Salgo de viaje. Es una de esas pequeñas salidas de trabajo, ya sabéis…me voy un día y regreso al siguiente. No se necesita llevar muchas cosas, viajo ligero. El objetivo es no tener que facturar para perder el mínimo tiempo en las conexiones.

Podría decirse que estoy acostumbrado:

  • Repuesto: gallumbo, camiseta interior y un par de calcetines.
  • Aseo: maquinilla, desodorante, cepillo y pasta de dientes.
  • Ropa: uniformidad para la reunión y lo puesto. Chubascata en el centro o norte de europa.
  • Documentación: identificación personal, reservas avión y hotel, credenciales, “papeles reunión”.
  • Gadgets: portátil y teléfono del curro, GPS (por cierto gracias Vecino), cámara de fotos. Lo de la navaja multiusos ya no puede ser…

La opción bolsa de deporte de ayer, hoy, y siempre sigue funcionando…se adapta fácilmente a los huecos del avión, aunque dentro va todo hecho un “caimán”:

CAIMÁN: término utilizado para describir un estado de desorden elevado. En realidad el término tiene una acepción original muy diferente, en la AGA venía a definir una sesión de entrenamiento físico en sus varias modalidades: con ropa de deporte estándar, de instrucción con botas y armamento, etc. Tras un caimán era normal acabar con barro y/o algas hasta entre los dedillos de los pies, y con dolor hasta los lóbulos de las orejas, de ahí que tras la sesión  (de vuelta en la escuadrilla en que vivíamos en nave corrida: cama, taquilla, cama, taquilla…) el aspecto de la nave fuera de “caimán”. Con el tiempo el término acogió distintas acepciones,  el caimán “de ropa” consistía en tener que presentarse vestido con una uniformidad completa en un tiempo record y contrarreloj, para a continuación tener que cambiarse a otra uniformidad completamente distinta: de instrucción se podría pasar a la de paseo, luego deporte, a continuación de etiqueta, albornoz, etc. Al finalizar la sesión uno tenía toda la ropa por los suelos, elevado a unas 25 personas por nave se podría decir que el “caimán” era monumental, caimán se refiere pues tanto al acto en sí, como al estado de caos y desorden posterior. No estaba mal para fomentar el compañerismo entre la promoción, sin ayuda…pocos lo conseguían, muchos se sacrificaban por unos pocos, y alguno sólo miraba por sí mismo.

Otros llevan el típico trolly, todo va más ordenado pero si es de medidas reglamentarias…en realidad tampoco cabe tanto.

Por último están aquéllos que nunca se separan de una mochila, yo la llevo siempre a todas partes, es semirígida, de la marca Wenger, la fabricante de las típicas navajas Swiss Army. Allí me caben los elementos “Repuesto”,” Aseo”, “Documentación”, y “Gadgets”. Algunos de ellos viven en la mochila, nunca salen de allí.

¿Y las demás cosas?

Lo demás va en la bolsa del casco. Es costumbre de muchos coheteros (término utilizado afectuosamente en la Armada) llevarla a todas partes. La bolsa del casco es realmente sencilla y versátil. Para empezar es americana, nunca dejaré de sorprenderme de la impresionante calidad del equipo personal de vuelo USAF: las botas que me dieron durante el curso de caza UPT (Undergraduate Pilot Training) me duraron casi 10 años, las dos cazadoras de vuelo son las únicas que tengo desde hace 13 años, las prendas interiores térmicas idem…y todavía me queda algún mono de vuelo. No sé lo que el Ejército del Aire pagó por ello pero valió hasta la última peseta de entonces. La bolsa del casco es otro de los elementos GI (General Issue, de uso oficial) que me entregaron.

Está hecha de un material muy resistente, tiene un par de bolsillos exteriores amplios con cierre por velcro y corchetes, un par de bolsillos interiores más pequeños, y un par de asas. Teóricamente su razón de ser es la de llevar y proteger al casco en los trayectos entre equipo personal de vuelo y el avión, yo personalmente así la uso, en ella además me cabe el piernógrafo y resto de documentación de vuelo, una vez en el avión la bolsa se pliega y cabe en la caja de mapas. Pero en realidad la usamos para llevar cualquier cosa: para llevar los papeles del trabajo, la ropa de deporte del gimnasio…o como bolsa extra cuando vamos de viaje, como yo ahora, en ella llevo los elementos “Ropa”. Es común personalizarla con parches de distintas unidades, “toberizarla”o “cohetizarla” un poco, no siendo el caso de la mía.

¿Qué no habéis visto nunca una de esas bolsas? Pues abrid los ojos en el metro, en el gimnasio, o en el aeropuerto…cuando la veáis…sabréis que…

…es uno de los nuestros…

Buena caza.

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