Son las nueve en punto y lo que vio al abrir los ojos no le era familiar. Ya le ha pasado otras veces, pues en este negocio se viaja mucho y se pasan muchas noches fuera de casa, amaneciendo en otra cama. Ah sí, el gotelé de la pared. Es normal que no lo reconozca, nunca lo había visto tan de cerca, además cuando él normalmente se levanta, todavía es de noche.

 

Ha pasado una semana y aún no se puede mover. Hace unos días le dio un “pellizco” en la espalda, en la parte baja, en la zona lumbar de columna. El dolor era tan intenso al moverse, que para ir al baño se tenía que tirar de la cama, para mantener la posición del cuerpo. Cuando está tumbado adopta en todo momento la posición fetal sobre el costado; ésta le alivia un poco.

 

McDonnell Douglas QF-4 Phantom II por Ken's Aviation.

Galería de kensaviation

 

Como no se puede leer ni ver la tele, y el gotelé a partir de la cuarta fila es caótico, se ha puesto a pensar. Ha pensado en todos aquellos pilotos que conoce que han tenido que pasar por el quirófano para…ahora no recuerda bien si era para recortar los anillos que separan las vértebras, o para colocarlas en su sitio, o para ¿soldar dos de ellas?. Parece que esta patología no es tan anormal en la profesión. Los continuos esfuerzos a los que se ven sometidos los cuerpos, sobretodo aceleraciones en el eje vertical que literalmente machacan la columna vertebral, se reciben sentado en unos asientos que por lo general no son demasiado cómodos. Es común ver a los pilotos “ancianos” del lugar dirigirse a los aviones provistos de un cojín que amortigüe un poco los efectos de la edad. Y pensar que cuando lo vio por primera vez, le produjo hilaridad pensar que se podía tratar de un paliativo para las almorranas.

 

Pero pasan los días y el dolor remite muy despacio. El médico le ha mandado pastillas a porrillo, radiografías, resonancias magnéticas, rehabilitación de espalda para finalmente concluir que está ¿bajo de forma?. No te fastidia ¡si lleva casi un mes y medio tumbado!.

 

Buena caza y ojo a una de las patologías profesionales no reconocidas (¿verdad Bea?).

Negro

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