Hace tiempo que escribí algo sobre la Patrulla Águila, comparando el esfuerzo personal y profesional que supone para sus pilotos (un saludo Momo, Nancho y Cía), por no ser su única actividad de vuelo (ante todo son instructores), respecto a otras patrullas internacionales, en las cuales sus pilotos sólo viven y se entrenan para ser los mejores ejecutando una tabla de exhibición. Por no hablar del C-101 y sus “cualidades” respecto a otros aviones de demostración, como el Alpha-Jet que montan los franceses (PAF). Hace poco, un lector del blog dejó un comentario a mi entrada, intentando justificar por qué para él la intensidad de trabajo y dificultad de ejecución en un vuelo de acrobacia deportiva es mucho mayor que en un vuelo de exhibición de un caza (la verdad, él hacía la comparación con un C-101, no con un F18 o un M2000). Como ya hemos dicho en multitud de ocasiones en este blog, las comparaciones son odiosas, y en este caso lo son aún más, pero no quita que echemos un vistazo desde nuestro “mundo” al de la acrobacia deportiva y conocer qué sienten y a qué se enfrentan sus pilotos durante las competiciones. Agradecemos a Ernesto Lorente, piloto de acrobacia deportiva, la colaboración que nos deja en el día de Reyes y que seguramente dará mucho de qué hablar…Al debate!!!

FELIZ DÍA DE REYES

La acrobacia aérea es un conjunto de rotaciones y cambios de actitud en el avión, que nacieron en la época de la primera guerra mundial, cuando la necesidad del derribo dentro del cono de las 6 hacía que los pilotos maniobraran sin demasiado conocimiento de aerodinámica ni técnica de vuelo, quedando pues en perfecta evidencia las capacidades, instinto, puntería y suerte del aviador atacante y del aviador atacado. A medida que la aviación dejaba de ir en pañales para pasar a ser una joven adolescente, algunos militares de entoces comprendieron la capacidad de uso de la aviación en combate, primero a modo de observación, luego a modo de caza y posteriormente de bombardeo. Así pues, resulta natural comprender que la explotación de un medio, sea el que sea, conlleva su uso masivo y por ende su mejora constante y mayor y mejor explotación de sus capacidades. Así nació la acrobacia, figuras de combate básicas todas ellas con el fin de ponerse en el cono de cola del adversario. Mucho ha cambiado la acrobacia desde entonces, para haberse dividido en los años 50 en dos vertientes de vuelo diferentes entre sí y que hasta la fecha eran uno solamente, y que son el máximo exponente del vuelo actual en sí:  el vuelo de combate y el vuelo acrobático.

Dada mi calidad de piloto practicante de la segunda modalidad descrita, en categoría Deportiva, y con el afán de ver cuán distantes son a día de hoy dos tipos de vuelo que anteriormente eran sinónimos el uno del otro, trataré de describir los “contras” a los que se enfrenta un piloto de acrobacia de competición respecto a un piloto que ejecuta acrobacia en un reactor.

Qusiera dejar claro que la intención del artículo no es afirmar quien es mejor o peor piloto, puesto que no tiene sentido montar un piloto de caza en un avión acrobático, al igual que un piloto de acrobacia dentro de un moderno avión de combate, porque ambos estarán en “terreno desconocido”, y no podrán sacar en absoluto todo el rendimiento que su nueva montura es capaz de ofrecer, sino lo que desde mi punto de vista opino, basado en mi experiéncia (lejana a la de piloto de categoría ilimitado, y por supuesto de piloto reactorista), y es que una tabla acrobatica de competición ofrece mayor dificultad en ser realizada con un avión acrobático. Lo que trato de exponer, consiste sólamente en el 50 por ciento de una comparativa, la de la dificultad de realizar una tabla acrobática “10″ para un piloto de competición respecto a la de un piloto reactorista. El 50 por ciento restante, la del piloto militar, la dejaré para los expertos en ese “oficio”, por la ignoráncia por mi parte del vuelo reactorista, y por dejar abiertas las puertas del debate, que sin duda alguna, hará que todos nosotros seamos los grandes beneficiados al poder disfrutar de mayores puntos de vista, y enriquecernos en aquello que nos apasiona: volar. Queda claro pues, que es un artículo abierto, en el cual se exponen unas ideas, motivos y reflexiones que espero que sean rebatidas y contrastadas en otro artículo por aquel que así quiera hacerlo.

Expondré a conticuación, los motivos por los cuales yo, en calidad de autor de este artículo fundamento la mayor dificultad de ejecución de la acrobácia de competición:

-A/    Un avión acrobático, al contrario que un C-101, es un avión altamente inestable, y es así para ser más ágil. Se podría decir que en un C-101, volando recto y nivelado, se podrían “soltar las manos”, pero en un avión acrobático es algo totalmente imposible dada la susceptibilidad del avión, requiriendo un nivel de concentración muy elevado y constante.

-B/   Un acrobático, como gran “contra”, tiene unas superfícies de mando muy sobredimensionadas, para otorgar al avión la mayor agilidad posible. Esto hace que el más mínimo movimiento de palanca se traduzca en una gran respuesta por parte del avión. Es extraordinariamente fácil que, al meter palanca atrás (o hacia adelante), se esté enviando una pequeñísima cantidad de alabeo, pero suficiente como para que el avión rote descaradamente, haciendo que el avión no siga una trayectoria neta, perdiendo energía, y como no, también perdiendo puntos ante los jueces! De hecho, el ya fallecido entrenador del equipo nacional de vuelo acrobático, Vytas Lapenas, durante unos entrenos, me indicó el “entrenamiento” a seguir para aprender a controlar esto: sentado en la cabina, con el avión parado, mover hasta la saciedad la palanca hacia delante-detrás con los ojos fijos en los alerones. Así automatizas un poco el movimiento de profundidad sin mandar nada de alabeo (o alabeo sin mandar profundidad). Una vez se tiene totalmente automatizado, el trabajo de mantener el avión en trayectoria limpia es algo mas fácil. Este problema no lo acusan los reactores, dada su nobleza y estabilidad, amén de unos mandos de vuelo harmonizados y proporcionales, nada que ver con el nerviosismo estresante de un Sukhoi.

Como ejemplo, haré referencia a un desgraciado accidente en un avion tipo Giles-202, de fabricación francesa, en el cual su ocupante falleció a causa del impacto, pero que es un claro ejemplo de lo que un avion inestable y con gran “rate” de giro en sus ejes puede llegar a “morder”:

El piloto efectuó una maniobra llamada “Tonel rápido”, que consiste en un vuelo recto y nivelado, seguido en un fuerte golpe hacia atrás a la palanca de mando, en su totaliad de recorrido, para que el avión adopte una posición de pérdida aerodinámica por alta, es decir, por encima del Alfa crítico. Seguidamente se aplica timón de dirección en un sentido o en otro (se suele hacer en favor del par giroscópico de la hélice) y eso hará que un ala (que recordamos estará en pérdida) se moverá hacia delante y otra hacia atrás. Esto es facilmente entendible si imaginamos un avion moviéndose muy lentamente por la pista: si giramos a la derecha con el pié derecho, la punta del ala izquierda correrá más que la derecha. Así pues, tenemos un avion en pérdida, y al haber dado un golpe de timón, una ala avanzará más que la otra, generando mucha mas sustentación que el ala que se frena aerodinámicamente, resultando de todo esto que el avión entra en una barrena, en línea de vuelo, y rotando a gran velocidad (recuerdo que la barrena es una maniobra en la cual un ala no genera sustentación y la otra si). El procedimiento para parar tal situación es empujar la palanca de mando hacia adelante, pero no hacia adelante del todo, para bajar el ángulo de ataque, y aplicar pié contrario a la rotación del avión, como si de una barrena normal se tratara. Pero en el desgraciado accidente, el piloto aplicó en demasía palanca hacia adelante, pasando de estar en pérdida aerodinamica a una pérdida aerodinámica negativa, es decir, con Alfa negativo, cayendo seguidamente al suelo en barrena negativa por un leve exceso de movimiento de más.

Aún así, el hecho de que los mandos de vuelo sean tan sobredimensionados podría llevar a la confusa idea de que no son, pues, necesarios. He aquí otro factor que entra en juego, y es que el avión acrobático suele volar una gran parte de su vuelo fuera de la envolvente “normal”, llegando a valores de velocidad aerodinámica cercanas o iguales a 0, además de que el valor del Alfa (el ángulo de ataque), alcanza en ocasiones valores de mas de 90 grados. En tales circunstáncias, és cuando se requieren suprfícies de mando sobredimensinadas, para que con tan poca velocidad y/o gran ángulo de ataque, el rebufo de la hélice y la poca velocidad aerodinámica ejerzan mando para governar el avión. Como ejemplo de ambos casos, os dejaré el enlace de dos vídeos, uno de Cástor Fantoba, acutal miembro del Equipo Nacional de Vuelo Acrobático, actuales Sub-campeones del mundo y el cual es un tremendo orgullo por mi parte poder conocer personalmente al igual que al resto del equipo, y otro de Ramón Alonso, actual campeón del mundo.

En el primer video, de Cástor Fantoba, podremos ver, entre otros, las “flick manouvers” (maniobras estando el avión en perdida/barrena) y la gran cantidad de mando que necesita, al igual que la velocidad y combinación de los 3 ejes. El avión, un Su-26.

En el segundo vídeo, de Ramón Alonso, podremos ver los pequeños movimientos de palanca para hacer maniobras con alta carga de G’s cuando el avión tiene cierta velocidad. Esta “guerra” contra la precisión requerida és constante a cada movimiento del avión. El avión, un Su-31.

En el minuto 0:26, podemos ver como el piloto efectúa una serie de maniobras llamadas “toneles rápidos” (descrito anteriomente) por separado y a continuación una serie de vueltas de tonel en las mismas circunstancias, pero seguidas. Observad antes de nada, el gran “FAS” (Full Aft Stick) para llevar el avión en una situación de pérdida por alta, seguida de un golpe de timón para que la maniobra se enrosque y el empuje hacia adelante de la palanca para que la maniobra no se centrifuge y se abra hacia el exterior como si de un espiral que se hace paulatinamente mayor se tratara. Recomiendo mirar unos segundos la palanca de mando y después hacer lo mismo con los timones de dirección-profundidad para entender la energía requerida, y la gran técnica de vuelo necesaria.  Queda además claro, la velocidad de rotación del avión, muy superior a la de cualquier caza actual.

En el minuto 1:03, después de una serie de flick rolls, el piloto trata de seguir una línea horizontal, pero como el avión esta muy por fuera de la envolvente de vuelo normal, se apoya en la potencia del motor y de las superficies de mando para que el centro de gravedad del avión describa una línea recta a pesar que el avión adopta posturas que nada tienen que ver con el vuelo recto. Y a continuación, la misma imagen pero desde dentro, donde se ve claramente por el movimiento de la palanca y de los timones, la precisión y técnica necesaria, cosa que el piloto reactorista no tiene la necesidad de hacer y por supuesto, de practicar.

En el minuto 2:29 podemos ver la vuelta a invertido. Es un ejemplo de como rota el avión de rápido, y de la exactitud de pilotaje al quedar totalmente a 180 grados, además de que no hay “titubeos” de movimiento de alabeo ni profundidad cuando se para la maniobra.

En el minuto 2:46 se ve una vuelta de toneles a 8 tiempos. si bien no es maniobra exclusiva de los acrobáticos, cabe recordar que a cada octavo de vuelta se conjugan los ejes de alabeo, profundidad y guiñada para que, de nuevo, el centro de gravedad transcriba una línea recta. Esto mismo pasa en reactores, pero al tener velocidades de rotación muy inferiores, se tiene algo mas de tiempo para “notar y pensar”. Si os fijáis bien, se ve como a cada golpe de palanca corersponden un pequeño y muy sutil movimiento de profundidad y alabeo, y a continuación se ve la maniobra desde el exterior donde podremos comprobar la rectitud de línea que transcribe el avión.

Y para finalizar el vídeo, un ejemplo de una “cobra”, aquí sobran las palabra al ver como el centro de gravedad de avión de repente vuela en vertical, después de un vuelo recto y nivelado.

A continuación, el enlace del vídeo de Ramón Alonso:

En el minuto 0:22 y también en el minuto 1:01, y como ejemplo de la diferencia de mando, se ve como para ir a la vertical hace falta sólamente un leve movimiento de palanca, más o menos la cuarta/quinta parte de su recorrido total.

Como curiosidad, y para ejemplo de maniobra negativa, el minuto 0:44 es ejemplo de un flick roll negativo, empezando la maniobra con empujón de palanca y gran carga de G’s negativos, algo fuera del alcance de los reactores.

En el minuto 1:44, un claro ejemplo de figura acrobática en los 3 ejes, en contra de los 2 usualmente usados en la acrobacia reactorista.

 -C/    El “rate” de giro en los 3 ejes y las aceleraciones. Si bien un piloto militar, o un acrobático, se entrenan para volar con seguridad y expectacularidad su máquina, el piloto acrobático se enfrenta a una desorientación mucho mayor que uno de 101. Para empezar, un reactorista, a no ser que entre en casos excepcionales ocmo una barrena plana, no superará 2 G’s en su eje lateral (vamos, las que aguanta Fernando Alonso.) Sin embargo, el piloto acrobático, dada la anturaleza de la acrobacia actual, sólamente en laterales se llega fácilmente a 5 o 6, además de hacero con extrema violencia si se trata de maniobras fuera de envolvente. Las fuerzas G verticales pueden a llegar a valores de 11 e incluso 12, siendo conseguidas en una muy pequeña fracción de segundo dada la poca masa del avión y su gran agilidad, NO contando con anti-G, y lo peor aún: pasar de +10 a -7 en décimas de segundo, así que se pueden llegar a experimentar cambios de 17 o 18 G’s con sólo un pequeño movimiento de pié y palanca. Añado que el rate de alabeo de un C-101, dato que desconozco, debe rondar entorno los 220 grados al segundo como máximo (un valor seguramente cercano al del F-18 sean unos 250 grados al segundo). En acrobacia, los aviones superan la barrera de los 400 grados al segundo, llegando a superar los  700 grados por segundo si son maniobras como toneles “rápidos” (que explicado rápidamente, son barrenas desde vuelo recto y nivelado y con velocidad). Si además sumamos que a diferencia de la acrobacia de la patrulla, dónde los giros son mas “suaves” y más prolongados en tiempo, resulta que es una acrobácia mas fácil de seguir “mentalmente”, en contra de la acrobacia de competición, donde todo sucede muy deprisa, en los 3 ejes y enlanzando sin pausa una maniobra con otra, haciendo en general que la carga de trabajo mental sea muy grande. Si tenéis alguna vez ocasión, acercaros a la cabina de un avión acrobático: veréis que o bien tienen una “chuleta” de la tabla a ejecutar (en forma de aerocriptografía Aresti) o bien tiene el lugar para colocarla..

Como veis, tales “sensaciones” de vuelo no son alcanzadas en un C-101.

De nuevo para poder verlo en video, volved al de Cástor Fantoba, donde en el minuto 1:03 se puede ver el “rate” de giro.

-D/    Un avión acrobático es un avión limitado relativamente en velocidad respecto un reactor, dada su aerodinámica y naturaleza de exhibición, no pudiendo contar en gran medida con ella para el cómputo total de energía disponible. Sobre este punto no me extenderé, aunque no sería justo ignorar que ésto también puede ser una ventaja al permitir que el avión se frene en las caídas en picado, permitiendole hacer mas figuras antes de alcanzar el límite inferior de altura.

- E/   Haré notar de nuevo que los reactores y los aviones acrobáticos son aviones muy diferentes, y con lo cual, acrobacias diferentes. Aún así, os diré que un piloto acrobático cuenta con un factor en contra que un piloto de C-101 no tiene, dada la naturaleza de la exhibición que ofrecen: los jueces. Y digo esto porque una patrulla acrobática en reactor no cuentan con mas jueces que el gran público, a excepción claro está de los entendidos en la materia, ellos mismos y los “jefes”, y si alguna maniobra sale un poco “torcida”, el ejercicio se dará por bueno, es decir, la gente no entiende de acrobacia, solo entiende de ruido y de lo “bonito” que es;  no pasa así en la acrobacia de competición, donde unos jueces miran todos y cada unos de tus movimientos, penalizando varios factores, bien regulados y conocidos, que en “acrobacia militar” no se tienen tanto en cuenta, e introduciendo nuevos parámetros de puntuación, como son la harmonía de las figuras, la geometría individual, la geometría general, la ubicación espacial y el “feeling” transmitido. Esto hace que volar un avión tan crítico, además de hacerlo bién, hay que ser extremadamente “fino” y muy técnico, más que un piloto de C-101, porque la diferéncia de una maniobra perfecta o un “0″ radique en sólo 2 grados de verticalidad positiva o negativa (si, si..sólo dos grados). Por verticalidad positiva, se entiende que el centro de gravedad del avión, en lugar de seguir una trayectoria exactamente perpendicular a la tierra, lo hace un poco “positivo” (recordando el símil de los G’s + y los G’s -) en el que el piloto está algo sentado en el asiento y no totalmente con la espalda, al igual que subir a la vertical algo negativo, sería que el piloto estaría algo “colgado” de los cinturones. 

El tener que ser tan preciso a la hora de ejecutar maniobras, otorgan cierto grado de presión, de requerida disciplina de vuelo y gran dosis de concentración.

Para mostrar con imágenes lo comentado anteriormente, junto  lo expuesto en el punto A, nos remitiros de nuevo al minuto 2:04 del primer vídeo, de Cástor Fantoba, donde después de un tirón de gran Alfa, necesita hacer constantes correciones en los 3 ejes para mantener la trayectoria de avión limpia. 

La acrobacia de competición as un deporte “explosivo”, en el cual en unos pocos minutos se está exigiendo al avión y al piloto el 100 por 100. Imaginad la tensión en la parrilla de salida de un corredor de Fórmula 1 instantes antes de salir, y durante las 3 primeras vueltas. Así es un vuelo acrobático de competición.

-E/   Más “limitaciones” durante el ejercicio:  La patrulla Aguila tiene 3 tablas: la de alta cota, la de baja cota, y la plana, depende del techo de nubes. Si durante la ejecución de la tabla acrobática suben 100 piés de más, no pasa nada, pero un acrobático quedará inmediatamente fuera de competición. SI esto puede parecer que no es motivo para comparar la “técnica” necesaria acrobático Vs. C-101, dejadme que exponga otro  dos factores limitativos, íntimamente ligados entre sí: La caja acrobática y la energía. En acrobácia se dispone de un espacio de forma de cubo, imaginario, y de 1 Km. de lado para la ejecución de la tabla. El cubo empieza a una determinada altura sobre el suelo, y acabará un kilómetro mas arriba. Como explicaba, si el avión sale por cualquier lado de la caja, queda eliminado. Así que se ha de tener una mayor destreza a la hora de planificar la tabla, las figuras, el enlace ente figura y figura, y con cuanta energía de conviene llegar-salir de las maniobras. Normalmente, se suele perder altura a medida que haces la tabla acrobática dada la gran cantidad de energía gastada, y “alargar” un poquito un vuelo horizontal para ganar algo de velocidad extra y así subir luego un poco más alto, está penalizado. 

Para que sea mas fácil de endender: si limitaramos la actuación de la patrulla más que solamente el estar centrados delante del público, y concentramos su exhibicion en un espacio muy reducido (se entiende que reducido en relación al peso-tamaño-velocidad del avión, claro está) tendrían que cerrar mas los “loopings”, sin poder llegar lo alto como de costumbre y ganar luego la energía potencial dejándote caer a pleno gas durante tanto tiempo.  Quedaría entonces, que el factor de conservación de la energía se torna mas crítico que de costumbre.

Asi que resumiendo, podríamos hacer un breve repaso de los factores a tener en cuenta que hacen que el vuelo acrobático de competición sea más difícil que un vuelo acrobático en reactor.

- LA EXISTÉNCIA DE JUECES, NORMAS Y REGLAMENTACIÓN MUY ESTRICTA DE PUNTUACIÓN Y LA PRESIÓN QUE ESO OTORGA AL PILOTO.

-NO PODER CREAR Y/O AJUSTAR UNA TABLA A LAS CARACTERÍSTICAS DE UN AVIÓN, SINO TENER QUE APROVECHAR LAS PRESTACIONES DEL AVIÓN Y LA HABILIDAD DEL PILOTO PARA LOGRAR LA TABLA PUBLICADA EN LA F.A.I. (Federación Internacional de Aviación).

-EL CONCEPTO QUE ÉS EL CENTRO DE GRAVEDAD DEL AVION EL QUE TRANSCRIBE LA FIGURA, Y NO EL CONJUNTO DE AVION.

- LA TÉCNICA REQUERIDA Y HABILIDAD NECESÁRIA PARA LLEVAR AL AVIÓN DONDE SE QUIERE.

-LA ALTA INESTABILIDAD DEL AVION Y SUS MANDOS DE VUELO SOBREDIMENSIONADOS, Y LA NECESIDAD DE CALCULAR MUY BIEN LA ANTICIPACION Y MAGNITUD DE LA CORRECIONES.

-LA NECESIDAD DE TENER QUE BASAR GRAN PARTE DE LA CONSCIENCIA DEL VUELO EN EL”FEELING”, Y NO EN DATOS TANGIBLES.

-MAYOR NÚMERO DE PARÁMETROS A TENER EN CUENTA, TALES COMO LA PRECESIÓN GIROSCÓPICA, CAMBIANTES DEPENDE DE LA ACTITUD DEL AVIÓN, EL EFECTO DEL REBUFO DE HÉLICE EN LA SUPERFÍCIES DE MANDO Y CASI EL 100%100 DE MANIOBRAS FUERA DE LA ENVOLVENTE NORMAL DE VUELO.

-LA NECESIDAD DE CONSERVACIÓN DE LA ENERGÍA, ESPACIO MAS LIMITADO PARA LA EJECUCION DE LA TABLA Y LIMITES INFERIOR Y SUPERIOR DE ALTURA.

-MAYOR NUMERO DE CONCEPTOS DE UBICACIÓN ESPACIAL Y NO POSEER LA ENERGÍA CINÉTICA NECESARIA PARA RE-UBICARSE.

-LAS CARGAS G’s DURANTE EL VUELO, MAYOR EN NUMERO (TANTO POSITIVAS COMO NEGATIVAS), Y ALCANZADAS EXTRAORDINARIAMENTE RAPIDO, CON IMPORTANTES CAMBIOS DE ACELERACIONES POSITIVAS A NEGATIVAS Y A LA INVERSA, DEL ORDEN DE 18 G’s. ASÍ MISMO, ESTAR SOMETIDO COSTANTEMENTE A ESTAS CARGAS DADO EL ESCASO MARGEN ENTRE MANIOBRA Y MANIOBRA.

-NO CONTAR CON ANTI-G PARA SOPORTAR LAS CARGAS, HABIENDO MOMENTOS EN QUE SE SOPORTAN 8 O 9 SOSTENIDOS DURANTE VARIOS SEGUNDOS.

-EL MOVIMIENTO ALREDEDOR DE LOS 3 EJES, EN CONTRA DE LOS 2 NORMALMENTE USADOS EN ACROBACIA EN REACTORES.

-LA VELOCIDAD DE ROTACION, LLEGANDO A VALORES DE 420 GRADOS AL SEGUNDO, Y DE HASTA 750 GRADOS AL SEGUNDO EN LAS “FLICK MANOUVERS”.

-LA NECESIDAD DE PARAR TALES ROTACIONES CON PRECISIÓN  Y SIN “TICTACS” (LEVES MOVIMIENTOS A CAUSA DE LA INERCIA).

Ernesto Lorente

 

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