Por lo general, los pilotos no son personas que se vean influidas por condicionantes psicológicos hasta el extremo que imposibilite el vuelo. Y aunque los aviones se adjudican sin pensar por un orden rutinario de líder de formación a último punto en la misión, sienten que en algunas ocasiones, el ambiente les dice que “hoy es un día raro para volar”.

Hoy tiene que ir con un avión biplaza a buscar a un piloto a otra base que ha estado trabajando en la integración de algún equipo. El tiempo está “de perros” y ha caído agua-nieve hace poco.- “¿Voy ya?”, -“no, ha dicho que todavía no ha terminado”. Ha repasado concienzudamente las fichas de aproximación para condiciones instrumentales en el campo destino y en los posibles alternativos. –“¿Voy ya?”, -“no, todavía no está repostado el avión”. Hay tiempo de sobra para repasar algunas de las emergencias menores que se puedan dar (no es normal que ocurran emergencias mayores pues el personal de mantenimiento es muy profesional en su trabajo). –“¿Voy ya?”, -“no, te están cambiando de avión pues han encontrado algo raro en la pre-vuelo”.

Pasaban las horas y él miraba al cielo, estupefacto por el color “calzoncillo boscoso” de las nubes. –“Ya puedes ir, corre”. Las manos van solas en los procedimientos de la puesta en marcha, rodaje, despegue y “tren, flaps, faros arriba”…“¿todo dentro? No, el indicador de la pata izquierda está en verde; se supone que no ha subido”. Vira intentando mantener el campo a la vista sin meterse en las nubes, sin pasar de la velocidad máxima para tren abajo, sin darse con el suelo…Desde la Torre de Control comprueban que “aparentemente” el tren de aterrizaje está replegado, con lo que supone que se trata de un fallo de indicador. Baja el tren y vuelve a pedir una comprobación desde la Torre que le dice que “aparentemente” está abajo, tramo de base y en final, repasa mentalmente qué hará si la pata se esconde al tomar contacto con la pista. Eso no ocurre, era el indicador, los coches de bomberos corren tras de él por la pista por si acaso.

“Espérate, que el avión que te tienes que llevar está ahora en otra misión”. No es muy supersticioso, pero piensa que la misión no empezó demasiado bien y eso no le gusta. Con el segundo avión va todo como la seda, toma y recoge al piloto en la otra base. Va a empezar a rodar y…

Galería de Escuadrón de Combate

Al hacer la prueba de frenos, uno no funciona con lo que el avión queda sujeto por el que sí lo hace, y gira en redondo hasta que utiliza los frenos de emergencia. Y se quedan ahí en medio de ningún sitio, con el avión mirando hacia ninguna parte, pensando qué hubiera pasado si hubiese estado aparcado cerca de la línea de aviones de la Unidad.

Las llamadas se suceden, viene otro avión con un mecánico para arreglar el desaguisado. Al llegar baja con una válvula, un trozo de alambre, una herramienta de mano que no había visto en su vida y que sirve para trenzar alambre y un bote (como de cola), que contiene algo de líquido hidráulico. No habían pasado 7 minutos y el avión estaba arreglado. En la época de circuitos integrados, del “fly-by-wire”, de procesadores, computadores de vuelo, pantallas de colores…la acción precisa, el conocimiento exacto y la madre de todas las docencias: la experiencia, recuperan una aeronave que aparentemente tendría que pasar la noche fuera de casa.

De todas formas y tras la jornada repleta de incidentes, no las tiene todas consigo y en el vuelo de regreso, ya era tarde, no deja de pensar si no hubiese sido mejor haber cogido el tren para estos menesteres.

Buena caza y haced caso a los instintos y si no está de Dios…

Negro

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