Han pasado ya diez años y parece que fue ayer. Hechos vividos como los de aquella noche del 24 de marzo de 1.999 parecen reanimarse en la memoria más sensiblera, como si un potente chip se encargara de mantener alerta en el disco duro de los recuerdos y fuésemos capaces de evocar sin el menor esfuerzo. Eran las nueve de la noche y los telediarios ya se hacían eco de la noticia: dos cazas F-18 Hornet del Ejército del Aire habían participado en el primer bombardeo de las Fuerzas Aliadas de la OTAN sobre territorio serbio, el inicio de la Guerra de Kosovo. Quedé absorto, mirando sin mirar a la pantalla del televisor, pensando en mis dos compañeros de Unidad protagonistas anónimos de aquella noticia, poniendo rostro a los pilotos, nombre y apellidos, recordando emocionado cómo me despedía de ellos algunas semanas antes. Esperaba que todo hubiera salido bien, que hubieran cumplido con la misión y que ya estuvieran de vuelta, orgulloso de conocerlos y de compartir con ellos el mismo oficio, la misma Unidad, el mismo emblema, el mismo ideal…

Ellos fueron los primeros, pero después les siguieron otros compañeros de armas, aviadores de pro, magníficos profesionales que supieron adaptarse mentalmente a un escenario de guerra a poco más de mil millas de distancia de casa. Aunque fue un gran reto operativo y logístico para el Ejército del Aire, aquellos hombres y mujeres demostraron que el compañerismo, la ilusión, y la generosidad en el esfuerzo son valores preciados que como buenos militares supieron portar, y que sin ellos nada de lo que allí se hizo hubiera sido posible.

Gracias a Momo por compartir con nosotros sus recuerdos. Es todo un lujo leer estas líneas; pocas veces se ha escrito sobre Operaciones Aéreas reales, y menos cuando el que las escribe es el protagonista de la historia…

Os dejo con un Gran amigo, un Gran compañero…un Gran Aviador…Momo.

Nadie dijo que fuera fácil.

Little.

24 de marzo de 1999. 18:20 de la tarde noche y dos F-18 españoles se encuentran en la cabecera de la pista 13 de la Base Aérea de Aviano.
Configuración: tres bidones de combustible de 2.200 libras. Dos GBU-16 de 1000 libras cada una. Dos Sidewinder en punta de plano. FLIR a la izquierda y un Sparrow a la derecha en el fuselaje y 578 balas de cañón en le morro.
Misión: Tomar parte en la primera intervención armada de la OTAN en sus 50 años de historia. Encuadrados en un paquete-comao de 50 aviones de varias nacionalidades.
Objetivo: La base aérea de Podgorica en Montenegro-Serbia.
Prueba de motor y máximo postquemador. Oscuridad del ocaso se ve interrumpida por las plumas de los motores y… nos vamos. 50.000 libras de avión y 130 pulsaciones del corazón del piloto, se van al aire…

Todavía hoy vuelven a mi memoria todos los detalles de la que ha sido sin duda la misión más importante de mi carrera aeronáutica y la que más me formó como piloto militar.
Aunque mi gran amigo Little me pidió contar esta misión hace tiempo en su blog, he querido intencionadamente esperar hasta hoy que se cumplen exactamente diez años de aquel vuelo, para que os imaginéis cada detalle y os subáis conmigo en mi compañero de fatigas, el C-15-64. Un F-18 de Torrejón que se disponía a realizar igual que yo, su bautismo de fuego.

Lo que aquí os voy a contar no es algo ficticio o parte de un ejercicio, no es un entrenamiento o simulacro, es parte de lo que ocurrió en los cielos de Serbia en la primavera de 1999 donde se escribió una página gloriosa en la historia de nuestro Ejército del Aire.

Así pues, en carrera de despegue con máximo postquemador me voy al aire. Si queréis revivir aquella noche conmigo, despegamos…

…en pescadilla radar con mi líder, nos adentramos en la oscuridad de la noche sobre el Adriático. Una sola llamada radio a aproximación Aviano para comunicarles “As fragged” y más de una hora de navegación hasta la zona de reabastecimiento en Macedonia por delante. Volábamos en formación táctica con las luces de formación. En una de las pantallas del avión (DDI) podíamos ver como MAGIC (Awacs) nos interrogaba mediante el modo IV y por tanto no hubo comunicaciones durante esa hora y pico de vuelo hasta el reabastecimiento.

Íbamos pasando cerca de la costa de Montenegro cuando nos pegamos el primer susto. Inteligencia nos había avisado que los serbios tenían misiles SAM´s embarcados y estaban listos para ser empleados. En la oscuridad de la noche y justo debajo de nosotros, un gran fogonazo iluminó el mar y vimos como un misil subía directamente a por nosotros. Mi líder ordenó reaccionar y rompimos con un viraje de 90 grados manteniendo el misil a la vista. Con alegría vimos como ese misil variaba su rumbo y se adentraba en Montenegro. Reasumida la formación y más tranquilos recordamos que 40 minutos antes de nuestra misión, estaba programado un ataque con misiles BGM-109 Tomahawk para batir objetivos en Montenegro antes de nuestra llegada.

Seguimos hacia el sureste y llegamos a Macedonia donde estaba nuestra zona de reabastecimiento. Sin contactar por la radio, interceptamos a nuestro avión cisterna en total oscuridad. Sólo adivinamos la silueta del cisterna cuando estuvimos en posición de pre-contact con la tenue luz de nuestra percha. Una vez allí sólo una llamada, Merc-71 pre-contact. El avión cisterna no respondió, sólo encendió una pequeña luz verde y esa era la señal para poder pinchar y llenar el avión de combustible. Allí nuestro inercial marcaba que estábamos a 570 millas de Aviano.

Terminada la operación de reabastecimiento, procedimos a nuestra órbita de espera o Holding donde todos los miembros de la formación nos fuimos reuniendo a diferentes alturas y repasamos los procedimientos para el inminente ataque o strike a la Base de Podgorica.

Las distintas formaciones fueron llamando al Teniente Coronel Goldfein de los Triple Níkel o 555 Sqn. “on station” y poco a poco iban librando las esperas para proceder al ataque. Como curiosidad comentar que este piloto fue uno de los dos únicos derribados en este conflicto. A las pocas semanas y a los mandos de su F-16 fue abatido por un Sam y rescatado sin novedad. El otro avión derribado fue un F-117. Los primeros en abandonar las esperas fueron los Sweep. F-15 americanos que tenían como misión limpiar el espacio aéreo de aviones enemigos para dar al paquete de ataque libertad de movimiento hacía el Target.

Las 19:03 era nuestra hora de push y los dos F-18 españoles libramos nuestra espera adentrándonos poco a poco en territorio enemigo para cumplir nuestra misión asignada. Nunca olvidaré la imagen que podía verse desde mi avión el hacer el push. Trazadoras de la artillería antiaérea que disparaba sin parar, misiles aire-aire de los sweep que disparaban a los aviones serbios, los misiles SAM saliendo desde el suelo en busca de los aviones del paquete de ataque y los misiles HARM que lanzaban nuestros aviones de SEAD para protegernos. Todo eso estaba pasando delante de mi avión y allí era donde nos teníamos que meter para cumplir la misión.
Pero por hoy ya está bien, seguiré mañana para que esta entrada no ocupe muchos folios.
Nos vemos…

Momo.

Share