Caminaba meditabundo entre una nube de polvo que apenas le dejaba ver los cantos por los que marchaba, pensando en ese momento del coffe-break si sería mejor tomarse un té helado o un café “macchiato”, cuando un COmPAñero de fatigaS le ha llamado presuroso: -“no te lo vas a creer; un DC-3, muy chulo (traducción educada de la palabra que pronunció) está en el aparcamiento”. – “ah, un DC-3”. Rápidamente hizo una consulta a la memoria de aviones sita en el disco duro de su cerebro, y encontró un avión de no pocos años; construido “apenas” después del primer vuelo de los Hermanísimos Wright. Ahora que recuerda, ese fue el avión al que tras un raid enemigo en Corea, quedó con un plano estropeado y como no había de los suyos, le adosaron uno de un DC-2 (más pequeño) para que fuera hasta la base en la que sí le podían montar el adecuado. Eso es aviación, eso es cálculo matemático, eso es riesgo, eso es Aviación…

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DC3-2 por negro41

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A lo largo de todas las andanzas mundanas que depara la profesión de volador empedernido, siempre se encuentran elemento extraños que no dejan de sorprender; que se ven en la web, en la tele, en las revistas de aviones, pero que en directo impactan más. Entre ellos se encuentran los F-117 y su escalerilla para subirse sin tocar el propio avión (con lo que le gusta a él darle al aerodino como si fuera un caballo tras la cabalgada), al que no dejaron acercarse no sabe si porque su aliento podía afectar los materiales componentes de la carena y su capacidad de absorción de radiaciones. El F-22 en aquellos primeros días de existencia y su apariencia de raya marina (avión bajo aplastado donde los haya, con lo que le gustan a él los aviones altos, imponentes, que montarlos recuerde a la cabalgata de los Reyes Magos). Aviones con planos en flecha invertida (al final quedó en un avión VIP), aviones con motores encima del plano (un IL-XX), aviones que lanzan los misiles por encima de la oreja del propio piloto (Jaguar)…

Pero los aviones antiguos no pueden considerarse raros; esos merecen un respeto, por las horas de vuelo a sus espaldas, por sus hazañas en combates (la industria aeronáutica como tantas otras se engancha en el tren de la aviación militar), por su abolengo, por la holgura merecida en sus remaches. Eso es precisamente lo que esperaba ver, un vejestorio con holgura en sus remaches, pero no encontró eso. Encontró un flamante avión recién salido del taller de chapa y pintura, provisto de la última tecnología actual: GPS, ILS, dispensadores de chaff y bengalas, nuevos motores turbo, sistemas de alerta anti-misil… Un avión que seguro que ha costado más dinero reflotar que comprar uno en del mercado con las mismas capacidades. Un avión que ha vuelto a nacer… Aquí está el avión.

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DC-3 por negro41.

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Buena caza; ¿sabes algo del DC-3?

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Negro

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