Hemos hablado largo y tendido en distintas entradas de la importancia del MMI (Man Machine Interface) en la adquisición de SA (Situational Awareness) por parte del piloto.

Una pequeña parcela de esa SA corresponde a la información que nos proporciona el alertador de amenazas o RWR (Radar Warning Receiver). En esta entrada no voy a hablar de ningún tipo específico de alertador, ni de las simbologías asociadas al mismo.

Comenzaré por lo más básico sencillamente para crear un poco de ambiente, el alertador suele proporcionar información sobre las amenazas que es CAPAZ DE DETECTAR el binomio hardware/software que lo componen. Suele estar constituido por un equipo (el alertador en sí mismo, que integra el procesador y demás componentes electrónicos), una serie de antenas, que se encargan obviamente de recibir las señales que pueblan el espectro electromagnético, y una pantalla específica para mostrar la información que se genere. Dichas señales serán procesadas y analizadas en el alertador, comparadas con una librería de datos, para finalmente ser enviadas en un formato determinado a la pantalla dedicada al RWR, al HUD, e incluso a otros displays.

Esta pequeña “arquitectura” es bastante genérica, de forma que la información más básica es presentada en el HUD, y si se requiere una información más precisa hemos de echar un vistazo a la pantalla dedicada al alertador. A estas indicaciones se les unen otras no menos importantes: los avisos sonoros; que no son más que señales auditivas que acompañan a las visuales, como lo puedan hacer los soniquetes de un sistema operativo. Tradicionalmente distinguen la prioridad de las distintas emisiones, así como los cambios que se produzcan en las mismas.

¿Cuál suele ser la madre del cordero en lo que a alertadores se refiere?

1.- Hardware; el tipo de equipo define uno de los parámetros más importantes, la precisión de la indicación de bearing y la distancia de la fuente emisora (amenaza) a la que es capaz de mostrar la indicación; la sensibilidad del equipo.

2.- Software; por regla general un alertador es tan bueno como la librería con la que trabaja, de nada me sirve un alertador que sea capaz de detectar la emisión de un Mig-21 a 60 NM y +/- 1 grado de precisión, si luego me la identifica como un F-16, o confunde emisiones aire-aire con aire-superficie, o tiene ambigüedades con señales procedentes de antenas de microondas o telefonía móvil….por poner algunos ejemplos.

3.- Capacidad de alteración de software y librerías. Los equipos se adquieren con determinados privilegios o licencias, por ejemplo la de poder modificar el software interno que lo controla, o las librerías que manejan. Si no tenemos dicha capacidad habremos de conformarnos con lo que se nos ha “vendido”, y valga la redundancia nos quedaremos completamente “vendidos” si el sistema no es lo bueno que necesitamos, especialmente si la nación tiene dicha capacidad de generación de software y librerías. Esto es aún más importante en los equipos de guerra electrónica.

Hasta aquí las generalidades.

Lo que venía a contaros está relacionado con los avisos auditivos a que hacía mención unos párrafos más arriba. En uno de mis viajes a Reino Unido para acudir a una reunión del grupo de trabajo de Equipo Personal de Vuelo (en particular ésta era del HEA, Helmet Equipment Assembly, del EF-2000), un compañero del Claex me dijo que había tenido la oportunidad de probar el casco del Rafale. No le llamó la atención la dinámica del casco o su ergonomía, lo que le asombró fue un sistema de sonido 3D virtual, a modo del Dolby Surround que tenemos en los Home Cinema de nuestras casas. De esta manera los avisos sonoros del alertador eran recibidos por el piloto desde un punto determinado del espacio. ¿Cojonudo no? ¿Cómo no se nos habría ocurrido antes? En el HUD sólo vemos en dos dimensiones, es difícil saber el lugar exacto por el que viene la amenaza. Además nos obliga a mirar dentro del avión, bien al HUD o al RWR, para obtener la información y maniobrar en consecuencia. Un piloto con el casco del Rafale escucha que el aviso le llega desde un punto concreto del cogote, es decir, desde un punto concreto del espacio, de forma que automática e instantáneamente puede maniobrar según corresponda, sin necesidad de mirar dentro de la cabina.

Esta capacidad la disfrutarán en breve los pilotos de F-16 daneses de manos de una compañía danesa de defensa y electrónica llamada Terma, que ha desarrollado un sistema que proporciona avisos tridimensionales en los 360 grados, por medio de tecnología de sonido digital 3D y reducción activa de ruido ANR (Active Noise Reduction). El sistema está integrado en el ALQ-213, también de la casa Terma, y en el HMCS (Helmet-Mounted Cueing System); además recibe información del alertador de misiles pasivo AAR-60 y del de amenazas ALR-69DK(v2).

El sistema es tan intuitivo que aumenta la efectividad del piloto, reduce su carga de trabajo, y aumenta su SA. Por otra parte el ANR filtra ruidos de baja frecuencia (como los procedentes de los sistemas del avión), por lo que reduce el estrés por ruido a que está sometido el piloto, y mejora la seguridad de vuelo.

Por último parece ser que hay rumores de que esta tecnología pudiera verse en el futuro integrada en el F-35 “Lightning II” Joint Strike Fighter, entre otros…

Mira que son sencillas determinadas cosas…en fin, seguiremos soñando…



Fuente: Ares blog en Aviation Week, Terma, y Metacafé

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