Como continuación a la primera parte, sigo con el relato del vuelo que realicé el primer día del conflicto de Kosovo, no sin antes agradeceros a todos vuestras muestras de cariño y apoyo. Aunque no lo creáis, vuestros comentarios nos animan a seguir trabajando y a mejorar cada día. Asimismo agradecerle la introducción de mi buen amigo Little, compañero de fatigas en el ALA-12.

Ayer nos quedamos haciendo el Push, es decir, abandonando las esperas donde las distintas formaciones aguardan su hora exacta para volar la ruta hacia el Target u objetivo. Como os comenté la oscuridad era total y eso hacía que se vieran las plumas de los misiles que volaban en busca de sus objetivos y las trazadoras de la artillería antiaérea.

Los primeros en librar las esperas eran los F-15C americanos que debían encargarse de los aviones enemigos que pudieran amenazar al strike de bombarderos que veníamos detrás. En cuanto cruzaron la FLOT y se adentraron en territorio serbio, MAGIC comenzó a darles “Picture” o lo que es lo mismo,  darles información de los contactos que había por la zona. Todavía no habíamos librado nuestra espera cuando MAGIC informó de una traza a los F-15 y estos contestaron “Radar contact, MAGIC declare”.

Esto viene a significar que los tienen en localizados en su radar y le piden al controlador que los declare según las ROE´s establecidas, reglas de enfrentamiento o condiciones que deben cumplirse para autorizar el lanzamiento de armamento. La respuesta de MAGIC no se hizo esperar: “Hostile”. Igualmente los F-15 no lo dudaron, KNIFE 13 comitting, es decir acometiendo esa traza. El corazón me dio un vuelco cuando al poco tiempo escuché a uno de los F-15 diciendo. FOX-III away hacia la posición del avión enemigo. Esto significaba que el F-15 había lanzado un misil aire-aire, un AMRAAM (AIM-120), contra un avión serbio.  Y allí, unas 20 millas por delante, vi la pluma de un  misil volar, apagarse y a los 25 segundos hacer blanco.

La tensión creció en segundos, acababa de ver delante de mis narices un derribo aire-aire. Un MIG-29 Fulcrum había sido abatido allí mismo y llegaba nuestra hora de Push, momento en que debíamos abandonar la espera y comenzar la ruta hacia el objetivo. En esos momentos los serbios nos habían localizado las frecuencias de radio y comenzaron a meter mucho ruido en la radio con una perturbación o  Jamming que por momentos se hacía insoportable. Entre el ruido de la radio escuché a mi líder decir MERC-71 Pushing…

Había llegado nuestro momento, era la hora de abandonar la espera y cumplir nuestra ruta, llegar al Target, poner  las bombas y salir de allí sin novedad. Mi líder delante, yo un  detrás y alrededor…la guerra.

Los EA-6 Prowler localizaban los asentamientos de los misiles SAM  cuando encendían los radares. Daban su posición por la radio y los Tornados alemanes y los F-16 CJ se encargaban de disparar los misiles antirradiación HARM. Cada disparo de un HARM llevaba asociada la llamada de MAGNUM por la radio. Pues os puedo asegurar que esas llamadas fueron continuas y era mejor no mirar fuera ya que el vuelo de misiles era constante.

Cruzamos la costa y nos metimos de lleno en Montenegro. Volábamos a 22.000 pies  pero dentro del alcance de los SAM-3 y SAM-6 en cuyos anillos nos teníamos que meter poco antes de llegar al target. La confianza en mi avión era total, sabía que tenía entre mis manos uno de los mejores aviones para poder entrar allí y salir sin novedad. La guerra en el cielo seguía desarrollándose a pocas millas de nuestros aviones pero la concentración era total. Los próximos cinco minutos podían ser los más intensos e importantes de mi vida como piloto de caza. Iba a entrar en combate con mi F-18 y la presión por hacer las cosas bien es algo que siempre está ahí. fuera del alcance de la artillería antiaérea

A los pocos minutos del Push mi alertador me marcó un Spike. En teoría me estaba iluminando el radar de un avión. Ese Spike me salió a las dos de mi posición que era por donde los F-15C estaban combatiendo en el aire con MIG-21 y 29. Miré a las dos y vi la pluma de un misil volar. Eso ya era más serio. El fogonazo del misil duró unos 5 segundos y luego se apagó. De noche  una luz intensa no se puede distinguir si viene o va. No podía saber si aquel misil era de un F-15 que disparaba o de un MIG que hacía lo propio. El jamming de la radio era tan intenso que no podía escuchar las comunicaciones de éstos con MAGIC y no podía esperar más. El Spike de mi alertador seguía allí, marcándome  que me estaban iluminando por mis dos y había un misil en vuelo y totalmente invisible.

Había llegado el momento de reaccionar. Rompí la formación haciendo un viraje fuerte lanzando Chaff. Realicé una agresiva maniobra defensiva, sólo me quedaba esperar unos segundos confiando en que mi maniobra fuese efectiva y ese maldito Spike se fuera por  haber roto el blocaje radar. Esos pocos segundos se hicieron interminables pero al final se fue.

Llamé a mi líder y le dije que me reincorporaba a la ruta ya que apenas me había salido de ella. Con el corazón todavía a 180 pulsaciones, seguí adentrándome en suelo serbio. Poco más tarde mi líder canta por la radio “Target a la vista”. Eso significaba que tenía el objetivo localizado en su pantalla del FLIR. En el DDI izquierdo llevábamos las imágenes infrarrojas del FLIR y aún volando de noche se ve muy bien el suelo para localizar el Target. Después de esa llamada del líder me quedaba muy poco para llegar a mi al Target. Ya quedaba menos pero el destino me tenía otro susto preparado.

A medida que nos acercábamos a la Base de Podgorica las amenazas superficie-aire se incrementaban. Artillería y misiles SAM trataban de hacer blanco en alguno de los aviones del paquete. Era mejor no mirar fuera. La lluvia de trazadoras subiendo desde el suelo era incesante. Las llamadas de los aviones SEAD que localizaban asentamientos SAM y les disparaban eran continuas y de repente, otra amenaza en mi alertador. Esta vez era un Spike de SAM-6. No me lo podía creer. Otra vez a mí. Me estaban iluminando de nuevo esta vez desde el suelo. Volví a reaccionar y se lo comuniqué a mi líder que por aquel momento estaba a punto de soltar sus bombas. Rompí de nuevo defensivamente. Con un dedo puesto en el botón de suelta de cargas esperé unos segundos para decidir. Si no se me iba el Spike la decisión era clara. Lanzar todas las cargas, seguir con maniobras evasivas y abortar el ataque. Si el Spike se iba, como así fue, tratar de meterme en la ruta otra vez y llegar a mi target a mi hora.

Gracias a Dios el Spike se fue y continué a mi ruta de ataque. Ahora debía actualizar mi inercial para corregir la deriva después de llevar bastante tiempo sin actualizar mi posición. Con la presa de un pantano que había en la zona actualicé mi inercial y eso haría que al designar mi objetivo, pudiera verlo en mi pantalla del FLIR. Mi líder comunicó ”bombas fuera”.  En nada estaría haciendo yo lo mismo. Repasé mil y una vez los procedimientos, comprobé que todos los interruptores del avión estaban listos  y traté de concentrarme después de los dos sustos que me había pegado.

22.000 pies de altura, 0.9 Mach y designé mi objetivo y allí apareció. Afiné la designación, menos de un minuto para la suelta de bombas, y de repente vi en mi pantalla del FLIR  el impacto de las bombas de mi líder hacer blanco. La explosión de sus dos GBU-16 oscureció por momentos la zona del Target. 30 segundos para suelta de mis bombas. Esa última parte antes de la suelta es lo que marca la diferencia entre el éxito o el fracaso. Un interruptor mal puesto, un despiste que te saque de la senda de vuelo o un mal apretón del botón de bombas, hace que todo el trabajo hasta ese momento, no sirva para nada. Máxima concentración, confianza en el avión y en uno mismo son las claves para hacerlo bien. Último ajuste de la designación, identificación 100% positiva del Target y… bombas fuera. Era la primera vez que lanzaba dos GBU-16 en mi corta carrera aeronáutica y a la vez. Soltar de golpe 1000 kilos de bombas hace que el avión se mueva como al entrar en turbulencias.

Las bombas van volando y ahora es tiempo de afinar la puntería. Las GBU vuelan balísticas gran parte del recorrido, hasta alcanzar un punto donde el avión ilumina el objetivo y la bomba recibe el reflejo del haz láser y se guía hasta el impacto. Seguro de tener la designación en la boca de salida del depósito de la central, aguanto la respiración. Comienza la iluminación. Tiempo para el impacto (TTI) 5 segundos. Se hacen largos pero, tres, dos, uno y…

Basta por hoy, mañana terminaré con este relato donde os contaré el impacto de las GBU y nuestro regreso a Aviano.

Un saludo.

Momo.

Share