Si hay  una profesión que esté regulada a través normativas o procedimientos hasta el infinito (y así debe ser), esa es la aeronáutica. Me ha parecido interesante desarrollar una entrada con el procedimiento de “punto perdido” muy genuino de la aviación de caza (las otras no suelen volar en formación y menos si las condiciones meteorológicas no lo aconsejan).

 

En la actualidad, con la gran panoplia de sistemas con los que están dotadas las plataformas aéreas proporcionando constante información de dónde está nuestro avión y dónde está el resto de nuestros compañeros, no se hace muy perentorio el uso del vuelo en formación salvo en condiciones de emergencia, en los que el avión en cuestión necesita el apoyo del otro para recibir información que le falta (velocidad, altura, posición, comunicaciones…) o simplemente para descargar al piloto de trabajo ahora que está muy ocupado resolviendo el problema; también cuando se decide que aterrice una formación numerosa en el menor tiempo posible. Bueno, también en exhibiciones, pero eso es otra cosa.

 

Pues bien, no hace demasiados años, en que la visión del piloto hacía las veces de radar, de alertador de amenazas, etc, el vuelo en formación era básico en el piloto de caza; sin ir más lejos la acrobacia en formación era requisito de instrucción en los escuadrones. Los aviones de una formación que iban juntos (pero juntos) en cada una de las misiones, se volvían inseparables cuando las condiciones de meteo se emborronaban o en los vuelos nocturnos. Al entrar en una nube o después del ocaso, el piloto en formación veía una luz (roja o verde dependiendo de a que lado estuviera el punto) y en la mayoría de los casos adivinaba el resto del avión; incluso  a veces las sensaciones de vuelo de su cuerpo le indicaban que estaba en invertido o virando, cosa que no era cierta. Pero aquí no acaba la historia, ese punto de luz fijo en la retina, esa silueta borrosa del otro avión aún a 2 metros de distancia, por motivos de densidad de nubes, de turbulencias, de pestañeo del avezado combatiente; desaparecía.

 

 :::BLACK FRIDAY:::.. por Never Was An Arrow II.

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En ese momento se para el tiempo y todas las acciones a tomar se agolpan en el cerebro: “¡estoy a dos metros de una cosa que vuela a 350 nudos y no la veo!”. Lo normal es que el segundo temporal que se da de margen para que aparezca de nuevo el líder, es suficiente (el jefe siempre decía: “¡ten fe!”). Pero si no lo es, hay que poner aire de por medio: “declaro punto perdido, viro unos grados desde el rumbo que mantenía el jefe, subo o desciendo 500 pies, vuelvo al rumbo inicial, y rezo para poder encontrar lo que perdí”, que lo normal debido a la densidad de nubes, es que no ocurra, con lo que se notifica que la formación  se ha divido recuperándose por separado. Eso sí luego alguien le preguntará cómo ha podido ser tan inútil.

 

Buena caza y a otra cosa

 

Negro

 

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