Ha salido en el plan de vuelos para por la tarde de punto en una misión de reconocimiento armado.  Es como un “flash back” al pasado pues a él, que le gusta la Historia de la Aviación, sabe de innumerables misiones de este tipo reconocimiento sobre todo en el transcurso de las Grandes Guerras.

 

¿¿¿Pero qué es Reconocimiento Armado???. Ni más ni menos que trillar una ruta de comunicación (ferroviaria, de carreteras, etc) y levantar objetivos de oportunidad que ayuden a mermar los suministros al contendiente enemigo o neutralizar infraestructuras que pueda utilizar en el futuro.

 

En esta ocasión, se ha trazado un plan sobre una línea ferroviaria y el objetivo consiste en neutralizar convoyes pero no la infraestructura viaria (estaciones, transformadores eléctricos, silos de almacenamiento…), pues hay un supuesto de utilización posterior de las mismas por fuerzas amigas. Lentamente, durante la preparación van dibujándose los puntos que sirven de guía a la misión y ¡sorpresa!; para la misión se necesita superioridad aérea, nadie les acogotará por el momento y no necesitarán el apoyo mutuo defensivo.

 

En el aire la formación es rara: el uno va delante a no más de 300 nudos siguiendo la vía e informando de lo que va viendo hasta que señala un objetivo y lo empieza describir; el dos, a alta velocidad vuela dos millas detrás cosiendo la catenaria para no adelantarse y manteniendo siempre alta la energía. No es un vuelo apetecible para después de comer, pues el machaque de g´s a nivel y a baja cota está garantizado.

 

Al llegar al tercer punto de inflexión sobre la carta, el líder relata apresuradamente la descripción de un objetivo: – “convoy, misma dirección, sobre 10 vagones, doble máquina roja, al lado de una estación de dos edificios, en movimiento “. Con la sílaba con… (de convoy), el dos ha metido motor a militar y con 30º de morro alto, escucha con atención mientras se asoma al balcón de la cabina para localizar cuanto antes el objetivo. Ha llegado a la altura de “roll in”, aún no lo ve, decide tirarse con 20º y acelerando: ¡ahí está!. Puntería sobre un punto entre la máquina y el primer vagón, con 45º oblicuo para que la bomba si va larga o corta quede más cerca del tren. Altura de disparo y …

 

Tiger F-5 por elessar_ch.

http://www.flickr.com/photos/elessar_ch/1534668399/

 

Tira de la palanca al pecho, el morro se mueve lentamente, ¡post-quemador!, “too late”. Mira que se lo advirtió el líder: “siempre velocidad, siempre energía; la velocidad es vida”. El avión está “panceando”, se hunde, está viendo tierra por los lados. Un segundo de espera sin tocar (no se puede tirar más porque el avión entraría en segundo régimen) para ¿saltar?, y un año de vida que se esfuma de la tensión padecida hasta que los planos enganchan aire, ánimo, velocidad… y el planeta Tierra vuelve a alejarse.

 

Cada latido se le clava en la columna, cada latido del corazón no le deja pensar por qué entró con tan baja velocidad, cada latido no le deja reportar al líder que ya ha terminado el ataque. Ahora mismo sólo piensa en volver con la lección grabada a fuego: VELOCIDAD ES VIDA

 

Buena caza y a otra cosa

 

Negro

 

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