, por ejemplo. Y aunque no sea ebullir, que a partir de 25000 ft tu sangre pueda llenarse de burbujas es igualmente preocupante…
Total, que dejamos a nuestros pilotos en una cabina hipóxica. Pues que bonito, ¿no?…. Pues así es. Solución: Este sistema de presurización obliga a suministrarles el necesario oxígeno a través de un regulador y una máscara, que además nos permita variar la mezcla de oxígeno, desde el 21% de la atmósfera normal hasta el 100% o casi, dependiendo de las necesidades y del avión. Así sobreviven a las presiones a las que vuelan, y las presiones a las que se encuentra su cabina. Los “sistemas de suministro” varían y dan para más de una entrada, y especialmente el oxígeno en el Eurofighter, suministrado por un “generador” totalmente diferente a lo anterior.

Con esta entrada sólo quería despertar de nuevo vuestra curiosidad, tal vez resulte un poco básica, pero quería que vierais porqué nos implicamos algunos médicos en esta disciplina…comenzando precisamente por eso, por lo más básico.
Hasta la próxima.
Bea







En primer lugar, muchas gracias y enhorabuena por su primer post Doc. En relación con el video y hablando de hipoxia, a continuación un enlace hacía otro en el cual el General de Brigada Yeager comenta como salvo la vida a otro piloto al comprobar que tenía síntomas de hipoxia: http://www.youtube.com/watch?v=VnPWT5IWp74
Si ya se sabe que lo bueno se hace esperar, yo intuía que, por esa misma lógica, lo muy bueno se hace esperar todavía más. Ha valido la pena la espera. Tal vez os resulte básico a los profesionales, pero a los aficionados, y a mi concretamente, me descubre cosas que no sabía, como que en la cabina de un caza se guarda una presión inferior a la normal, cosa por otra parte muy lógica por la razón que comentas, pero en la que no había caído anteriormente.
Después de leerlo siento impaciencia por leer las prometidas próximas entradas que comentas y un montón de curiosidad por algunas de las cosas que mencionas. Permíteme una pregunta, aunque te parezca tonta, si a 25.000 pies (unos 7620 metros) puede llenarse de burbujas la sangre ¿deben hacer descompresión los alpinistas de grandes cumbres? cumbres tipo Everest, K2… porque su altura es superior a esos 25.000 pies, o ¿su descompresión es una estancia mínima en los distintos campamentos base?.
Respecto a tu primer comentario en el post, al menos a un servidor (y no creo que sea el único) también le interesan los aspectos médicos de la aeronáutica, supongo que ayudarán a conocernos mejor y a entender muchas otras cosas. Eso sí, si son muy técnicos quizás no entienda nada y te cosa a preguntas.
En fin doctora, muchas gracias por la entrada y, por favor, que vengan muchas más.
Un saludo
Por cierto, AlefZ, gracias por el vídeo, aunque reconozco que lo he tenido que ver un par de veces para entender todo ese inglés yankee.
Saludos.
Manodehielo, la descompresion es necesaria en el caso inverso, cuando se pasa de mas presion a menos presion, como es el caso de los buceadores en su ascenso. A groso modo, cada diez metros de profundidad, aumenta la presion en una atmosfera, asi que si has bajado a 30 metros, tu cuerpo sufre tres atmosferas de presion, asi que debes realizar los estrictos procedimientos de descompresion durante la subida a la superficie.
El caso del alpinismo es el inverso. La presion maxima la tienes abajo, antes de empezar a subir, asi que al descender no hay que realizar ningun procedimiento de descompresion. El “problema” en este caso seria el ascenso, de donde vamos de mayor a menor presion. En el CIMA se practica esto. Seguro que Bea nos puede volver a hablar del tema.
Saludos.
Sinceramente … mi más sincera enhorabuena. Por un momento, antes de empezar, me preocupaba que fuese un ladrillo difícil de leer, pero no, ha sido muy interesante y quedo pendiente de futuras entregas que aclaren cosas como “lo de hervir la sangre” (los efectos de la descompresion), cómo funcionan los sistemas de oxígeno, etc …
Un saludo!
Gracias Izan, precísamente por eso lo digo. Como acaba de decir Bea, cuanto más subes menos presión hay y, por tanto, un alpinista va pasando de más a menos presión hasta superar esos 25.000 pies en los que nuestra doctora dice que la sangre puede llenarse de burbujas. Es decir, que los alpinistas suben en etapas hasta el último campamento base (quizás a 7.800m, ya superados los 25.000 pies que menciona Bea, yendo de más a menos presión), luego escalan a la cumbre durante unas cuantas horas (ocho mil y pico metros) y sin parar vuelven a bajar los cientos de metros que acaban de subir (esta vez de menos a más presión).
En fin, a ver qué nos aclara Bea.
Saludos
Hola Manodehielo.
Efectivamente en un Caza, y en un avión de pasajeros también que conste…, se lleva siempre una presión como tú dices “inferior a la normal”. Para ser un poco puntillosos y más exactos mejor decir que se llava una presión superior a la normal…., me explico: es inferior a la que tú consideras normal, la que tú tienes en la superficie terrestre casi al nivel del mar en Palma, pero es superior a la que al avión le correspondería según la altura a la que está volando, o sea que la presión que hay al otro lado de la cúpula es inferior a la que yo llevo dentro de ella.
La diferencia entre un avión comercial y un Caza militar es que en el comercial la presión no suele bajar de la correspondiente a 8.000-10.000 pies de altura, aunque se vuele a nivel 390. En el militar normalmente la presión es igual a la exterior hasta 8.000, luego mantiene los 8.000 metiendo presión poco a poco hasta alcanzar un diferencial determinado constante entre interior y exterior (5 psi es un valor normal). El diferencial se alcanza alrededor de nivel 230, a partir de ahí mantendrá esos 5 psi de diferencial de presión, de forma que a medida que ascendemos la presión en nuestra cabina no para de bajar, aunque a un ritmo más lento que en el exterior. Una forma aproximada de calcular la presión que se debe tener en cabina es restarle 6.000 pies a tu altura, y dividir entre dos; o sea que a 40.000 pies saldrían unos 17.000 de cabina (depende del tipo de avión, del diferencial de presión, etc. pero da bastante aproximado. De esta forma te puedes dar cuenta que el ambiente en cabina no es nada sano, creo recordar que a 18.000 pies la densidad del aire se ha reducido a la mitad nada menos. En el mismo volumen de aire en cabina hay mucho menos oxígeno, siempre en la misma proporción en volumen del 21%, pero menos “gramos”, que es lo que cuenta.
Respecto al tema de los alpinistas no estoy muy puesto pero voy a atacar de todas formas. La enfermedad descompresiva aparece como consecuencia de el cumplimiento de la Ley de Henry, por la cual la cantidad de gas que hay disuelta en un líquido es directamente proporcional a la presión parcial del gas en el líquido. A medida que ascendemos la presión disminuye, e igualmente lo hace la presión parcial de NITRÓGENO que hay disuelto en nuestros tejidos, llega un momento en que acaba escapándose de los tejidos formando burbujas. Una forma de evitar esto es evitando el Nitrógeno, como éste entra en el organismo a través del aire que respiramos, si respiráramos Oxígeno puro al 100% eliminaríamos poco a poco el Nitrógeno del organismo. Este proceso recibe el nombre de desnitrogenización, y es una práctica muy habitual. Esto se hace en el CIMA antes de cada hipobárica, y quizás nuestros amigos alpinistas vayan con sus bombonas de oxígeno en sus últimas fases de ascenso. Todos los procedimientos de emergencia por descompresión en cabina obligan a respirar oxígeno al 100%, ahí está una de las causas, la otra es obviamente respirar mayor cantidad de oxígeno. Quizás la enfermedad descompresiva sea mucho más difícil en un alpinista precisamente porque los ascensos se hacen mucho más lentos que en un avión, además lo suelen escalonar y ascender en varios días con tiempos de reposo en campamentos a medias alturas. Lo que sí es cojonudo es que puedan subir a pulmón, sin oxígeno auxiliar (si es que realmente es así como se hace) a alturas de casi 25.000.
Por último, ¿Por qué un Caza lleva la presión tan baja en cabina? ¿Por qué no llevar la misma que un comercial? Desde el punto de vista de la Seguridad de Vuelo es muy sencillo, un Caza no tiene diez mil redundancias en los sistemas en general, ni en los de ECS (Environmental Control System) que regulan la presión de cabina en particular, de forma determinados fallos te pueden dejar sin presurización; en estos casos el impacto fisiológico de pasar de 17.000 pies de cabina a 40.000 que haya en el exterior, es muy inferior al de pasar de 8.000 a 40.000 como en un comercial.
Bea, corrígeme si me equivoco que estoy tocando de oído…
Saludos.
Hola TAMA
Muchas gracias por la explicación de la presión en el caza (me lo he leído 2 veces, pero me he aclarado).
Y gracias por “atacar” el tema de los alpinistas, pero mucho me temo que necesitaré la explicación de nuestra doctora. Si estar puesto en nada de todo esto, entiendo lo del nitrógeno, piensa que por aquí quien más o quien menos tiene algún amigo buceador (lo que no abunda son los alpinistas ¿porqué será?), pero sigo con mi pregunta de los alpinistas ya que según he leído en los periódicos con ocasión del último accidente grave en el K2, los alpinistas sólo llevan una pequeña botella de oxígeno que les dura muy poco, así que…
O pienso demasiado porque soy muy curioso, o soy un verdadero zoquete (por supuesto yo siempre pienso que soy muy curioso), así que disculpen ustedes mi insistencia.
Un saludo
Hola a todos…solamente para aclarar algo después de la buena explicación de Tama. Una de las razones por las cuales el sistema de presurización de los cazas no permite presiones tan altas en cabina que los comerciales (recordad, 8000 pies de altura en cabina de los comerciales y unos 18000 a 40000 pies de vuelo en un caza), es el mayor “factor” de resistencia a los esfuerzos de tracción en la estructura de los aviones comerciales respecto a los cazas.
Es decir, quien debe “sufrir” la diferencia de presión generada entre la existente en el interior de la cabina y la atmosférica a la altura de vuelo que mantenga el avión en un determinado momento es la estructura del fuselaje del avión. A riesgo de ser demasiado simplista, cuanto mayor deba ser la resistencia a los esfuerzos de tracción generados por la presión diferencial, mayor debería ser el peso total de la misma. En un caza, se asume la instalación de, en ocasiones, complejos sistemas de presurización con tal de disminuir en cierta manera el peso total de la estructura del fuselaje.
No es este un foro de ingenieros, pero con estas pequeñas explicaciones esperamos que todos nos entendamos.
Un saludo.
Little
A pesar de ser buceador apneista, siempre ha sido para mi un misterio esto de las presiones y las descompresiones. Por ejemplo, como apneista puedo bajar a 40m de profundidad (el record del mundo supera los 200m) sin tener que realizar ninguna descompresión, sin que mi sangre hierva ni nada de eso. El mismo buceador de “botella”, si baja a 40m, aunque esté 3 minutos bajo el agua, ya tiene que realizar descompresión por escalones. Nunca he entendido por qué el oxigeno que aspiramos en superficie nos lo podemos llevar hasta el fondo y en cambio el de la botella, es otro cantar. Gracias por las explicaciones Bea, y espero con impaciencia las siguientes entradas que ya nos has esbozado.
Hola
Veo que no hay nadie de vacaciones de internet este puente!
Bueno, varias cosas escuetas, pero que pueden aclarar algo: lo primero, gracias a todos.
Lo segundo: efectivamente Tama la diferencia entre alcanzar los 25.000 ft que hay entre la aviación y el alpinismo es la velocidad (obvio!) pero esa diferencia es brutal para la fisiología humana, de manera que en el alpinismo se consiguen ir eliminando con la respiración las burbujas de nitrógeno que sin duda se forman, pero digamos que no llegan al límite de saturación necesaria para que sean un problema. En el buceo este tema si que es importante, porque aunque la velocidad con la que se pasa de una presión a otra no sea alta, las diferencias de presión son enormes con solo descender pocos metros.
Los ascensos y las estancias en campos base y los descensos de nuevo al sitio del que uno partió en el alpinismo persiguen aclimatarse a la hipoxia, pero no tienen un papel esencial en la “desnitro”, que si es práctica habitual en el buceo y en algunos vuelos… (por cierto Cisqo, a mí, lo de los apneistas todavía me parece de otro mundo… fisiológicamente hablando es un desafío increible…)
Tercero: efectivamente, las razones que llevan a tener esas presiones en cabinas de caza son de variada índole: estructurales, fisiológicas…. y desde luego que como decía Tama, hay diferencias entre pasar de 17.000 vs 8.000 a 40.000 ft…
Pero me tendreis que dejar que os explique estas cosas un poco más detalladamente en otras entradas…
Gracias!
Saludos
Vale vale vale, el truco está en que los alpinistas van eliminando con la respiración las burbujas de nitrógeno y que la concentración de éste no llega a ser un problema. Efectivamente era obvio que los alpinistas suben y bajan muy despacio y que las diferencias de presión no eran enormes, pero también era obvio que llegan a alturas muy considerables y que la presión debía afectarles de alguna forma.
Muchas gracias Bea
Buena presentación, y buen “thread”. Como médico, PPL y aficionado debo dar las gracias a todos los contribuyentes, a los promotores del “rollblog” y “last but not least” a “Bea”… que por cierto, se te aprecian tus capacidades didácticas.
El tema de la disolución de gases en fluidos orgánicos, y por énde, los equilibrios ácido-base tiene distintas facetas que interesan a la medicina en sus múltiples facetas, no solo en sus aspectos hipobáricos o hiperbáricos en sujetos más o menos sanos y normales: también están los que tienen sus fisiología más o menos comprometida, p ej, insuficiencia respiratoria.
Es fascinante la implicación operativa de todo ello, como asimismo las respuestas cientifico-tecnológicas a los problemas. Quiero animarte a que sigas en tu linea que ya has empezado, y, ciertamente, hay mucho que hacer para que sea conocido el alcance y contribución de los medicos aerospaciales tanto a la medicina como a la aviación, pasando por los cinturones de seguridad.
Saludos, todavía desde Madrid.
Jordi
Cisqo, lo que yo creo que ocurre con los buceadores es que al respirar bajo el agua están introduciendo en sus pulmones una cantidad de aire muy superior a la que tendrían en la superficie (debido a que el aire es compresible) y, en caso de ascender rápidamente el aire se expandería con la bajada de presión y los pulmones “reventarían”. Esto me hace pensar que se podría solucionar el problema expulsando el aire conforme se asciende, asique el ascenso por tramos debe ser debido a las burbujas de nitrogeno que podrían formarse en la sangre, o algo así. En el caso de captar el aire de la superficie y descender, el volumen de aire en tus pulmones sería tanto menor cuanto más descendieras, y al llegar a la superficie tendría el mismo volúmen de nuevo. Pero vamos que todo es pura invección mía, jaja
Enhorabuena por el blog. Y Gracias Bea!!
No quiero meterme en grandes profundidades (nunca mejor dicho) porque sería largo, no soy una experta y tal vez no sea este el sitio adecuado… pero es que hay una diferencia entre el apneista y el buceador de botella: efectivamente el segundo, durante la inmersión, continua respirando aire comprimido a una presión progresivamente mayor, de manera que ese 78% de nitrógeno del aire a 2, 3 o 4 Atm, es más presión (por cierto que esa es la base de los tratamientos de oxigenoterapia hiperbárica), por tanto, tiene más que el apneista, que no respira aire “nuevo” . En el ascenso, efectivamente se “descomprimen” ambos, pero el apneista no necesita pausas para ir eliminando exceso de nitrógeno por una cuestión de saturación que ya os contaré más adelante. (De ahí el empleo de otros gases para sustituir el nitrógeno… pero eso es para nota)
Y eso por no comentar el tema de la sobre-expansión pulmonar que describes Guille… y que existe….y obedece a la Ley de Boyle Mariotte…. Pero bueno…. es que la fisiología en el buceo es tan apasionante como en el vuelo (y por cierto que muchos de los expertos que trabajan en la NASA vienen del mundo de la medicina subacuática, porque la enfermedad descompresiva es uno de los muchísimos problemas en la medicina espacial, y los que más saben de esta enfermedad son los subacuáticos)…
De todas maneras ya os digo que, fisiológicamente, lo de las apneas y esos grandes records que comentaba Cisqo, son absolutamente increibles.
No vas nada descaminado Guille…
Muchas gracias por las explicaciones ahora si que lo he entendido. Y eso que ya he leido varios libros de buceo y la verdad que el mundo de la apnea no esta nada bien estudiado y sigue siendo un tanto misterioso. En un club que conozco en el Caribe, usan a veces helio en lugar de tanto oxigeno. Parece que pueden alcanzar mayores profundidades con este gas. Sé que existen un monton de mezclas posibles, cada una con sus virtudes y defectos, pero me da la impresion de que no lo tienen muy claro aun. Los nombres de algunas mezclas son Trimix, Heliox, Triox, y muchos mas. Da la impresion de que es una ciencia en plena expansion y seguro que alguna cosa la acabaran adaptando a la aeronautica.
Hablando de presión atmosférica, oxígeno y variación rápida de altitud (descenso): ¿ningún comentario sobre los saltos HALO?
Los saltos paracaidistas HALO (High Altitude Low Opening) son entrenados también en la cámara hipobárica. Efectivamente la caída libre supone muchos cambios de presión. Y los saltos a grandes altitudes necesitan “desnitro”…. Cuando os cuente el entrenamiento en altitud para los pilotos de caza haré una pequeña referencia a ese entrenamiento…
La medicina subacuática e hiperbárica y la medicina aeroespacial y si queréis hipobárica van de la mano en muchas cosas y han colaborado en multitud de ocasiones. A mi me gustan las dos y algún día ampliaré conocimientos sobre la primera… Algún pequeño curso ya he hecho, pero me sabe a poco…
Saludos
Hablando de las consecuencias de una despresurización en pleno vuelo, en un artículo publicado hoy en el diario ABC, acerca heridos leves en un aterrizaje de urgencia, se puede leer lo siguiente:
“La aeronave, modelo 737 de Boeing, sufrió en pleno vuelo una despresurización, lo que obligó al piloto a descender súbitamente a una altura en la que la presión era aceptable para el pasaje, que se vio obligado a hacer uso de las máscaras de oxígeno del avión. El aparato descendió aproximadamente 8. 000 metros en sólo unos pocos minutos, lo que provocó heridas de carácter leve en los tímpanos a 26 de los viajeros.”
Más datos:
http://www.abc.es/20080826/economia-empresas-empresas/menos-heridos-leves-aterrizar-200808260916.html