
Galería de creo que soy yo
Seguro que no soy el único en tener una historia parecida. Seguro que no soy el único en tener una cesta llena de momentos que se han quedado grabados para siempre en la memoria.
Creo que mi primer recuerdo de la Base Aérea de Zaragoza es de cuando tenía unos 8 añitos. Mi tía estaba casada con un “americano”, mi tío Russell, o mejor dicho, “el tío Rus” (con “R” de “rosquilla”), tal y como le llamábamos todos. Él trabajaba en la Base y una mañana nos llevó de excursión a sus dos hijas, a mi hermana y a mí. Sólo tengo un recuerdo de aquella mañana: recorremos un largo pasillo, nos cruzamos con dos pilotos que acaban de volver de volar, enormes, altísimos, monos verdes llenos de correas y cosas que cuelgan, con unos cascos la mar de curiosos. Llegamos al final del pasillo, se abre la puerta y aparecen varias hileras de Phantom pintados de camuflaje, marrón, verde,…Tienen unas enormes letras en la parte de atrás.
Es mi primer recuerdo relacionado con la aviación. Esa escena quedó grabada,…imborrable más de 25 años después.
Por aquella época solía pasar los veranos con mis abuelos, en un pueblecito de Soria perdido entre Almazán y El Burgo de Osma. Un día estaba jugando al frontón, con tan mala suerte que la pelota sale despedida por encima de la pared de la iglesia, directa al cementerio viejo del pueblo. Saltamos las tapias de rigor y mientras buscamos la pelota entre las zarzas escuchamos un rumor lejano. Alzamos la vista y el rumor se convierte en un Phantom volando por encima de nuestras cabezas,…madre mía!,…qué bajo va!. Recuerdo a mis amigos taparse los oídos mientras yo me quedaba “hipnotizado”. Creo que ese momento sí que significó algo para mí. A partir de entonces cualquier ruido hacía que levantase la vista y comenzase a buscar por el cielo.
Después de escribir estas líneas me doy cuenta de que los recuerdos comienzan a surgir claros y cristalinos en mi memoria. Mi “cole” estaba en el barrio de La Romareda, en Zaragoza, justo delante de la ruta de aproximación de los aviones a la Base. Recuerdo Saetas, T-33, Phantom y F-5 pasando por detrás de la cúpula de Santa Mónica mientras Doña Elisa nos enseñaba a hacer divisiones en la pizarra. Recuerdo como en el 86 comenzaron a verse los primeros F-18. La palabra “FACA” retumbaba día y noche en los telediarios.
Sin duda fue en aquella época cuando la aviación acabó por conquistarme. En octavo de EGB organizaron una visita a la Base. Recuerdo un video que nos pusieron en el Ala 15, recuerdo los F-18, gris claritos,…casi celestes. Recuerdo los Hércules del Ala 31, recuerdo los F-16 americanos carreteando por las pistas delante de nosotros. Era una mañana terriblemente fría pero,…a mí me daba igual el frío, sólo me importaban los aviones.
La Jornada de Puertas Abiertas en la base en el año 87 es otro momento de los que no se olvidan. La megafonía advierte que debemos protegernos los oídos cuando comienza la exhibición del F-18. El ruido es atronador. De aquella jornada de Mayo también recuerdo Hércules, Caribous, Aviocares….
A partir de aquel momento todo pasa muy rápido. EL BUP del 87 al 91. Excursiones en bicicleta a las vallas de la Base para ver aviones con los prismáticos que mi Tía Carmen se había traído de Ceuta. Las siluetas de F-18, F-4C, Mirage-III, Mirage F-1, F-5, C-101, AV-8A, KC-135, KC-10, A-10, F-111, F-4G, F-15, F-16…no tienen secretos para mí.
En el 88 se entrega el estandarte al Ala 15. Mi atalaya es un puente sobre la autopista A-68. Los prismáticos de mi tía Carmen me permiten ver incluso un trocito de la pista. Desfile aéreo, Patrulla Águila, Frecce Tricolori, Red Arrows y Patruille de France. Me trago los ensayos del día anterior y toda la ceremonia el día de autos. Creo que durante una semana estoy colocado, borracho, ebrio de aviación.
El COU llega y las gafas que me pusieron cuando tenía 12 años me juegan una mala pasada. Intentar ingresar en el Ejército del Aire como piloto es algo que se aleja de mí. No es un drama pero,…sabe mal.
La Universidad, los amigos,…..la fiebre de la aviación remite pero no desaparece,…está ahí, latente. En la Escuela Técnica tenemos un motor de T-33 expuesto y seccionado como una sandía abierta. Durante esos años es casi el único contacto regular que mantengo con la aviación.
En el 97 se acaban las prórrogas y la mili se avecina. Llega la carta, “conductor de vehículos ligeros en la Base Aérea de Zaragoza”. Mayo del 98, entro por el control de la Base, me subo a un autobús de color gris, recorremos la misma carretera que recorrí en aquella visita de octavo de EGB. Miro a la izquierda, hileras de F-18. A lo lejos las colas de los Hércules asoman entre los edificios. Sospecho que de nuevo,…soy un adicto a la aviación.
Me destinan como conductor del Jefe de Fuerzas Aéreas del Grupo 31. Finalmente, y desde aquella visita a la Base Americana con el “el tío Rus” (con “R” de “rosquilla”) me zambullo de verdad en un sueño hecho realidad.
Entre idas y venidas el Jefe y yo pasamos una hora al día en el coche y no puedo evitar confesarle mi adicción. A las pocas semanas me dice “Miguel Ángel, mañana volarás. A las 9:00 te presentas al Capitán …”. A las 9:00 estoy como un clavo preguntando por el Capitán. Muy amable, tranquilo, me dice que espere un ratito. Luego vuelve a buscarme y nos vamos a la plataforma. Un Hercules de color gris que acaba de aterrizar nos espera con los motores encendidos. Conforme nos acercamos el corazón se acelera. Huele a keroseno. Subimos a la cabina, me abrocho el cinturón, carreteamos hasta la pista y zas!,…sin darnos cuenta estamos volando por toda la provincia de Zaragoza. Por cierto, he de hacer una segunda confesión,…era la primera vez que volaba y lo estaba haciendo en la cabina de los pilotos. El vuelo es increíble,..volamos muy bajo, de Magallón a Bulbuente y de Bulbuente a Magallón no sé cuántas veces…..estoy disfrutando como un enano,…es un sueño hecho realidad. Pero como todos los sueños,…uno acaba despertando. Sudores fríos, tez pálida, mareos, malestar general…..Me voy a la bodega y me acuesto sobre una hilera de “asientos”. El supervisor de carga se ríe y me dice “es un vuelo muy bonito pero,…este es uno de los inconvenientes que tiene”. Al día siguiente El Jefe me mira, se ríe y me dice “El Capitán ya me ha dicho que te mareas,…peazo maricón!”.
A las pocas semanas tiene lugar el NAM 98. Una mañana realizando un servicio dentro de la Base me quedo atascado al ir a cruzar la pista. Van a despegar los aviones del ejercicio; 30 minutos de “desfile”,…A7, F-16, Tornados, F-4, F-18,….sin duda el atasco más delcioso de mi vida. Aquella misma mañana el Jefe me lleva a volar en una misión de reabastecimiento en vuelo. Al cabo de una hora de vuelo me dice que me vaya atrás, a las ventanillas. Aparecen los F-18. Uno gris, el otro pintado de camuflaje. La cámara de fotos me tiembla en las manos. El supervisor de carga se ríe. El primer F-18 da tumbos hasta que consigue enganchar. El supervisor de carga resopla y me mira aliviado. Yo estoy,…en una nube.
Y así, sin darme cuenta, la mili se acaba. Han sido casi 9 meses de borrachera aeronáutica.
De nuevo vuelve la calma. La fiebre remite y me convierto en una persona casi “normal” que debe buscar trabajo, casa,….
Pero,… casualidades de la vida,…en el 2000 entro a formar parte de una empresa que tiene unos lazos muy fuertes con el Ejército. Además desde las oficinas se tiene una perspectiva increíble de la Base. La fiebre que había estado aletargada algo más de un año,… vuelve a subir.
A pesar de llevar gafas,…. he tenido una segunda oportunidad. El destino ha querido que tenga grandes amigos en el Ejército del Aire; que haya jugado en simuladores (de los de verdad,..no los que tengo instalados en el ordenador desde que el que escribo estas líneas); que haya entrado en Afganistán dentro de un Dumbo, apretado entre 80 tíos y varios cientos de kilos de material; que gracias al material con el que trabajo un montón de personas del Ejército del Aire puedan desempeñar su misión lejos de casa; que haya estado en el desierto de Mojave con los AV-8B de los Marines pasando sobre mi cogote mientras intento concentrarme en apañar unas conexiones eléctricas que habíamos sacado mal de fábrica….
A veces la vida describe extraños rodeos.
Tengo 35 años. Me llamo Miguel Ángel y confieso que cada vez que oigo el motor de un avión sobrevolando mi cabeza no puedo evitar levantar la mirada y buscarlo en el cielo. Igual que cuando tenía 8 años.







Me ha encantado tu relato Miguel Ángel, supongo que en parte porque me siento identificado con alguna de las cosas que cuentas.
Gracias por compartirlo.
Muy bonito el relato, si señor.
Gracias por trasmitirnos tu emociones y por el tiempo que le has delicado a escribirlo.
Y me alegra que te sientas orgulloso como yo también me siento, cuando desde el ámbito civil podemos contribuir con nuestros trabajos para las fuerzas armadas españolas.
Saludos.
Juan
Magnifico relato, bravo. Buah tenía que ser la leche Zaragoza y Torrejon en aquellos tiempos, a nuestros Phantoms, F-18 y Hercules sumar los F-16 USAF / Hercules / Galaxy / KC-135. Aquello debía ser frenético.
Gracias a todos por dedicar un ratillo a leer el relato.
Supongo que en mayor o menor medida todos tenemos síntomas de “adicto”.
Slam, llevas razón. Aquellos eran tiempos dorados para los aerotrastornados. Estar cerca de una base era sinónimo de tortícolis segura!,..uno no paraba de mirar de un lado a otro.
Gracias de nuevo y gracias a los chicos de VST por darnos nuestra dosis diaria de aviación!!
Saludos a todos!
Muy bonito, si señor… es casi un guión de una película. Las cosas que de algún modo se fijan en la mente de un niño de esa forma que has relatado son casi indelebles.
La aviación militar tiene un algo que crea adicción, y creo que es la suma de muchas cosas, tecnología, fuerza, potencia, velocidad…, y los valores inherentes a los hombres que la rodean, el riesgo, honor, valor…
Es algo muy grande y muy especial y solo quien siente esa adicción irrefrenable sabe lo difícil que es vivir sin ella. No tiene cura.
Hola a todos, es la primera vez que escribo, aunque leo el blog desde su nacimiento.
Me he decidido, por que al leer a Miguel Angel ha sido como recordar mi infancia. Mi primer recuerdo de la avicion de caza fue por desgracia mas tragico ya que con 6 o 7 años (finales de los 70) presencie un accidente de dos Phamton en vuelo, de los cuatro tripulantes solo sobrevivio uno, pero nunca se me olvidara la cara de aquel piloto y mi admiracion por ellos todavia perdura.
Desde entonces recuerdo leer con avidez una enciclopedia enterita sobre aviacion de un amigo de mi padre y ver las maniobras que por entonces realizaban sobre el pantano de Alarcon, cada vez que oia el sonido de los motores el cuello no daba mas de si para intentar divisar a los cazas y adivinar la silueta de los culopollo, Phamton, F-III, F-1 y por fin los F-18, recordado sus vuelos a baja altura, sus piruetas en el aire y sobre todo esos estampidos sonicos al pasar la “barrera de la luz” que entonces eran bastantes mas avituales que ahora, pero que para mi era melodia en mis oidos.
Miguel Angel, tu historia creo que es la de muchos de nosotros y nos sentimos identificados contigo. Gracias por recordarme parte de mi infancia con tu historia.
Salu2.
HOla Miguel Ángel
Muy bien escrito el relato, sí señor. Me veo reflejado en el mismo pero sin poder tener contactos de verdad con el EA. A lo único que he podido subirme ha sido a un F-15E USAF y a un F-5 spanish en una jornada de puertas abiertas en Mallorca hace ya unos cuantos años o ver de cerca uno de los por aquel entonces flamantes AV8B+ de la armada en el Príncipe de Asturias.
Así que también envidio lo que has visto o puedes ver y tus nuevas amistades, pero me temo que eso en mi caso agravaría más mi aeronáutica enfermedad. Fíjate lo grave que estoy que hasta mi madre dice que de pequeñito todos los niños jugaban con coches menos yo, que con 4 o 5 añitos ya sólo quería aviones. Y ahora, ya con una edad muy cercana a la tuya, se me saltan las lágrimas cuando veo las fotos que Little, Tama, jcenzano… tienen colgadas en internet.
En fin, al menos me queda este blog
Saludos y felicitaciones de nuevo
Hola,
yo tb estuve en esa exhibición del 86 en la base de Zaragoza. Supongo que a muchos niños como nosotros nos cambió la vida. Recuerdo perfectamente como acosé a preguntas a dos pilotos cuando me enseñaban la primera cabina que vi en mi vida. Recuerdo tb aquellos pilotos que se acercaban al público a saludar. Mis heroes.
Aunque mi primer contacto con un avión fue a los 3 años de edad (se me quedó grabado en la memoria un helicópterro de los bomberos como aterrizó a pocas decenas metros cerca de mi), no fue seguramente hasta esa exhibición cuando me di cuenta de que ya iba a ser un aerotrastornado para el resto de mi vida.
Un saludo para todos.
En primer lugar, gracias por compartir con todos nosotros sus ilusiones. Ahora, una pregunta: ¿a sus 35 años y teniendo en cuenta su experiencia profesional, se ha plantado Vd alguna vez volver a vestir el uniforme del Ejército del Aire?
En mi caso la “aerotranstornacíón” a sido mas gradual, recuerdo cuando de pequeño íbamos al pueblo de mis padres, en Albacete, y al pasar por Manises mi padre me señalaba bajo los hangares los Sabres o los Mirages, luego en el pueblo me llamaban mucho la atención los vuelos de los Mirage de la base de los Llanos. Recuerdo leer en la biblioteca los cómics de Michel Tanguy; el programa “Por tierra, mar y aire”; alguna película que otra, ir de vez en cuando al aeropuerto a ver los aviones y, mas tarde, la pena de no poder estudiar ingeniería aeronáutica y ni tan sólo FP de mantenimiento de aeronaves o ingresar en la Academia de Suboficiales y especializarme en algo relacionado con los helicópteros…, al final me he dedicado a formarme por mi cuenta y entender cómo funcionan estos maravillosos cacharros, que limitaciones tienen, y, en teoría, como se pilotan en visual e IFR, pero donde esté un Piloto (civil o militar), un TMA y un ingeniero aeronáutico, al resto solo nos queda admiración, aprendizaje… y soñar.
¡Anda! ¡Un vecino! Miguel Angel, no te conozco, pero los primeros renglones de tu post…. digamos que me suenan… las visitas a la base…. las escapadas en bici por el canal a la verja del aeropuerto… y, también mi tia casada con un americano. También recuerdo bien el sonido de los phantom entre las sirenas del Doctor Azua y Cesario Alierta… Mas tarde fueron las salidas escalonadas de los F18… Yo vivía muy cerca también. y por lo visto, al igual que tú, mirando al cielo a cada ruido. Cuanto aerotrastornado de nuestra generación debemos tener origen en la Romareda.
Junto a los recuerdos guardo pequeños trofeos. Posters regalo de mi tio de aquella época con un vuelo de un E3 Sentry sobre alaska, un RF4C sobre Texas, la presentación del primer B1…. el pin de la bolera testigo de que una vez llegue a los 225 puntos, un periodico de la base….
Un placer leerte y recordar esos tiempos. Y enhorabuena por tu trabajo.
Fran, Juan, Grizzly, Slam, Slimjazz, Manodehielo, Passer, GS2008,….de nuevo gracias por vuestros mensajes!!!
Trescu,..yo iba al colegio Cesáreo Alierta, así que conocemos el mismo cielo. Estoy completamente seguro de que esto del aerotrastorno va por barrios. Está claro que en Zaragoza La Romareda es un barrio de riesgo y que nosotros caímos de lleno.
Alefz, dos cosas. La primera, si me vuelves a decir de usted no vuelvo a hablarte!;)
La segunda, me he planteado la reserva voluntaria. Incluso tenía “elegida” la unidad, conocía a los mandos, había trabajo que realizar pero,…la plaza no ha salido en la convocatoria de este año. Ya se sabe, las cosas de palacio van despacio…
Saludos a todos!
Chicos, ese es el Eau de kerosen, ni axe ni ostias, ese si que es un perfume como dios manda
Creo que si todo sale como dios manda, el Domingo podre estar presente en las salidas de Torrejon para el desfile del 12-O, como el año pasado, asi que, me acordare de todos y cada uno de vosotros, por que si estamos uno, estamos todos.
El año pasado estabamos en plataforma, y casi lsitos para rodar vimos el F18 con la bandera de España en el cockpit, la estampa era realmente preciosa, ademas de forrarle a fotos en ese momento, si nos hubieran dejado le habriamos dado una vuelta al ruedo,a hombros claro
Me da cierta verguenza decirlo, pero de verdad que en esos momentos, segun todo el mundo, parezco un autentico crio a mis 37 tacos, una vez en el Parque Corredor, deje a toda mi familia sentada comiendo, suegra incluida, para ver al TK17-1 haer touch and go entrando por la 05, y no seria la primera vez, que en vacaciones en el Puerto de Santa Maria, me he levantado a la una de la mañana, solo por ver el viraje a larga final de algun C-5 camino de Rota.
Tus palabras Miguel Angel me recuerdan mucho a mi mismo.
P.D.: Cada vez que pasan cerca, les saludo agitando el brazo, no se si me veran, e incluso se que es algo ridiculo, pero no puedo evitarlo.
Enhorabuena y gracias Miguel Ángel por tan deslumbrante relato que ha hecho emocionarme al mismo tiempo que compartir y revivir algunos recuerdos parecidos y caidos en el olvido.
Un abrazo a tí y a todos los “aerotranstornados”.
Felicidades por el relato Miguel Ángel, la verdad es que todos los que pasamos por aqui tenemos una aficion en comun, y tambien mas de uno es, somos, frustrados pilotos de caza, a mi primero me empezo a temprana edad a gustar todo lo relativo al armamento militar, vamos que con 7 u 8 años mientras los amigos compraban TBO’s, el menda devoraba fasciculos de tecnologia militar, enciclopedias…todo me interesaba por igual, helicopteros, carros, fragatas, pero poco a poco el tema aviones en general, y cazas en particular iba ganando la partida, aunque sin dejar de interesarme el resto, pero llega el insti y me doy cuenta que las mates, cosa que creo imprescidible para el vuelo, pues que no es lo mio, a eso le sumas unas cuantas diopdrias y….¡a volar simuladores de PC majo!…
Eso si, suerte que al menos en la mili, aunque me toco marina, pude ver aviones de cerca, y pude pasearme mas de una vez por la base de Rota, y ver de cerca los AV-8A, los Bravo, los Sh60B…y sus respectivos simuladores,
Ah, y tambien gracias a la mili tube mi bautismo aereo militar….eso si, en heli….en un Hugues 500 de la Sexta escuadrilla, no es un caza pero,…bueno tiene su aquel…
Saludos.
Me ha encantado el relato Miguel Angel!
No puede decirte otra cosa que…qué envidia me das!!!
plas, plas, plas, plas, plas ¡¡bravo!!, ¡¡precioso!!.
Precioso relato, enhorabuena. Yo me aerotranstorné un poco mas talludito, pero ahora estoy totalmente enganchado. Tengo dos amigos del instituto que son mecánicos del EA, a uno hace mucho que no lo veo, pero al otro lo veo todos los veranos, y se me cae la baba cuando empieza a contar sus “batallitas”. La verdad es que me muero de envidia.
Aquí en Asturias no tenemos tanta suerte, aquí solo vemos bizcochos o botijos el dia de la exhibición aerea de Gijón, el resto del año, nos tenemos que conformar con algun a-319 y similares en LEAS.
En fin, si la envidia fuese tiña….
Hola Miguel Ángel.
Enhorabuena por tu relato, eres la segunda colaboración externa, eso tiene su mérito.
Creo que soy el primero de los editores que te contesta, decirte que varios de nosotros respiramos ese keroseno contigo, quiero decir ese mismo keroseno y no otro…
Baby y yo estábamos por aquel entonces destinados en el 151 escuadrón, volando esas misiones NAM98, creo recordar que te dejaste en el tintero los F-15E “Strike Eagle”…Quizás alguno de nosotros te hizo esperar mientras rodábamos para despegar por A-1…quizás alguno reabastecimos de aquel Hércules….
Un saludo.
Cierto Tama,..los F-15E también anduvieron por allí en aquellas fechas. Además he de reconocer que los F-15 suenan “distintos” al resto de aviones que he tenido oportunidad de ver/oir. Destilan potencia en estado puro.
También hubo E-3 y creo recordar algún cisterna (KC-135, KC-10?,…no recuerdo). Lo que sí recuerdo es que un compañero de la reclutada tuvo la oportunidad de volar en uno de estos cisternas. Como veis,..no fuí el único con suerte en aquellos días.
Una cosa que me llamó la atención en aquel ejercicio fueron los distintos estilos de despegue. Los Mirage 2000 tomaban altura bruscamente nada más despegar y nivelaban al cabo de unos segundos. Algunos Tornados despegaban largos, tendidos,…como si estuviesen reconociendo toda la maleza a lo largo de la pista hasta que esta se acababa y tomaban altura.
En fin,…qué ruideras más agradables las de aquel 98!
Lo que más siento es que en aquella época tenía una cámara de fotos “de andar por casa” y claro,..las fotos son un poquito pobres, Pero vamos,…que nos quiten lo “bailao”
Saludos a todos!
Miguel Angel,
Creo en justicia que debemos agradecerte el relato que nos has mandado. es una lástima que no hayas podido ver el intercambio de mensajes entre todos los editores dando sus opiniones sobre tu relato antes de que se publicara. Te aseguro que no desmerecían a los comentarios dejados por todos los que siguen el blog.
Enhorabuena, has sabido captar los sentimientos de todos los que escribimos este blog.