Era poco antes de las doce de la mañana del 20 de enero cuando recibo una fatídica llamada de teléfono que me alerta de un accidente donde están implicados varios aviones Mirage F-1 del Ala 14 con base en Los Llanos. Con gran ansiedad me dirijo a mi ordenador para buscar la noticia y antes de encontrarla recibo otra llamada de teléfono desde la que me dicen Tu hermano iba en uno de esos aviones

Durante esos 2 minutos la vida de mi hermano pasa por delante de mis ojos. Es un duro golpe difícil de superar.

Los siguientes días han pasado como una exhalación, pero muy densamente. Recuerdo cada segundo con todo detalle, pero ahora pienso “Qué rápido ha pasado todo“. Aparte de un inmenso dolor en mi interior por su pérdida me quedan muchas sensaciones sobre mi hermano. Admiración, orgullo, envidia sana…Él consiguió lo que se propuso desde que era un pequeñajo y me lo contaba cuando íbamos de la mano al colegio por las calles de Zaragoza. “De mayor quiero conducir aviones“, decía siempre.

De todo lo que me queda de mi hermano me llevo también un gran recuerdo de su lugar de trabajo. ¡Qué equipo de trabajo! ¡Qué compañerismo! ¡Qué pasión! ¡Qué entrega! No tengo palabras para decir lo que he vivido estos días en su querida Base Aérea de los Llanos y en el Ala 14.

Todos. Sin importar rango militar, ni funciones, ni destino, ni nada. Todos eran compañeros, amigos de los que mi hermano estaba inmensamente feliz de trabajar con ellos. Personas que forman un gran equipo que están dispuestos a dar todo por los demás y a luchar los unos por los otros.

Me cuesta mucho escribir estas líneas, pero quiero que sirvan como agradecimiento a todas las personas que en todo momento estuvieron junto a nosotros. Me dejaron mucho más tranquilo al saber que mi hermano formaba y formará para siempre parte de una gran familia.

Para terminar, quiero que sepáis lo que mi hermano me dijo no hace mucho tiempo cuando hablando con él salió el tema de trabajo. Me dijo: “Yo no tengo la sensación de ir a trabajar. Voy a la base, donde hago lo que me gusta con mis compañeros“. Es una frase que no puedo olvidar.

Muchas gracias a todos porque habéis ayudado a mi hermano Fernando a conseguir lo que quería en su vida.

Eduardo Negrete Usón.

Nota: No puedo dejar pasar este momento sin dar mi más sincero pésame a las familias del Capitán Jerónimo José Carbonell Rodríguez y del Teniente Roberto Carlos Álvarez Cubillas. Sin duda luchaban y vivían por los mismos ideales que lo hacía mi hermano Fernando. Puedo decir que comparto su dolor y les envío un fuerte abrazo.

También me gustaría nombrar de forma especial a la Base Aérea de Zaragoza. Gracias por la compañía y consuelo que nos ofrecieron en el Ala 31. Sin duda pertenecen a esa gran familia de la que hablo y que es el Ejército del Aire.

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