Galería de ranh

Podría decirse que a los pilotos nos gustan los gadgets, o como dice mi amigo Barca: las ñacas. Buena pieza Barca, colega del curro, siempre atento, siempre dispuesto, y siempre con una sonrisa de oreja a oreja. Pues le gustaban las ñacas tanto como a mí…quizás por eso hiciéramos tan buenas migas.

Barca se encargaba del Equipo Personal de Vuelo en el entonces Grupo 15, y a lo largo de mis ocho años allí le he debido muchos favores. De esos voluntarios auténticos de los que tan pocos quedan, se apuntaba siempre a un bombardeo sin saber aún de qué se trataba. Así que ni corto ni perezoso, acabó en mi cabina trasera…

La primera vez que lo volé fue en una misión muy tranquila, se trataba de una ruta a baja cota local de dos aviones para practicar lanzamientos de Maverick, con la “mala” suerte de que mi punto tuvo que abortar la misión en tierra. De esta forma la misión pasó a convertirse en una práctica-demostración de las principales cualidades del F-18, Maverick incluido.

Aguantó la misión como un jabato, no pestañeó en hora veinte, ni llegó siquiera a acordarse de la bolsa de pota que llevaba en el zahón; parecía un chaval de siete años que montara en tren por primera vez, que viera por primera vez el cielo, el campo, los lagos, montañas y pueblos. Y nada mejor que unas tomas y despegues a la vuelta como postre, entrada por inicial y rotura, unos tráficos cortos, y toma final.

No contento con la primera experiencia decidió apuntarse a algo más guerrero. Estómago parecía que tenía. ¿Una misión de aire-aire? Ni a mi peor enemigo…

“¿Qué te parece un Bardenas Barca?” – Le pregunté una vez supe de la disponibilidad de mi cabina trasera

“¿Dónde hay que firmar mi capitán?” – Contestó sin pestañear.

“Éste es mi Barca” – Pensé.

La misión consistía en una pequeña ruta a baja cota de unos 15 minutos, que finalizaba en uno de los objetivos del Polígono de las Bardenas Reales. A continuación los cuatro aviones permaneceríamos allí practicando tráficos operativos, hasta lanzar el total de seis bombetas de prácticas BDU-33 que cada uno portábamos en un MER (Multiple Ejector Rack).

Cabría pensar que la parte dura de la misión, desde el punto de vista del pasajero, podría ser la ruta a baja cota; no todo el mundo se encuentra tranquilo poniendo su vida en manos de otra persona mientras vuela a 300 pies del suelo y 480 nudos: riscos, cimas y laderas se ven muy cerca en ocasiones… A esa altura y velocidad el F-18 se comporta francamente bien, sus motores empujan con rabia, y sus planos muerden con fuerza el aire en los virajes, alcanzando con facilidad los 7 G´s. Los “pasajeros” por encima de dos G´s se suelen  excitar, y a partir de cuatro les empieza a costar respirar…

Los tráficos de Bardenas tienen su intríngulis, pues se está continuamente realizando virajes tácticos a un mínimo de 4 G´s, cuando no pegando un tirón para subir el morro 50 grados, volando a “cuchillo”, picando con 45, en invertido, etc. Las comunicaciones son constantes tanto con el Controlador del Polígono como con el resto de los aviones, cuya posición debemos conocer en todo momento. Además el factor orientación juega un papel muy importante para no marearse, cosa harto difícil cuando no se conoce la zona y no hacen más que vapulearte constantemente…

¡Pues el amigo Barca aguantó otra vez como un campeón! Cierto es que se pasó medio vuelo con el oxígeno al 100%, y que llegó a sacar la bolsa de la pota, aunque finalmente no tuvo que hacer uso de ella. Como premio, de camino a casa, dentro de uno de los sectores de vuelo y una vez reunida la formación, le regalamos un poco de “movida”, o lo que viene a ser lo mismo, de acrobacia en formación…siempre se quedan sin palabras.

Por un lado, este tipo de vuelos contribuye a estrechar los lazos entre el personal que trabaja a diario codo con codo; por el otro, aquellos cuyo trabajo está orientado a que los aviones vuelen y los pilotos se entrenen, tienen la oportunidad de ponerse en nuestro pellejo, de sentir en sus carnes lo que hacemos a diario, y de valorar aún más SU PROPIO TRABAJO, pues son más conscientes de su importancia.

He tenido la suerte de haber volado a diverso personal VIP, a mecánicos, armeros, personal de apoyo a las operaciones, y a una médico de vuelo… ¿Y sabéis una cosa? Todavía no sé quién disfrutó más de la experiencia: si ellos…o yo.

Buena Caza.

Tama

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