“Pa qué te metes”

 

Hubo un tiempo en el que no era tan raro que neófitos en las andanzas de la caza aérea, volaran a modo de bautismo del aire. En algunos casos estas cabalgadas eran parte de planes de instrucción de otros relacionados con el combate aéreo, que de esta manera podían ponderar de manera más efectiva el trabajo que realizarían posteriormente. De entre todos ellos los Controladores de Interceptación CI’s se llevaban la palma.

 

En ese tiempo de escasez de tecnología, los CI´s se quemaban la vista hasta que las gafas culo de vaso aparecían en sus caras, sobre las pantallas PPI circular-verde-fluorescentes siguiendo con avidez unos puntos que revivían en cada paso del cursor, de manera cansina, lenta, desesperante… El tiempo de los albores del combate “Beyond Visual Range”, era el de los CI’s, era el que se disputaba prácticamente en el suelo antes de accionar el gatillo en el aire. Ellos conseguían que los pilotos de caza recibieran una larga letanía de indicaciones que seguidas con precisión colocaba al piloto en las mejores condiciones de ventaja energética (altura, velocidad, posición) frente al adversario (que  a su vez era dirigido por otro CI), hasta el momento del “tally-ho” en que el piloto tiraba de sus conocimiento  en la maniobra, de su capacidad física para posicionarse para el disparo fácil y “knock it-off”.

 

Antes de que las gafas de culo de vaso fueran permanentes sobre sus narices, tiene una semana de intercambio con un escuadrón de caza. Está emocionado, no en vano la mitad de sus compañeros de promoción son pilotos y él, por mala suerte en los estudios, porque no le gustaba demasiado, porque no había plazas para todos o por mor de la fortuna (no sabría decir si para bien o para mal), se quedó “grounded”. Pero como en aviación aunque todo gira entorno a los aviones, algunos se pierden en las tranquilidades de otros apoyos, él decide acercarse a los gases de escape y convertirse en uno de esos que como el dice a boca llena “se dedican a matar pilotos”, tal vez por desdén, tal vez porque le gusta meter caña a todo bicho viviente.

 

 F-5B por Jorge Portalés Photo Aviation.

http://www.flickr.com/photos/jorge_aviation/1581006759/

 

Le han dado las instrucciones básicas de salida por emergencia en tierra, eyección (nada para él que es paracaidista también), cómo conectarse el oxígeno, cómo poder hablar con el piloto por el intercomunicador, y una interminable retahíla de dónde no puede tocar, tan larga que al final decide que es mejor recordar que no hay que tocar nada. Ya en el despegue se abren una serie de sensaciones corporales que sólo unos pocos mortales pueden experimentar, está pletórico; pero empieza el combate y esas sensaciones se tornan un tanto desagradables: su peso ha aumentado, el traje le aprieta en exceso, no ve bien, casi no puede respirar con este bozal que da vida a demanda y el estómago … El estómago y las mil y una sensación de desplazamiento del mismo por todos los rincones de su cuerpo, agitado como una coctelera en un bar de la Habana, quiere arrojar su contenido. Y cual niña de la película “el exorcista” o “posesión infernal” (recomendada su visionado al menos tras dos horas de haber cenado), evoluciona en una serie de vomitonas a lo largo del vuelo que le deja sumido en un combate particular consigo mismo para evitar que algún residuo extra aeronáutico se vertiese en el interior de la cabina (que por otra parte puede tener mucho calificativos pero el de limpia no).

 

Y de esta manera bajó de la aeronave, vapuleado, re-sudado, con un par de centímetros menos, cabizbajo, con su estómago en una bolsa de plástico, y pensando que tal vez lo de ser piloto de caza era mejor para otros (también se acordó de la madre del piloto que le había dado el “paseo”)

 

Buena caza para los CI’s

 

Negro  

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