Estaban sobre el mar de Alborán en una zona reservada para entrenamiento haciendo un 1 Vs 1. Para él no es especialmente divertido pues en estos vuelos se empieza repasando algunas de las conversiones básicas, alto-bajo, bajo alto, a nivel… para terminar con lo que estime la imaginación en cuanto a enroscarse en el aire: amagos de disparo, caídas a la vertical, disparos lejanos …

 

Cuando entran en combate cercano por medio de un cruce en el que intenta ganar posición de ventaja con respecto al otro; unos grados, unos nudos, algo de energía … se da cuenta que eso va en contra de evitar el disparo cara a cara IR, con lo que corta motor y lanza bengalas: ¡ya están enzarzados!.

 

Así se repiten los combates que no acaban siempre igual. Él trata de echarle imaginación pero “si no te lo has preparado bien en el suelo, difícilmente te saldrá en el aire”, con lo que al segundo combate repite maniobra y el contrincante que no ha nacido ayer, ya sabe lo que va a hacer y entonces: “Fox II”.

 

Ya al final del periodo, cae en cuenta que el Control le ha estado dando indicaciones de una traza que se encuentra en un nivel bajo del sector, y que entra y sale de la zona. Al principio pensó que se trataba de la línea que une Málaga y Melilla, “pero nunca sube tan alto, además tiene rumbo Este; ¡vamos a echar un vistazo!”.

 

Beechcraft B-200 por Carlos Bettencourt.

http://www.flickr.com/photos/carlosbettencourt

 

Adoptando la posición ofensiva, piden indicaciones hasta que aparece en el radar. Va despacio, muy despacio. Sacan freno para mantener una velocidad de acercamiento controlable. “Es un bimotor de hélice”. Quedando el punto a distancia de disparo (parece exagerado, pero los procedimientos son así), él se acerca hasta el avión que no parece que tenga presurización para estar tan alto. Se coloca al lado a unos tres metros, adelantándose un poco para hacerse visible. De repente, ve que el piloto del trasto le mira (si hubiese sido su hermano lo hubiese reconocido), girando de nuevo de manera vertiginosa la cabeza hacia delante, para nunca más mirar para afuera. Comprendió que la visión del bizcocho con todo el trapo fuera para mantenerse a baja velocidad a un piloto no acostumbrado a ello, no era plato de gusto pero a éste, es como si le hubiese dado una tetania en el cuello que no le dejaba moverlo. Se cruzó por delante del avioncillo y luego se posicionó al otro lado, “¡nada, que no mira!. Reportó la matrícula al Sistema de Defensa para su investigación, pero no parece que sea nada más que un despiste. Con un alabeo de 1 grado el avión pone rumbo a Almería por donde al final desaparece.

 

Nunca habían visto la táctica del avestruz (aunque eso es un mito, porque el avestruz nunca mete la cabeza en tierra; es más, da unas patadas aterradoras), en un situación aérea.

 

Buena caza y a otra cosa

 

Negro

 

Share