Se han bajado de las naves y son como marcianos, muy blancos de tez casi transparentes, ojos claros, no muy altos, delgados; han llegado los hijos de La Gran Bretaña.

Se acercan a saludarlos, son cordiales. El Tornado se le antoja enorme, con sus cuatro depósitos externos, la geometría variable de sus alas, muy alto. Ya lo vio hace unos años cuando tuvieron otro intercambio de escuadrones con los “british”, pero este era el otro avión, el que tiene U.K. de aire/aire, el F-3, el que carga misiles a “punta pala”. Ahora se acuerda de aquellos años. Él volaba el F-5, pero era pipiolo y no voló con ellos; sin embargo aprendió mucho de un escuadrón que había estado en la 1ª Guerra del Golfo, sobre las características de una máquina que estaba diseñada para volar a muy baja cota a tres niveles distintos de seguimiento del terreno metida en nubes, lanzar la bomba sin ver el objetivo, todo un adelanto de la época. También reparó en la posibilidad de reversas de sus motores para la toma y desaceleración, no conoce ningún otro caza que tenga esta capacidad.

Han sacado a los pilotos de juerga por la capital y ahora que por la mañana toca dedicarse al trabajo. Se ha planeado una misión de 5 (son los aparatos que han llegado) contra 4. Pero Mantenimiento no da más hoy, -“hay dos de alarma; sólo tienes tres”. Más tarde, -“ha caído uno por hidráulica en el primer periodo; sólo tienes dos”. Estupendo un 5 contra dos, además ellos son FOX III “shooters”, nosotros FOX I. La tecnología no llega al mismo tiempo a todos los sitios. Empieza la fiesta.

Es un objetivo parco, pero el que se plantean es el de derribar a uno de esos bicharracos. El escenario de defensa para los blancos lo controla Manolito que sabe más inglés; sólo “broadcast”. Los de piel más tostada con Number (llamado así porque al entrar el la academia era el NUMBER ONE, luego por avatares de la vida perdió el apellido en el nombre y en la escala), tendremos un control cercano con la sana intención de descolocar a la defensa y hacer algún tiro de oportunidad cruzado.

Tornado F-3 por alangreenhalgh74.

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“Fights on”: la pareja acomete sin fe hasta los primeros “spikes”, se abren en dos sectores, dos alturas, dos ideas, dos guerras… Los F-3, sin pestañear aguantan en dos CAP’s con órbitas contra-rotatorias, detrás de ellos otro a lo lejos que dirige la función; es el que manda. Ellos están conectados por “link” y todos ven lo que está viendo el otro avión a través de su radar. Parece que son pacientes y no se descolocan ante el avance desorganizado de los F-18, que una vez más al sentirse amenazados, se dan media vuelta, pero una de la veces…

Un F-3 continua, parece que tiene un F-III en el Aire y no quiere perderlo, sigue tras el Bizcocho que se retuerce contra su sombra en el intento de derrotar al misil. Luego corre la banda como un poseso, para evitar lo que se le viene encima. Es el momento en el que aprovecha Number dando indicaciones al otro F-18 sobre el descolocado, el impaciente, el soberbio F-3, hasta posicionarlo a sus tres.

-“Fox I away, Bull Eye 180, 20” y el gratificante “Fox I splash”

Con un F-3 derribado, no había donde meterse. Los demás adelantan líneas y los F-18 en su táctica caótica pero paciente, desordenada pero con intención, intentan conservar la ventaja, haciendo caídas en picado,  mostrando la potencia de dos motores recién construidos en ascensos vertiginosos, hasta que  -“knock it off, knock it off”. ¡Menos mal! no hubiesen aguantado ni un minuto más.

Al llegar a tierra en el debrifing sólo hubo una “lesson learned” para los británicos: si no sigues la disciplina impuesta para el combate puedes pagarlo caro. Los dos pilotos españoles, mojados como una bayeta de fregar, cansados como si hubiesen descargado un camión de patatas en el mercado, no escuchan lo que dicen, tampoco los entienden demasiado, sólo esbozan una sonrisa parca, como un rictus en la comisura de los labios; han conseguido lo que querían: derrotar por la mínima en un 5 contra 2 (bueno 3, ahí estaba Number).

Buena caza; eran buenos los cinco, tuvieron suerte los dos.

Negro

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