Hay un dicho popular en aviación militar que reza de tal guisa: existen dos tipos de pilotos, los que han tomado sin tren y los que están en vías de …

Lo cierto y verdad, es que él mismo conoce a cuatro pilotos de su entorno a lo largo de su carrera, que han hecho un aterrizaje con el tren retráctil dentro (está claro que tiene que ser retrátil; si las ruedas no se meten en el fuselaje no hay problema). Y no se habla de fallo mecánico o similar sino de un estrepitoso olvido del piloto en cuestión, que atendiendo a otros detalles del vuelo, o simplemente por hacer rutinaria una parte del procedimiento tan básica como es la del aterrizaje, estampa el avión contra la pista.

Ahora recuerda lo que le dijo uno de ellos mientras se dirigía al pabellón a “meditar” lo ocurrido. Una vez que el avión contacta con la pista (puede resultar extraño decir que la altura de un caza con o sin ruedas, no varía demasiado con depósitos de combustibles y otras cargas colgando); el avión, aparte del ruido que se produce la colisión contra el “concrete”, se comporta como si tuviera ruedas: mantiene la dirección y tampoco sufre una deceleración brusca. La inercia lo lleva a quedar en medio de la pista perfectamente alineado en la raya central. Realmente no conoce que algún avión en estas circunstancias se hubiese salido de pista; es como si los aviones que calzan las gomas tuvieran más probabilidad de salirse si la situación es un tanto anormal (lluvia, etc).

Cuando baja el piloto apresuradamente de la cabina (ahora sí que aplica perfectamente el procedimiento de salida de emergencia), comprueba que el avión está prácticamente intacto. Los bidones de combustible están limados hasta la mitad como si lo hubiese hecho un soplete. Y si no fuera porque ahora hay que hacer una inspección de órdago para comprobar que la estructura no ha sufrido, el hierro podría estar volando mañana.

Make-believe maverick por bobster1985.

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Lo que no queda tan intacta es la moral del piloto, que con la cara típica de “la he cagado”, preferiría que la Tierra se lo comiese. “Tranquilo amigo, tarde o temprano ocurrirá”; lo de la Tierra, no lo de tomar sin tren. Por si acaso y debido a la memoria de pez que le queda, él mira hasta la saciedad y repite, tres verdes, tres verdes, tres verdes … (en alusión a los indicadores de cada una de las patas).

Y de esta manera, una emergencia de las gordas; el que no salga el tren por medios normales o por emergencia, que incluye varias hojas de procedimiento antes del contacto (“dumpear” la sopa, utilizar un procedimiento alternativo ayudado por movimientos del avión, cortar lo eléctrico, acordarte de aquel que te animó a entrar en el mundo de la aviación, etc), se esfuma y se convierte en una anécdota sólo por el mero hecho de la ignorancia sobre la situación que se avecina.<

Buena caza y tres verdes.

Negro

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