El otro día, en la entrada del Baby sobre el Mirage F-1, citaba una frase que él atribuía a Dassault y que yo oí por vez primera referida al F-4 Phantom II, atribuida a un general y que decía (¡Perdóname de antemano, Little!) “era tan feo que pensaba que nos lo habían entregado boca abajo”. Posteriormente, las capacidades, la nobleza y su aire singular acabarían por conquistarnos a todos, conformando con su presencia en tantas fuerzas aéreas y en tantos conflictos un estilo propio, el de la capacidad por encima de la estética.

En esta entrada me gustaría echar una ojeada a aviones bonitos que resultaron buenos, aviones bonitos que resultaron una castaña y aviones feos que crearon escuela. Los aviones feos y tontos, pa otro.

En la peli “El aviador”, se describe a un Howard Hughes casi obsesionado con el diseño y la estética de los aviones. Para él, si duda, un avión bonito era un avión bueno. Hay una escena en la que está pasando la mano por la superficie de un plano y de repente, se vuelve a su equipo de diseño y les dice: ”Lo quiero sin remaches, liso”. Y el equipo se echa las manos a la cabeza pero se ponen manos a la obra.

Cualquiera que haya estudiado un poco de diseño, de aerodinámica o de evolución animal, que en el reino animal se encuentran la mayor parte de las soluciones, sabrá que toda solución es el compromiso entre diferentes tendencias, contrapuestas muchas de ellas, y que cada una ofrece unas capacidades y trae consigo unos problemas. Siempre que se ha intentado conseguir algo, un avión, un plano, un sistema, lo que sea, que satisfaga todos los problemas planteados, normalmente acaba en fracaso. Es por eso por lo que soy tan pesimista con el desarrollo del F-35, porque creo que abarca demasiado y que, por ejemplo, jamás será capaz de realizar una misión CAS con la precisión y el impacto psicológico que aporta un A-10 Warthog.

Reconozco que soy un pirado del diseño pero ha habido aviones que han roto hasta mis más flexibles esquemas. Procurando ir en orden cronológico, tendríamos al primer caza a reacción de la historia, el Me 262 Shwalbe, que no dominó los cielos europeos gracias a una cabezonada de Hitler, ya que se empeñó en que fuera cazabombardero cuando podría haber entrado en servicio mucho antes si se hubiese aceptado como caza puro.

Después, en los locos 50-60, aparecieron aparatos extraños, que exploraban determinadas características y que para otros escenarios fracasaban estrepitosamente, pero que estéticamente eran bellos. Entre ellos, destaco el X-3 Stiletto, avión poco conocido pero chocante cuando menos.

Otro que estéticamente era precioso era el F-104, si bien las esposas de unos 200 pilotos alemanes opinen otra cosa. Tan bonito era (y es, siempre EMHO) que los dibujantes de comics lo eligieron para que fuera la montura (invisible o transparente, dependiendo de la época) de Wonder Woman, una heroína de DC Comics.

Otro avión que también ha sido adoptado por los comics y que marcó un antes y un después fue el XB-70 Valkirye, un bombardero capaz de volar de manera sostenida a Mach 3 y cuyo radio de viraje a toda velocidad era más o menos la longitud del estado de California. Lástima que ese proyecto acabara como acabó, en tragedia. El MiG 25 fue, en buena parte, la contestación soviética a esa amenaza latente que nunca se materializó.

El prototipo del F-16, YF-16, mostraba lo que era: un avión de dogfight, ligero, maniobrable… y muy bonito. Fue un avión que conquistaba casi de manera instantánea, con su tobera de admisión en posición ventral (en parte de ahí viene lo de que nadie se refiera a él con esa denominación un tanto mercantilista de Fighting Falcon y en cambio, todo el mundo hable de los Vipers), sus LERX tremendos y su agilidad que rompía esquemas en aquel entonces. De entonces acá, nuestro amigo ha ido hormonándose, haciéndose más capaz, mas potente y manteniendo casi igual su agilidad, aunque para mí haya bajado unos cuantos escalones en cuanto a belleza en sí.

Otro que me pareció tremendamente bonito era el YF-23, oficiosamente conocido como Black Widow II o Grey Gosht, en función de si era de color negro o gris. Compitió con el YF-22 y ya sabemos todos quién ganó, si bien comentan las malas lenguas que el perdedor era igual o superior en muchos parámetros al actual F-22. El proceso de selección entre las dos opciones viene muy bien descrito, conjugado con las escenas típicas de todo best seller, en una novela de Stephen Coonts llamada The Minotaur, que no sé si fue traducida al español…

Uno que conjuga la última tecnología con la estética más pura (siempre EMHO, que conste) es el Boeing Bird of Prey, un demostrador de tecnología para diseños stealth que puso en vuelos un avión radical hecho de trozos de otros aviones, por lo que el montante total del proyecto se elevó únicamente a los 67 millones de dólares. No demostró buenas cualidades aerodinámicas pero cierto como el pecado que era furtivo. Además, se cree que fue utilizado para ensayar determinados sistemas de ocultación óptica, sistema que describe de nuevo Stephen Coonts en otro libro bastante interesante titulado Fortunes of War.

El bando soviético no se destacó hasta fechas muy recientes por construir aeronaves bellas (si alguien considera bonitos los MiG 19, 23, 25, 27 o los Sukhoi 7, 19, 22, 24, que levante la mano) pero bien es cierto que la aparición del MiG 29 incialmente y de la familia del Su 27 invirtió la tendencia posteriomente. Reconozco que la célula del Su 27 me parece bonita y, si atendemos a los desarrollos basados en ella, debe ser buena. Lo que decía, si es bonito,…

Y ahora entramos en los aviones en principio no feos pero no precisamente bonitos. El primero  para mí es el (¡Perdón de nuevo, Little!) F-4 Phantom II. Poco se puede decir de este caza que no esté dicho ya. Lo que es posible que sepa menos gente es que inicialmente fue descartado pero, al ver el potencial tan sumamente extraordinario que tenía, acabó siendo adoptado por la Navy primero, la USAF después y el resto del mundo a continuación. Una leyenda, en una palabra.

Y por último, para no enrollarme demasiado, entre los feos bonitos, colocaría al A-10 Thunderbolt II, Warthog para los amigos y pesadilla para los que no lo son, que sufren el poder de su cañón y de sus 8 estaciones subalares en las que se puede colgar una amplia panoplia de armamento. Y ahora, encima, le ponen pod de reconocimiento…

En fin, esta es una somera lista de mis aviones favoritos. Con esto pasa como con la selección de fútbol, que en España existen unos 30 millones de selecciones ideales, incompatibles todas entre sí… Espero que al menos hayamos coincidido en uno o más.

“No queda sino batirnos…”

  • Share/Bookmark

Entradas relacionadas: