Uno de nuestros prestigiosos colaboradores se ha entrenido en contarnos una vivencia personal de sus comienzos aeronàuticos. Orgullo profesional mezclado con la humildad para reconocer los errores y aprender de ellos, se pasean por este relato. Gracias Chur.
Cuando alguien me pregunta: ¿a qué te dedicas?, mi sistema nervioso parasimpático; sí hombre….; ese que no piensa, ese que actúa por su cuenta de forma automática y que realiza su actividad sin cuestionar el porqué de las cosas, ordena rápidamente mis pensamientos, los traduce en palabras y genera un mensaje contundente que define a las claras lo que soy y como me siento: “PILOTO DE CAZA”, contesto. Pero la imagen que se tiene del piloto de caza difiere con mucho de la realidad (y en eso la cinematografía no ha ayudado mucho); quizás eso explique alguna que otra reacción del interlocutor que escucha mi respuesta (estupor, incredulidad, sonrisa…). Sin embargo, a un piloto se le ve que es de caza, cuando está dentro de su avión de combate…
Será porque sufrimos una transformación interesante. El chasquido de los atalajes, los conectores de comunicaciones abriendo vía libre a los decibelios, la manguera de oxígeno que te ata a la vida volando en alturas desconocidas hasta para la más audaz de las águilas, y el anti-g que te aprieta las entrañas cuando tu sangre se subleva y recorre las venas amontonàndose al final de las mismas, van formando una atmósfera especial que te identifica con el avión. La ceremonia continúa. A la vez que comentas los últimos detalles observados en el libro del avión con el compañero que te ayuda en el ritual, tus manos van recorriendo la cabina con un escrupuloso orden, inversamente proporcional a la experiencia acumulada. La transformación concluye cuando cierras la cúpula y percibes la agradable sensación de la soledad en cabina. Al igual que el radar, el armamento, las pantallas, el tren de aterrizaje…., como piloto, te conviertes en una parte más del avión.
Claro, que para llegar a ello tan sólo hace falta una cosa importante: Experiencia. Y esta se consigue únicamente apuntando horas en la cartilla de vuelo; …..de las buenas, y de las malas. Dejadme que os cuente una de ellas que en su día me sirvió como toque de atención interesante.

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Acababa de terminar mi plan de instrucción. Técnicamente: piloto apto para el combate. En la práctica: el protagonista de la sintonía perfecta entre avión y aviador, el único capaz de parar los pies a la flota completa del Pacto de Varsovia y a los futuros talibanes, a poco que me hubiesen hablado por encima de sus intenciones. Me sentía el inspirador de George Lucas cuando pensó en alguien capaz de hacer frente a los pilotillos del Lado Oscuro de la Fuerza.
La misión era muy interesante. Una táctica innovadora que permitía aprovechar todo el potencial del “bizcocho” y de la “abuela” actuando coordinadamente en una misiòn de Defensa Aèrea. Mi primer vuelo con el todopoderoso “bizcocho” era una oportunidad perfecta para demostrar a mis compañeros que su aplastante superioridad teórica era tan sólo eso: teórica. Por fin la aviación habría encontrado en mí el atajo perfecto, el complemento ideal que permitiría igualar en prestaciones a dos generaciones radicalmente distintas de sistemas de armas.
Primera parte de la misión: impecable. Mi compañero y yo nos dirigimos al punto de encuentro donde vigilar la zona asignada. Cuando llegamos, nuestra pareja de “bizcochos” hace tiempo que escuadriñan el horizonte. Siguiendo el guión establecido separamos las parejas: chico con chica, avión con aviona, 2ª generación con 3ª…Mi inmadurez en el tema aconsejan emparejarme con el líder de la misión. Manteniendo formación táctica, me limito a escoltar a mi jefe. Haciendo alarde de una insultante confianza en mí mismo, me permito pasarle contactos que hace 50 millas él mismo había desechado como “no factor”.
De repente, al igual que en las películas de miedo, cuando la música anticipa las escenas más importantes, empieza la acción. La nerviosa voz del controlador nos dirige directamente contra la formación enemiga. De la misma forma que el 7º de Caballería desenfunda sus sables al oír el toque de corneta, inicio un viraje descendente manteniendo la cobertura visual con mi líder. Tan sólo se escucha una frase: “sígueme”.
La adrenalina abarrota toda la cabina. Multitud de mensajes se agolpan en mis auriculares en forma de instrucciones que me conducen a la gloria. El trabajo se acumula, selección de armamento, elección del modo radar más favorable…En una palabra: tensión. Las certeras indicaciones del controlador nos colocan dentro de una maraña de cazas de última generación que avanzan decididos hacia el objetivo. Un viraje inoportuno me descoloca ligeramente, pero no puedo evitar que aparezca ante mí un incauto enemigo. Con todo el sigilo que me permite la entrañable “abuela” meto postquemador para buscar una posición favorable de disparo. Cuando estimo alcanzada la posición deseada, lanzo el sistema automático de blocaje que me confirma la solución de disparo. El inconfundible sonido de blocaje de misil certifica la perfecta ejecución de la maniobra. Decididamente, el pulgar de mi mano izquierda aprieta el botón de la radio y de mi garganta sale a borbotones la frase deseada: ¡¡¡ FOX II, KILL!!

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Estoy seguro de que la emoción que reinaba en cabina superaba la vivida en cualquier campo de fútbol. Primera misión y primer derribo. Entendía perfectamente la sensación de la tripulación del Apolo XI cuando eran aclamados recorriendo la avenida Broadway de Nueva York. En ese momento era consciente de que el mismísimo Marcel Dassault había pensado en mí a la hora de diseñar la máquina perfecta.
Con la misma parsimonia que utiliza el recordman del mundo al dar la vuelta de honor tras batir el record olímpico, regresé al punto de vigilancia para reunirme con mi líder de formación. Dos vueltas de espera fueron suficientes para disipar la tensión, recomponer la formación y comentar la jugada. Entonces se escuchó una frase procedente del líder:
- ¿Me confirmas que has disparado a un “bizcocho” en rumbo 285º?
- ¡¡¡ Sí, sí, he sido yo !! ¡¡te confirmo!!!. Estaba entusiasmado. El reconocimiento del compañero experto era inminente. Y claro que llegó:
- Vale. Te confirmo que me has derribado.
No había rincón en cabina donde meterme. Fue la única vez que se me pasó por la cabeza tirar de la anilla eyectora, aunque rápidamente deseché la idea porque el sistema no era suficientemente potente como para lanzarme fuera de la estratosfera. El más profundo silencio se apoderó del resto del vuelo.
Una vez en tierra repasando la misión, sólo hubo una voz que me rescató del inframundo como quien tira de la soga sacando el cubo de lo más profundo del pozo:
-Tranquilo, hombre …,te queda mucho que aprender!!!.
Y en esa continuamos…
Chur







No tengo palabras: Genial.
Gracias Chur. Gracias Negro, por traernoslo.
Buenisima la historia. Sobretodo por el equilibrio que comentaba Negro al principo de orgullo y humildad. Carcajeandome me hayo todavia. Enhorabuena Chur. Gracias Negro.
Un saludo s tod@s
Buenísima la historia de Chur, la parte en la que habla de la transformación al subirse a la cabina del avión me ha recordado a algo que leí hace poco sobre un piloto americano de la guerra de Corea, el mayor George A. Davis.
Al parecer Davis, comandante de un escuadrón de Sabres, era un tipo discreto en tierra, muy alejado de la imagen cinematográfica de los pilotos de caza, de hecho apenas bebía y no fumaba (motivos suficientes para no fiarse de él, según algunos, jejeje). Pero en cuanto subía a su avión se transformaba en un piloto tan agresivo que derribó 12 aviones enemigos en 17 días. Murió en combate al atacar una formación de 12 MiG, con el único apoyo de su wingman. Cazó a 2, pero cuando perseguía a un tercero, lo derribaron.
Me imagino la situación y se me ponen los pelos como sidewinders ; ) , la verdad es que ante un logro así , y me refiero al primer derribo como piloto , tiene que ser muy difícil reprimirse la enorme satisfacción , por lo menos en los momentos posteriores al hecho. Muy bueno!
Un saludo
Cuando uno piensa que la calidad de lo leído no puede ser mejorada llega otro relato y lo supera.
Sencillamente genial.
Un millón de gracias por vuestra terapia para nosotros los humildes aerotranstornados.
Juan Pedro
Hola a todos…buenas de nuevo y gracias Chur…
Para que no quede como algo anecdótico que sólo le ocurrió a él….al que suscribe le pasó algo parecido, pero cambiando chico por chica…o viceversa….
….pero mejor no lo cuento ahora….lo dejo para una entrada…
Saludos.
Little
Bienvenido Chur
Debo confesar que cuando hablabas del derribo ya me iba riendo solo porque sospechaba el final, aunque cuando este ha llegado he estallado en carcajadas.
Buenísima historia y muchas gracias por contarla.
Un abrazo
Brutal Chur,….brutal!!!
Saludos a todos
Ooohhh!!! Qué bueno Chur! Muchas gracias. Estupendo de principio a fín.
juer qué chasco!!
Muy bueno Chur. Bueno si te digo la verdad, aprendiste mucho más derribando a tu líder que si hubieses derribado a uno de los malos. Siempre se aprende mucho más de los errores, que si no en cuatro días te aburres jeje.
Es una manera de hacer los debriefings mucho más entretenidos
Salu2
Genial relato CHUR !!!. Un saludo a todos y a seguir con estas anecdotas tan buenas. NO LE BUSQUES TRES PIES
La anecdota buenísima, el relato insuperable. Le he leido varias veces.
Gracias…
Pues si que es bueno, si.
Realmente desde el principio se sabía que habría un chasco … pero no me esperaba que fuese ese … el de derribar al lider!!!! No me lo esperaba!!!
Me he pertido… vaya cagada … muy buena referencia a lo de la anilla eyectora .. no era para menos.
Y el debriefing … vamos, eso tiene que ser para otra entrada!!!
Jajajajajajajajajjajajajajajajajajaja, muy bueno Chur, muy bueno.
Saludos,
Rocket
¡¡Simplemente genial!!
Estoy en mi despacho y estoy riéndome casi con lagrimitas en los ojos (espero que no entre nadie ahora)
Me imaginaba, por la introducción, que algo iba a salir mal, pero no esto.
Por cierto, la conversación entre los dos pilotos digna del mejor de los guionistas
Un saludo
A quien no le haya podido su ego, que tire la primera piedra.
A mis alumnos, pilotillos deportivos ellos, el día que les entrego su licencia recién sacada y en previsión del “subidón” que les vendrá (como me vino a mi, como nos viene a todos), les entrego también un parche de la escuela con su lema, de doble filo, como casi todos los lemas:
CAVE NE CADAS (traducido, para que no tengáis que recuperar los libros de latín: cuidado, no caigas)
Para que literalmente se cuiden de caer físicamente al suelo con un avión, que está muy duro… y para que se cuiden de tener un tropiezo borrachos de ego
Al fin y al cabo sigue siendo un derribo . Es como cuando un futbolista mete un gol en su propia portería . Y es que . . . un gol es un gol.
Simplemente buenísimo!!!! La Cara que se le debio quedar al líder al ser derribado por su punto tubo que ser im-presionanante!!! Suerte que era un ejercicio!!!!
Hace varios meses que os sigo y este es mi primer comentario.
Solo queria felicitaros por el Blog (y especialmente al autor de esta entrada)
Esta historia me ha recordado la famosa frase: “el fuego amigo no lo es en absoluto”
No se porque ya sabia lo que iba a pasar mientrás iba leyendo … bueno si. A mi me paso virtualmente lo mismo.
Que fuerte, las risas que tuvieron que caer a costa del jovén piloto de caza.
Hay que tener mucho humor para contarlo aquí.
Muy bueno el relato Chur!!! como bien dicen por ahi arriba para eso están los entrenamientos. Nadie puede pretenderlo todo de un piloto novato. Seguro que ya no te vuelve a pasar.
Una preguntilla, aunque igual me cuelga alguno, la abuela no tiene IFF???
Un saludo
Muy bueno Churr. Como han dicho, con cada entrada os superais.
Si es que todo comillo retorcido ha sido antes diente de leche.
Un saludo a todos.
una duda ¿y el sistema IFF?
no confíe en nadie
krycek, no se si en los ejercicios es así, pero tenía entendido que el IFF se desconectaba en combate (ojo, recuerdo haberlo leído en un relato de una misión de la guerra de Vietnam, en el que lo desconectaban al entrar en territorio enemigo y lo volvían a conectar al salir… igual con sistemas mas modernos no es necesario).
Por lo que he leído, además, durante la guerra de Vietnam los americanos “rompieron” el código del IFF de los MiG vietnamitas y desarrollaron un sistema llamado Combat Tree, que era capaz de “interrogar” el IFF de los aviones enemigos y permitir una identificación segura a distancia. Una vez mas… no se si eso sería posible con sistemas IFF como los actuales.
Buena historia, a ver si se pasa por el blog alguno de los del Grupo 43 con los botijos que seguro que se tendrán alguna historieta que contar.
Eoooo hay alguien………………..os habeis ido todos de vacaciones o hay alguna convencion de VST y yo no me he enterado
XD Perico creo que tú y yo somos de los españolitos que no salimos en las fotos de las “operaciones salida” de verano.
A ver si se nos han mudado sin avisar !!
Menos mal… pensé que se me había quedado bloqueado el ordenata después del último comentario, jejeje.
Qué guay!!!!, me recuerda a mis tiempos mozos con el CounterStrike en el que uno de mis amiguetes se autodenominaba “matamigos”… jejeje.
Divertidísimo. Gracias Chur y Negro… por hacerme pasar tan buenos momentos en mi puesto de trabajo. Que tengáis un gran verano todos.
Sigo por aquí, y como Kikokeko y Perico también soy un españolito que no sale en la foto de la operación salida de verano.
saludos a todos
Aquí otro currante en la sombra….