¿Os acordáis de aquella estupenda película de  Billy Wilder titulada “El Apartamento”? En ella C.C. Baxter (Jack Lemmon) trabaja en una importante aseguradora de Nueva York con dos objetivos en la vida: ascender hasta lo más alto en la empresa y conseguir una cita con Fran Kubelik (Shirley MacLane), la guapa ascensorista del edificio de su empresa. Este era un buen ejemplo de uno de los últimos ascensores “tripulados” de la historia…muy bien tripulado, por cierto.

Tenía yo un compañero en Alemania que se auto denominaba “satelite pilot” (yo le corregía: “satelite operator”). Yankee de pro, con una brillante carrera espacial en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Un muy buen tipo…con un pequeño defecto: era uno de esos personajes que tan poco nos gustan a los pilotos (a los de verdad) que apuestan por la extinción – en un plazo más o menos próximo – de los pilotos de combate, en general de los pilotos. Y, para enriquecer sus argumentos, solía decir que hace no muchos años nadie se subía a un ascensor “without pilot” y que ya en muchos sitios los trenes son “unmanned”. ¿Por qué no vamos a aceptar aviones sin piloto para transportar de todo – incluso gente -?

Bueno, el asunto es de interés. No digo yo que lo de cruzar el charco en un trasto sin piloto sea algo socialmente aceptable, pero sí es verdad que los chicos de la NASA saben que la única manera de que el Space Shuttle tome sin daños después de un viajecito espacial es que los pilotos que lo vuelan pongan el automático antes de aterrizar y ni lo toquen. Vamos, que para poner en el suelo tamaño ladrillo lo mejor son los ordenadores de a bordo.

Y en el terreno de la aviación de combate, en términos generales, asistimos a una evolución de los medios no tripulados impresionante. En 2001 Predators armados de los Estados Unidos fueron desplegados en Afganistán. En diciembre de 2002 tuvo lugar el primer combate aéreo entre un caza tripulado (de los de verdad), un MiG. 25 Iraquí y un Predator americano. En aquella primera ocasión el Predator fue derribado por los misiles del MiG (a mi amigo no le gustaba esta parte de la historia). En Afganistán Predators armados con misiles Hellfire son usados regularmente contra objetivos terrestres.

La tecnología avanza que es una barbaridad. Los vehículos aéreos no tripulados forman parte ya del inventario de las fuerzas aéreas más modernas, y de muchas no tan modernas. A los chicos del Ejercito de Tierra les encanta tener encima a sus propios UAV’s pequeños y no tan pequeños para proporcionarles “inteligencia” (que falta les hace), para ver más allá del horizonte, o a la vuelta de la esquina…, ¿por qué no?, para darles ese apoyo aéreo que hasta ahora era labor exclusiva de la aviación tripulada.

Está ocurriendo con los aparatos no tripulados como ocurrió hace no tantos años con aquellos maravillosos cacharros que osaron desafiar las leyes de la gravedad (y del sentido común de entonces). Pasaron de ser concebidos como meros instrumentos de observación de artillería… y poco más, a, en muy poco tiempo, ser un elemento fundamental, básico, del arte de la guerra. Casi sin darnos cuenta los aerodinos no tripulados se cuentan ya por cientos en los diferentes teatros de operaciones. Forman parte del día a día de la vida de las unidades desplegadas, realizando las más variopintas misiones. Excelentes instrumentos para solucionar las misiones 3D (Dull, Dirty, Dangerous)

Próximamente tendremos en la OTAN el programa AGS (Airborne Ground Surveillance), basado en 8 UAV’s tipo Global Hawk, dedicado a vigilar el terreno para proporcionar SA (situational awareness – nunca seré capaz de traducir esto -) antes y durante las operaciones. Hoy en día los UAV’s son una excelente herramienta y una suponen unas capacidades fenomenales, imprescindibles en el planeamiento de las operaciones, tanto a nivel político como militar, y en su ejecución.

Ciertamente, el tema del combate aéreo es otra cosa, y quiero pensar que estamos todavía a “cierta distancia” de ver a un caza dándose unas manitas con un UAV. Pero seguramente no estemos tan lejos de ver en un paquete de ataque a aviones tripulados y no tripulados trabajando juntos, UAV’s en misiones de policía aérea, etc. Hay una serie de problemillas que resolver, pero, hoy por hoy, y con la tecnología existente y lo que nos queda por ver, un UAV puede volar en el mismo espacio aéreo que la aviación tripulada, con los mismos procedimientos e idénticas regulaciones. Otra cosa es que nos fiemos más o menos.

Y antes de terminar, una curiosidad, me contaban algunos “pilotos” de UAV’s (yo los llamaba también operadores, y tampoco les gustaba) que uno de los problemas más delicados que se están presentando en las unidades que operan estos medios es psicológico: eso de bombardear por la mañana posiciones enemigas desde mi cómoda y segura base en US, y luego ir a recoger a los niños del cole y a hacer un poco de shopping al mall, acaba por pasar factura. Parece ser que resulta duro hacer la guerra desde casa, sin riesgo, sabiendo que a muchos miles de millas hay quien de verdad se la está jugando.

En cualquier caso, yo casi me quedo con los “ascensores tripulados”, sobre todo por “pilotos” como la de “El Apartamento”.

Y vosotros, ¿a qué piso vais?

Proto.

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