Desde pequeñitos sabemos que disponemos de los denominados “órganos de los sentidos” que son cinco y nos ponen en contacto con el mundo: vista (escrupulosamente explorada en los reconocimientos médicos para el personal de vuelo), oído (menos llamativo, pero igualmente importante), olfato (por curiosidad: perder el sentido del olfato o tenerlo alterado también es motivo de exclusión), gusto y tacto.

En “lenguaje médico” hablamos también de otra especie de sentido del que disponemos: el SENTIDO DE EQUILIBRIO, que es mucho más que aquél que nos permite andar por una línea blanca estrechita, o hacer la posturita esa del que ha tomado unas copas de más y que quiere demostrar que aún “controla”.

El sentido del equilibrio permite la ORIENTACIÓN EN EL ESPACIO, el MANTENIMIENTO DE LA POSTURA y la REALIZACIÓN DE MOVIMIENTOS DE FORMA COORDINADA. Nada más y nada menos.

En el equilibrio están implicados diversos sistemas sensoriales, no hay un único órganos, sino varios, los “ÓRGANOS DEL EQUILIBRIO” y son:

VISTA. Sobre todo la visión periférica, que es la estructura de orientación del ojo y que se relaciona con las dos siguientes. Sin embargo, evidentemente, en vuelo también nos orienta la visión central (más detallada y fina, la que medimos en los reconocimientos con más ahínco) ya que nos permite identificar terrenos, objetos, distancias, leer instrumentos, HUD, etc, etc.

El oído interno y concretamente allí el SISTEMA VESTIBULAR: Compuesto por un sistema de conductos y cavidades óseas en el hueso temporal (el que está inmediatamente detrás de las orejas, vamos) dentro del cuál se encuentran los conductos y cavidades membranosas (¡y que también llamamos laberinto por la pinta que tiene!), formado por caracol (que interviene en la audición), conductos semicirculares y órgano otolítico.

Su funcionamiento es francamente curioso y detectan, cada uno en un sitio diferente:

  • ROTACIÓN (aceleración angular) en los CSC; es decir: cabeceo, alabeo y guiñada.
  • Y en órgano otolítico: Movimientos de TRASLACIÓN (aceleración lineal) y POSICIÓN (aceleración gravitoinercial).

SISTEMA SOMATOSENSORIAL o PROPIOCEPTIVO: Constituido por receptores sensoriales distribuidos ampliamente por: cápsulas y ligamentos articulares, piel, tejidos profundos cercanos a articulaciones, músculos, tendones, etc. Responden a diversos estímulos: dolor, calor, presión, estiramiento… Y proporcionan información sobre posición estática y la cinestesia (reconocimiento de la velocidad del movimiento en la articulación). En el mundillo aeronáutico (y otros) se conoce comúnmente como “Seat of the pants”, o, en la lengua de Cervantes “El horizonte en el culo” (ya veremos por qué!)

Después toda la información recibida por estos órganos es llevada a estructuras del Sistema Nervioso Central (tallo encefálico, mesencéfalo, cerebelo y corteza cerebral) en donde nos enteramos de cuál es nuestra postura, sentido del movimiento, orientación en el espacio, etc y se elabora la respuesta que se necesite. Todo ello contribuye a mantener nuestra conciencia de situación, la famosa SA (Situational Awareness).

Pues bien, todo esto es una parte muy importante de la medicina aeroespacial, por dos aspectos, ya que existen dos tipos de trastornos del equilibrio: FISIOLÓGICOS y PATOLÓGICOS

Entiendo que los trastornos patológicos del equilibrio os dan lo mismo, lógicamente (a nosotros no y los buscamos en los reconocimientos mediante pruebas muy sencillas que desvelaremos más adelante…).

Sin embargo los TRASTORNOS FISIOLÓGICOS DEL EQUILIBRIO son dos clásicos en la medicina de vuelo:

Uno es la CINETOSIS o síndrome de mala adaptación al movimiento, en donde hay una discordancia entre lo que los órganos de los sentidos perciben entre ellos o bien entre lo que perciben y esperaba recibir el SNC… (por ejemplo leer en un vehículo en movimiento: la lectura no se suele acompañar de aceleración lineal). Cinetosis que nos suele acompañar durante los primeros vuelos, o bien luego en los simuladores.

Y la archifamosa DESORIENTACIÓN ESPACIAL (DE) en donde uno es incapaz de apreciar correctamente su posición y movimiento relativo con respecto a la tierra. Con mayores o menores consecuencias, claro está.

La desorientación “actúa” a través de una “ILUSIÓN” que es, según el Diccionario de la Lengua Española (Real Academia Española): Concepto, imagen o representación SIN VERDADERA REALIDAD, sugeridos por la imaginación o causados POR ENGAÑO DE LOS SENTIDOS.

Ejemplos típicos de ilusiones sugeridas por un engaño de la vista son las fotos que nos hacemos “sujetando la torre de Pisa”, jugando con la sensación de profundidad.

Es decir, no es tan raro ni tan imposible desorientarse…..

Puesto que la orientación es el resultado de la integración de las señales captadas por tres órganos distintos, estos trastornos pueden proceder del mal funcionamiento o mejor mala interpretación de cualquiera de ellos:

  • Cuando se “equivoca” la vista: ILUSIONES VISUALES
  • Cuando es el sistema vestibular: ILUSIONES VESTIBULARES
    • Dependientes de los CSC: ILUSIONES SOMATOGIRAS
    • Dependientes del Órgano otolítico: ILUSIONES SOMATOGRÁVIDAS
  • Y cuando es el sistema propioceptivo: ILUSIONES PROPIOCEPTIVAS o somatosensoriales.

Bueno, pues la idea es dejar esta primera introducción para ir desarrollando poco a poco todo lo que de sí, que es no es poco.

Saludos

Bea

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