En las postrimerías de los tiempos añejos, no muy lejanos pero en los que el color Aviación de las camisas de paseo era simplemente gris azulado, en los que la máxima de “la letra con sangre entra” era el primer mandamiento del decálogo de cualquier instructor, en los que la negación era el concepto asimilado al saber estar: -“no se puede escuchar música, no se pueden tener libros prohibidos en el armario aún si son de la propia biblioteca, no se puede conducir, no se puede vestir de paisano, ¿no se puede mover el pie izquierdo??”…; en esos tiempos en los que forjan unos caracteres, tal vez no (otra vez la negación) demasiado imaginativos, pero con determinación y arrojo, estaban las clases de vuelo.
No siempre (negación una vez más), las experiencias de los comienzos aeronáuticos son traumáticas. Todavía almacena en su cabeza un manojo de recuerdos desagradables tras encontrase con su primer proto de vuelo, sí; aquel que hizo que fuera al psicólogo para recibir sesiones de relajación, el que le adelantó que jamás volaría un caza, también fue el que logró que fuera el primero en volar sólo de entre todos sus compañeros, el que le invitó a su casa a comer, el que le enseñó que en asuntos aeronáuticos es mejor estar siempre en guardia, y el que le dijo que el avión vuela siempre mejor, si nadie se empeña en dirigirlo.
Los aviones de escuela son como los de transporte, estables. Cuesta trabajo sacarlos de su posición de tranquilidad, de su posición diseñada para volar sin sobresaltos, por eso para reconocer qué es una barrena hay que forzarla: gases cortados, mezcla rica, paso a delante, morro muy alto, casi en pérdida, palanca atrás, pie a fondo y…
Campanazo de la máquina que se deja atrapar por la fuerza de la gravedad en el hierro del motor, ojos muy abiertos, donde antes había solo cielo ahora sólo hay suelo, nube de miles de partículas de polvo y arena que quedan atrapadas en velocidad cero dentro de la cabina, se cruza un lápiz muy usado por su cara, sensación de cosquillas en las partes pudendas y empiezan las vueltas.

http://www.flickr.com/photos/fotero/379421683/
La posición de palanca atrás y pie a fondo se mantiene, las vueltas no son suaves, sino con aceleraciones laterales, el radio de las mismas es cada vez más pequeño, la estructura cruje, el motor sufre, el piloto… La sensación es como si se lo estuviese tragando un embudo, la tercera vuelta se le antoja muy cerrada, extremadamente violenta, pero tiene que reconocer la siguiente, el proto le ha dicho que saque la barrena tras cuatro vueltas exactas, mirando a Campoamor; ¿dónde está Campoamor?. En la tercera vuelta, los instrumentos ya no son reconocibles por las vibraciones del panel de control, vuelta cuatro, una mancha blanca, Campoamor, centra palanca y deja de pisar el palonier, en realidad suelta los mandos para que el avión vuele sólo, y éste, “doucement” sale de la barrena, con serenidad, desperezándose, nivelando planos, volando…
-“¡Pero mete motor!, ¿no ves que vamos a entrar en pérdida?, estás empanao”. La voz estridente devuelve a la realidad al piloto bisoño. –“Este avión si no metes la zarpa, vuela sólo”. Tenía razón, aunque más tarde aprendió, que en un caza no pasa lo mismo.
Buena caza
Negro







Uf, solo de pensarlo, se me ponen de corbata, esto si que es una montaña rusa, pero nadie dijo que fuera facil, no es verdad?
Gracias por compartir estas experiencias con nosotros, además nos hacen valorar mucho mas vuestro trabajo y vuestro esfuerzo y capacidad.
Un saludo.
Jose.
Hasta yo he perdido la orientación espacial, y eso que estoy sentado leyendoos en la armería.
Llevo toda la mañana enseñandole a mi soldado fotos de los bizcochitos y explicandole cosas, y creo que estoy consiguiendo que se convierta en un aerotrastornado, mas ahora que le he enseñado el Blog, jeje.
De vez en cuando con el Falcon 4.0 entro en barrena, pero creo que no es comparable a esto, aunque me muevo de un lado a otro del sillón, jejeje.
De todos modos, nadie dijo que fuera facil, o si?
Saludos desde Mallorca.
Otro artículo genial, cada vez que leo algo sobre primeras sensaciones o piloto novato, me recuerda a mis primeros vuelos en planeador en la AGA y de hecho, en el enlace a Flickr he podido ver fotos de algunos de los aviones que volé (Creo que el EC-CNO).
Vaya sensación mi primera barrena… no sólo lo que se cuenta en este artículo, sino el hecho de provocarla uno mismo a sabiendas de lo que va a pasar, sobre todo si es la segunda vez que vuelas, mucho respeto daba esa primera vez.
Este vídeo que ví el otro día me ha hecho sacar una lagrimilla, sobre todo en el 1:56 ya que se ve el hangar donde guardábamos los planeadores, la pista, la de rodaje desde la que despegábamos el primer vuelo del día y paralela a ellas la de tierra en la que pasabámos el día. Parece que fue ayer y sin embargo 10 años han pasado ya.
Qué no daría por poder volver a hacer el curso ahora mismo
http://www.youtube.com/watch?v=HhGHaURMdys
Espero que os guste
Muy buena entrada!!
Sois capaces de meternos en el relato de tal manera que se pasa mal “sintiendo” las vueltas durante la barrena.
GRACIAS!!!
Genial entrada!
Es cierto que te hace sentir como si estuvieras dentro de cabina zarandeándote de un lado a otro.
Cuando has comentado lo del lápiz me he acordado de la primera vez que me hicieron pasar por un ingrávido en una Séneca y me hicieron lo de sostener el bolígrafo en la mano.
Y ya que ha comentado Chuchibike lo del falcon 4.0. En ese simulador, para el F-16, el procedimiento para sacarlo de la pérdida es dejar los controles neutros (como en todos los aviones de los que tengo noticia), dejar gases al ralentí, corregir la posible guiñada con pedal contrario, activar el Manual Pitch Override y entrar en fase con el cabeceo hasta que en posición de morro abajo el avión salga de la pérdida volviendo a tener control para entonces meter gas y recuperar.
Es éste un procedimiento que se puede repetir en cualquier caza? o varia dependiendo del aparato que se esté volando? desconozco hasta que punto la computadora de vuelo actúa en una pérdida ni si todos los aviones tienen un sistema tipo MPO.
Un Saludo!
Jejeje, vamos Negro que no ver Campoamor!!! si no metes motor te lo comes con cabo Roig de guarnicion, seguro que lo de las cosquillas te distrajo un momento
Ahora que soy yo haciendo la peonza y no veria ni Campoamor, ni tierra…
Salu2
Pues es incluso todavía más difícil, porque, debido a cómo funciona nuestro sistema del equilibrio, esas 4 vueltas de las que habla Negro son las suficientes para que ese sistema entre en un “modo de funcionamiento anómalo” (concretamente los canales semicirculares del oído interno), de modo que al iniciar el procedimiento de sacar la barrena se puede tener la sensación de entrar en una barrena de sentido contrario. Y si se hace caso a eso y se intenta salir de ahí, se puede llegar a entrar de nuevo en la barrena inicial, lo que se denomina “graveyard spin”, es decir, más o menos: “barrena de la muerte”…
Es decir, de nuevo no se improvisa, se sigue lo aprendido.
Esto es un fenómeno de desorientación espacial que os adelanté hace muuuuuucho. No se me ha olvidado. Está en “cola de impresión”…
Saludos
Estupenda entrada Negro, nos hace ponernos nostálgicos y y recordar nuestras experiencias en vuelo que de una u otra manera hemos tenido algunos de nosotros.
Este relato me ha trasladado a mi bautismo del aire, con 16 años, con un brigada piloto de complemento en una AISA I-11 (D.E.P. pues al poco tiempo falleció en accidente cuando realizaba prácticas de vuelo). Hay una frase que jamás se me olvidará y que dijo antes de poner el motor en marcha (tenía patín de cola), “Polluelo antes de arrancar palanca siempre a los eggs…”. El resto de emociones e ilusiones os las podeis imaginar”.
Aprovecho esta ocasión para hacer una aclaración a algún comentario que leí al pricipio de descubrir este blog. Hubo muchos suboficiales pilotos de caza en los años cincuenta y sesenta, incluso que yo sepa al menos uno formó parte de la patrulla “Ascua”(brigada Nagore, año 1.958).
Un saludo apara todos mis compañeros aerotrastornados.
Y recordar a los autores del blog: “Siepre os seguiremos incondicionalmente”
Me mareo sólo de pensar en esas vueltas.
Negro,..los métodos de entrenamiento varían mucho de un país a otro? Los profes ibéricos son diferentes de los yankees o de los franceses o de los argentinos?
Saludos a todos
Excelente articulo tal como Negro nos tiene acostumbrados. Nos mete en la carlinga con el, y nos hace vivir, con su excelente y gráfica redacción, todas sus sensaciones y emociones.
Muy pero que muy bueno.