Primera parte de la historia

Segunda parte de la historia

Buenas de nuevo. Lo primero es disculparme por tardar tanto en terminar con esta última parte de mi vuelo el la campaña de Kosovo en marzo del 99. Mi familia y el trabajo no me dejan el tiempo que yo quisiera para dedicarlo a escribir.

Terminamos la última vez con las dos GBU-16 volando hacia el target y recibiendo el reflejo del haz láser que el propio avión emite directamente encima del objetivo. En mi pantalla del FLIR podía ver el objetivo y corregir hasta el último segundo del vuelo de las bombas, la trayectoria de las mismas para que impactaran en el blanco. Mi objetivo estaba algo oscurecido por el humo en la zona provocado por las bombas de mi compañero que habían caído antes que las mías.

Esos últimos segundos de la iluminación se hacen largos, nada puede fallar, la concentración es máxima. Finalmente, impacto directo.

Primero la explosión de las bombas y después la del depósito subterráneo. Un incendio espectacular en el suelo y motor al máximo para salir de allí cuanto antes. Recuerdo que mi compañero que iba unas millas por delante me preguntaba por el resultado de mi lanzamiento. La tensión del momento hacía que no respondiese a mi líder. Él insistía y finalmente le dije:”luego hablamos, vámonos de aquí….”

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Cuando viré por mi izquierda a rumbo sur, miré hacia abajo y la visión fue espectacular. La base entera estaba iluminada por los distintos incendios producidos por las bombas que seguían cayendo en los objetivos. Pese a toda esta lluvia de armamento impactando en la base, las trazadoras no dejaron de subir en busca de los aviones de la Alianza. La guerra antiaérea estaba en su punto álgido y dos F-18 españoles estaban allí cumpliendo con su deber como todos los demás.

Finalmente cruzamos la FLOT y salimos de territorio enemigo volviendo al Mar Adriático. Volábamos a 0.9 Mach y en formación táctica nocturna. Toda la tensión acumulada durante los últimos 20 minutos, se transformó en un estado de relajación total. Parecía que el avión se sabía el camino a casa y él solito me traía de vuelta a Aviano. Pasaron 30 minutos en los que ni mi líder ni yo dijimos una palabra. En silencio analizamos lo que habíamos hecho. No me lo podía creer. Aquello no había sido un ejercicio, un simulacro, un Red Flag… Habíamos puesto a prueba nuestro entrenamiento, nuestras tácticas y nuestros procedimientos en una misión real.

Tras unos minutos de íntima reflexión, tratamos de contactar con nuestro centro de operaciones en Aviano. Allí nuestro Jefe y compañeros esperaban impacientes tener noticias nuestras y confirmar el resultado de la misión. Tardamos cierto tiempo en poder establecer la comunicación debido a la distancia, pero finalmente pudimos confirmar:”Merc-71 as fragged” lo que venía a significar que volvíamos a casa sin novedad y con la misión cumplida.

Pocos minutos más tarde aterrizábamos en Aviano tras casi cuatro horas de vuelo y de aquel momento guardo un grato recuerdo. Rodábamos de vuelta a nuestros refugios y allí nos estaba esperando todo el personal del destacamento ICARO. EL Jefe, los compañeros del Escuadrón, mecánicos, armeros, personal de seguridad, de sanidad, secretaría, etc

Todos formábamos un gran equipo y como tal, celebramos el éxito de la misión. El riesgo había sido alto pero volvimos sin novedad.

Después del debriefing y visionado de los videos, rellenamos los informes de misión y en ese momento dimos por terminada la misión. Después de más de 24 horas de gran tensión, preparación y ejecución, pudimos brindar con una cerveza y decir:”Misión cumplida”

Esa fue la primera de muchas misiones que se realizaron sobre los cielos de Serbia y Kosovo. La campaña se alargó hasta el 9 de junio de ese año. Desde el primer día hasta el último, aviones españoles participaron activamente en el conflicto y cumplieron las misiones que se les encomendaron. El papel desarrollado por el Ejercito del Aire español fue notable y así lo reconoció el Jefe militar para la operación Allied Force, el General Wesley Clark que nos visitó en la base días más tarde. Igualmente el Presidente americano Bill Clinton, hizo pública una felicitación por el papel desarrollado por los españoles durante toda la campaña.

La experiencia obtenida por los pilotos de caza españoles durante los años en que se mantuvo abierto el Destacamento ICARO (1994-2002), ha sido determinante y nos ha hecho ganar un gran prestigio internacional. Durante esos años participamos en dos campañas reales. Bosnia en el 95 y Kosovo en el 99. Como muchos otros pilotos, tuve el honor y el privilegio de contribuir al trabajo allí desarrollado desde el 96 hasta el cierre del destacamento en el verano del 2002.

No quisiera terminar este relato sin dedicar unas líneas en forma de homenaje a todo el personal del Ejercito del Aire español que trabajó duro en la Base de Aviano durante esos años. En especial quiero recordar a los que participamos activamente en la operación ALLIED FORCE de la que se cumplen ahora diez años. Considero que pocas han sido las campañas donde se ha intervenido de forma real, donde se han puesto a prueba nuestro entrenamiento y nuestra capacidad como Ejercito del Aire expedicionario, como para que se quede en el olvido.

Un saludo a todos y nos vemos por este fantástico blog de mi buen amigo Little para seguir compartiendo vivencias con vosotros.

Momo.

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