Lo ha hecho sin sentir, sin dar pábulo, sin estar consciente. Ha muerto sólo.

 

Hace algunos años que ya no tenía conciencia de sí mismo, de sus acciones, de sus pensamientos. Fue en la residencia, a la hora de la siesta, justo antes de merendar cuando lo han encontrado frío, sin aliento, sin alma. Lo que otrora fuera color, salud, valentía, arrojo, acometividad, se trastoca en  blanco lívido, delgadez, hieratismo, pasividad.

 

Nació al arrullo del canal que construyera hacía 100 años una mano de obra presa de las cárceles. Heladas en invierno, cálidas en verano las aguas del canal hacían girar sin pausa la rueda que movía los generadores que daban luz a una tierra castellana de labor, antigua, hosca, marrón. Desde que pudo montar en acémila, recorría a lomos del pollino las localidades cercanas al cobro de la luz; una luz tenue, intermitente.

 

Nadie quedaba en la aldea, todos marchaban a las ciudades, a los monasterios o al ejército. Eran años ásperos como el esparto en la milicia, donde ganar la soldada se sudaba con sangre, con saltos en paracaídas sin control, con gente sin recursos, a veces sin espíritu o sin escrúpulos. En la guerra olvidada de IFNI vivió en primera persona lo que se repite siempre una y otra vez como el paso de noria, la noria de la central de luz, la del canal; y luchó por algo que después fue entregado sin más por mor de la política.

 

Hortensio por ti.

http://www.flickr.com/photos/30370882@N03/2905706610/

 

Cuatro hijos a los que no vio demasiado, crecieron en el entorno de un mundo cerrado azul aviación, cerca del combustible, de los aviones, cerca de las garitas de seguridad, al lado de los colegios con nombre de aviadores ilustres. Y aun cuando la implicación docente no estuviese entre sus planes, todos recibieron el ejemplo de entereza, de riesgo, de acometividad, de fuerza, de profesionalidad; “furia” le apodaban. Y de esta manera sin querer, quedó algo que no se ve pero que se siente, que influye en todos los aspectos de la vida de sus vástagos, nada más, nada menos.

 

Hoy ha muerto un militar, un esposo, un padre…y sus cenizas se fundirá con la arena de la playa que tantas veces visitó. Sus cenizas volarán en el aire. Hoy ha muerto un soldado, y como buen soldado nadie se acordará de él mañana. Hoy ha muerto un soldado y con él, 45 años de historia de la aviación subterránea, de historias oscuras sobre hazañas no publicitadas. Hoy ha muerto un soldado, hoy ha muerto Hortensio.

 

Negro

 

P.D. Sobrio homenaje para aquel que influyó de tal modo que todos sus descendientes están relacionados con volar; como paracaidistas, como tripulantes, como pilotos …

 

Share