No sabía muy bien cómo titular esta entrada, así que se lo he dejado a los editores…No sabía si quedaría mejor descrita la situación como “De cómo un Opel Corsa puede convertirse en un peligroso FOD”, “La curiosidad casi mata al gato”, “EE.UU. 1- España 0” o bien “F-16 1- Opel Corsa 0”…

De cualquier manera, hasta que no os lo cuente no se alcanza a comprender la “magnitud del problema”, del que no hay más que dos testigos (¡creo!): mi contrincante y servidora. Yo con mi Opel Corsa y mi contrincante con su F-16.

Aviano, finales de los 90. De nuevo el Destacamento Ícaro… Ya os he comentado alguna vez lo mucho que aprendí yo allí del EA, de las misiones y de todas las personas y funciones que están involucradas en un mismo fin.

El otro día le contaba a Atila que aproveché la oportunidad para pasearme por creo que todas las dependencias, secciones, o como lo queráis llamar. Para mí se puede decir que aeronáuticamente, hay un antes y un después de pasar por allí.

Una de las cosas que siempre me ha llamado la atención del mundillo son los señaleros (ya veis…) La imagen de un ser humano que con unos sencillos movimientos de sus brazos, pero firmes y enérgicos (¡como el encantador de perros!) consigue hacer que se mueva un pedazo de avión como un F-18 a su ritmo y “antojo” me fascina. Me pasa lo mismo cuando veo a un director de orquesta, viendo como sus “órdenes” se siguen instantáneamente de un ritmo, de un conjunto de instrumentos tocando…Bueno, a lo que iba…Pues en uno de mis paseos didácticos por el Destacamento me fui a ver cómo recibían los señaleros a los aviones hasta dejarlos aparcaditos.

Normalmente se podía ir andando a los hangares desde el Destacamento, y si ibas en vehículo, aunque el recorrido no era muy largo, por supuesto había que pararse en los consabidos puntos de FOD. Para mí, antes de Aviano, el máximo FOD que conocía eran las gorras o prendas de cabeza, prohibidas en las zonas de vuelo. Llevaba pocos años en el Ejército y creo que no había ni oído la palabra FOD, así que me sorprendieron mucho los puestos que había en la Base de Aviano en los que debías pararte, bajar del vehículo, mirar todas las ruedas e incluso quitar las piedrecitas que se hubieran podido quedar en el dibujo de la banda de rodadura. Me explicaron los dramáticos efectos que podían tener esas piedrecitas o cualquier FOD en el avión y que, si pasaba la poli americana y te veía no parar para comprobar el FOD, se te caía el pelo.

Por cierto que esos puestos me recordaban a los enrejados esos que se ponen en el suelo en las entradas a los recintos donde hay animales, para que no escapen las vacas!

Pues bien, quiso el destino que el día que yo decidí ir a aprender las señales antes mencionadas, los F-18 españoles fueron trasladados a otra zona de la Base, compartida con F-16 americanos y a donde había que ir en coche.

El coche asignado a Sanidad por aquel entonces era un Opel Corsa gris, largo, modelo años 90…no muy “glamoroso”. Y allá que me fui con mi Corsa gris de Sanidad. Se masca la tragedia…

Paré en el puesto de FOD, especialmente cautelosa por estar en zona compartida con los americanos, y continué mi camino hacia donde se esperaba la llegada de los españoles.

El camino era, para que os imaginéis la situación, una especie de calle principal desde la que salían a ambos lados pequeñas calles que llegaban hasta los hangares. Y lo que no era asfalto de calles, era tierra, con bastante hierba.

Pues mira tú por dónde observo en la lejanía, con toda tranquilidad, que un F-16, supongo que recién llegado de su vuelo entra en la misma “calle principal” en la que estaba yo y viene hacia mí. Pensé que cabía la posibilidad de que en cualquier momento torciera y se fuera a su refugio, con lo que no tendríamos que vernos en la coyuntura de estar en el mismo sitio, a la misma hora y con intenciones similares.

Pero no. Continuó hacia delante. Y yo también… Y de momento va y se para. Calculo que lo tendría a unos 10 metros, máximo 15. Y ahí salió mi vena española. Teníais que haberme visto haciéndole los típicos gestos que hacemos al volante y que le intentaban explicar que CABÍAMOS LOS DOS…Ahora me muero de la risa, y comprendo quién tenía la absoluta prioridad en ese cruce…pero entonces me pareció lo más normal del mundo y en la autoescuela no me enseñaron nunca situación semejante. Y yo cada vez gesticulaba más. Al ver que no reaccionaba intenté demostrarle su “error en la apreciación de distancias” y me hice un poquito a mi derecha. Y nada. Yo pensaba “¡¡Hay que ver este tío, pero si cabemos los dos!!” y me echaba más a la derecha.

Hago una pausa para explicaros que evidentemente, si me salía del asfalto por la derecha, habría sitio más que de sobra, pero yo, en mi “delirio FOD” pensaba que si entraba en la tierra que había a mi derecha lo iba a poner todo “perdido de piedrecitas” e iba a ser peor el remedio que la enfermedad. Así que seguí en mis trece.

Hasta que me dio lo que yo definiría como las “largas”. Sí, las luces largas (foco en la pata de morro). Le miré y sólo vi un casco moviéndose furiosamente de izquierda a derecha (debía estar cabreado como una mona) y en ese momento pensé que eso no iba a terminar bien y empecé a buscar por dónde iba a salir la policía militar americana a sacarme de mi Corsita y a llevarme al Jefe del Destacamento para que me deportaran…

No sé si fue una explosión de fósforo en el cerebro, si me entró la lucidez mental o cedí (en mi visión de las cosas), el caso es que me metí a la derecha (sólo la mitad derecha del coche) y el F-16 pasó…supongo que acordándose de mí y de toda mi familia.

Luego, alguien con dos dedos de frente me dijo que lo que debía haber hecho era entrar en la “peligrosa tierra”, y al volver a salir al asfalto, repetir la operación de las piedrecitas que tanto me preocupaban. De cajón. Y bromeando nos imaginamos al piloto del F-16 buscando en su check-list “Opel Corsa en calle de rodaje”…es la única explicación que encontramos a que no apareciera nadie en esos minutos y me sacara a patadas de la allí…

Hace poco volví a contar esta anécdota y pensé que podría ser divertida compartirla con los aerotrastornados… Yo la verdad es que pagaría por ver fotos de ese momento…pero desgraciadamente creo que no las hay…¿o sí ;-)

En este caso, en vez de “nadie dijo que fuera fácil”, sería mejor decir que la solución estaba chupada…pero para una tenientilla moderna asustada con provocar una catástrofe FOD y muy bien aleccionada para ello, el F-16 era lo de menos!

Saludos.

Bea.

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