Ese día me desperté con una sonrisa dibujada en la cara. Me tocaba tocar palanca y eso, en la Escuela de Caza y Ataque, siempre era motivo de alegría, ya que pasábamos un 60% de nuestras horas de vuelo en cabina trasera en tareas de enseñanza.

La misión era una MCA (Maniobras de Combate Aéreo). Dos alumnos, con sus profesores, iban a practicar maniobras de combate 2 vs 1, y yo tenía que hacer de “sparring”.

Al llegar a Operaciones me quedé muy extrañado al ver el Plan de Vuelos. Detrás de mi nombre aparecía otro que no me sonaba de nada. El jefe de ops me dijo que me pasara por el despacho del Comandante, que quería hablar conmigo.

“Con tu permiso, mi Comandante”

“Pasa Bob, siéntate. ¿Has visto el Plan de Vuelos? Tenemos aquí un grupo de Médicos de Vuelo. Acaban de acabar la especialidad de Medicina Aeronáutica y les han asignado Talavera como la Unidad donde van a hacer las prácticas. Esas prácticas incluyen un vuelo en el material de la Unidad, así que hemos puesto a la Teniente Yolanda Pérez (nombre inventado) a volar contigo hoy”

“Muy bien Jefe pero… que quieres que haga. ¿Hago algo especial?”

“Negativo. Es un vuelo totalmente normal, haz lo de siempre”

“Pero Jefe, le podríais haber puesto un vuelo de Baja Cota más tranquilito. Lo va a pasar muy mal en un combate”

“De eso se trata. Quieren ver que sentimos cuando hacemos nuestro trabajo”

“Perfecto. Así será. A tus órdenes”

Después del briefing de misión nos dirigimos a los aviones. La Teniente Pérez estaba visiblemente ilusionada con la experiencia que estaba a punto de vivir. Le ayudé a atarse y comenzamos los procedimientos de puesta en marcha.

El despegue de la formación se produjo sin novedad. Mientras virábamos suavemente a la derecha para apuntar al sector, yo aprovechaba para ir dándole unos consejos a mi pasajera.

“Yolanda. En cuanto lleguemos al sector, sin tiempo que perder, vamos a empezar los primeros enganches. Todo va a ir muy rápido. El combustible es siempre escaso y hay que aprovechar bien la clase.

Verás cómo el 1 y el 2 se colocan en formación táctica, alineados y separados entre sí 1 NM y 1,5 NM. Nosotros nos vamos a colocar en percha izquierda. Les vamos a entrar desde la posición de las 7.

En cuanto me oigas decir “fight´s on”, viraré hacia ellos e iniciaré un yo-yo de alta con unos 5,5 Gs.

Los G´s te van a sorprender, pero lo más importante es que realices la maniobra anti-G y te mantengas mirando fuera en todo momento, para evitar marearte, ¿vale?”

“Muy bien. Entendido, así lo haré”

Yo me había colocado los espejos retrovisores de forma que pudiera ver el casco de la Teniente claramente.

Habían transcurrido poco más de 10 minutos desde el despegue.

“One is ready”

“Two ready”

“Cleared in”

Viré hacia ellos y cuando mi morro apuntaba al más cercano…”Fight´s On”. Nivelé planos y de la manera más progresiva que pude empecé a meter G´s hasta alcanzar los 5,5 que buscaba. Inmediatamente escuché por el interfono una especie de gruñido y dejé de ver por el espejo a mi pasajera.

Mientras tanto los alumnos se afanaban por derribarme. Sus voces aceleradas, y en ocasiones dubitativas, salían por la radio intentando coordinarse entre ellos.

“1 Break left, Break left!! Tally One. Bogey 7 o´clock, 1NM, High”

“1, Tally One. Engaged. Defensive”

“Roger. Two is supporting”

Realizaba todas las maniobras de manera progresiva, sin ser excesivamente brusco, pero se trataba de un combate. Es como pedirle a un toro que sea dócil.

“¿Cómo vas Yolanda?”

“grgrgrgrgrrgrgrgrgrgr!!!!!”

“¿Ves al 1 ahí delante, a nuestra izquierda? Ahora mismo el 2 nos está entrando por la panza. En breve nos habrá derribado y podré relajar los G´s. ¿Me copias?”

“aaaaaaaaaahhhhhhh!!!!”

En un abrir y cerrar de ojos el enganche había acabado.

“Fox II Kill. Two, Knock it Off”

“One Knock it Off”

“Bogey, Knock it Off”

Ahora había que reposicionar la formación mientras recuperábamos la altura pérdida. Aproveché el momento para maniobrar suavemente y que Yolanda se recuperase un poco.

“¿Qué tal Yolanda?”

“Mal. Acabo de vomitar. Esto es peor de lo que me esperaba.”

“Es importante que mires fuera durante el combate para no marearte”

Los tiempos de recuperación eran cortos. Los diferentes enganches se sucedían uno a otro y en cada uno de ellos se repetía la secuencia antes descrita.

Conforme avanzaba la misión Yolanda se iba encontrando cada vez peor. Los vómitos eran prácticamente continuos y por un momento pensé que se me iba a morir allí mismo. Prácticamente no podía articular palabra. En cuanto comenzaban los combates y subían los G’s, su cabeza se perdía de vista en el retrovisor.

Llegué a ofrecer a Yolanda la posibilidad de abortar la misón y volver, y en un alarde de bravura y profesionalidad me dijo que continuara.  Dudé si cancelar la misión yo mismo, pero el Jefe me había dado una orden y además, los alumnos tenían que aprovechar el vuelo, así que decidí continuar, no sin cierta preocupación.

Cuando por fin terminó la misión, pusimos rumbo a casa. Pero la cosa no terminó ahí, porque curiosamente en el descenso, después de una misión “movidita”, es cuando la gente suele marearse más.

Al parar motores, me bajé del avión y ayudé a Yolanda a descender. Parecía un cadáver andante. Estaba lívida y portaba una bolsa con su desayuno, después de haber visitado su estomago.

Unos días después me confesó que, después del vuelo, se había ido directamente a la cama hasta el día siguiente.

“¿Por qué no mirabas fuera, como te dije que hicieras?”

“Es que, en cuanto metías G´s, se me bajaba la cabeza y ya no podía levantarla”

Me regaló un dólar de plata en recuerdo del vuelo y me dijo que nunca olvidaría la experiencia. Fue extraño recibir un regalo de ella. Yo me sentía como un torturador y sin embargo, tuvo ese gran detalle. Lo conservo junto con los otros 9 dólares de plata de mis alumnos.

Un saludo.

Bob.

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