Más de 150 evaluadores de todos los países pertenecientes a la OTAN se dan cita en la Base Aérea de Grosseto con motivo del FORCEVAL del 9º SQN, equipado con EF-2000.

Permanecerán allí una semana completa, aunque el escenario ficticio correrá a lo largo de unas 54 horas consecutivas que, sin duda alguna, para los miembros de la Unidad evaluada se harán interminables.

Como en todas las evaluaciones del Programa TACEVAL (Tactical Evaluation), con sede en el Cuartel General del Mando Componente Aéreo de Izmir (CC-AIR Izmir / Turquía), la Unidad será evaluada en tres Áreas: Operaciones, Logística y Protección a la Fuerza. Dentro de cada área se distingue entre Recursos y Utilización.

El escenario es muy exigente. En muy pocas horas son muchas las capacidades que hay que comprobar. Los “injects” de los evaluadores se suceden uno detrás de otro, muchas veces con varios eventos sucediendo al mismo tiempo: ataque de morteros en la base, un avión acaba de regresar con daños en un motor por ingestión de un pájaro, informes de inteligencia sobre las actividades del enemigo, posibles desertores, ataque NBQ, y un largo etcétera. Todos estos “injects” ficticios tienen como objetivo comprobar los procedimientos de la Unidad. Sencillamente se trata de ver como actuaría esa Fuerza en caso de guerra. Se lleva a la Unidad al límite. En todas sus facetas, y el vuelo es una de las más importantes.

Un mínimo de las misiones asignadas a la Unidad tiene que ser “Evaluada en Vuelo” (Airborne Evaluated). Son los denominados “Chase Flights”. En este caso el país anfitrión ha proporcionado dos F-16B de la Base de Cervia.
Los más de 40 evaluadores del área de operaciones se agolpan en una sala reservada para ellos. Los hay de todas las graduaciones, desde Sargentos hasta Coroneles. Y de casi todos los países de la OTAN. Italianos, griegos, turcos, húngaros, alemanes, belgas, ingleses, americanos, etc. España colabora con 4 pilotos. Aquí, como es normal, se ve mucho mono de vuelo. Los parches en el hombro desvelan el material volado y la experiencia acumulada. A-10, Mirage-2000, F-16, EF-2000, EF-18, Phantom.

El “Area Chief” pide silencio y comienza a hablar:

“All right! Liste up everyone! StartEval is tomorrow at 0630z. For tomorrow´s schedule we have 4 chase flights. These are the evaluators taking care of those: Klenssman, Martinelli, Papacristos and Bob”

“¡¡Bien!!. Ya era hora. Es mi tercera evaluación y todavía no me había tocado un chase flight. Además es mi cumpleaños. Un vuelo en F-16 será un buen regalo”.

Al día siguiente se “persigue” a la tripulación evaluada desde que recibe su misión. Se observa todo el proceso de planeamiento, el briefing, el vuelo y el debriefing. Se toman muchas notas. Cuantas más mejor.

Llegado el momento del Step, y después de recoger el equipo personal, Luca (mi piloto) y yo nos dirigimos a la otra punta de la Base donde aguarda nuestro flamante F-16B.

El único punto negativo es que será una misión nocturna, así que no podremos mantener contacto visual con los EF-2000. Con el increíble empuje que tienen nos habría costado mantenernos a sus “cachas”, pero al menos lo habríamos intentado. En esta ocasión despegaremos detrás de ellos y, una vez en la zona, nos quedaremos en una esquina, sin molestar y escuchando todo a través de la radio y “viendo” la misión en el radar del F-16.

Dos cosas me llaman la atención al subirme en la cabina trasera. Lo primero, lo increíblemente cómodo que es el asiento. Ya lo sospechaba, pero no creí que fuese tan cómodo. Más de uno tendrá tentaciones de echarse una cabezadita aquí.

Lo segundo es la austeridad de la cabina. Luca ya me había avisado que esto no era un EF-18M. En cabina trasera solo tiene una pantalla digital, la del radar, y el UFC (Up Front Control). No daré demasiados detalles pero si diré que nuestro EF-18M le da mil vueltas, al menos a esta versión de F-16.
Ponemos en marcha sin novedad. Los EF-2000 ruedan delante de nosotros. Entran en pista y despegan. Por supuesto, sin postquemador. ¡Van sobrados! En cuanto el último de ellos ha recorrido unos mil pies en su carrera de despegue, Luca entra en pista y realiza un “rolling take-off” que consiste en iniciar la carrera de despegue tal como se entra en pista, sin llegar a pararse en ningún momento.

Son ya unos meses sin volar, y se agradece el banquete de sensaciones que me estoy dando. La patada en el culo del quemata, la aceleración que produce, el ruido. Me sorprende que el motor del F-16 suene tan distinto al del F-18. Se oye perfectamente el Fan del motor. Es como un “culopollo tuneado”.

En cuanto el tren está arriba, Luca me dice por el interfono:
“Hey Bob, Are you ready? Do you wanna take her?”
“You bet!! I’m ready when you are!”
“OK, you got the aircraft”
“I got the aircraft”. Cojo la palanca y, como de costumbre, acompaño la llamada de “mío el avión” con un leve zarandeo del “stick”. Error. Lo que en el EF-18 es un leve zarandeo, en el F-16 se multiplica por 10. Los computadores de mandos de vuelo traducen mis inputs en movimientos de las superficies de vuelo y durante unos segundos he convertido el F-16 en una cocktelera gigante, y nosotros somos los hielos. “Oops, sorry!”. Rápidamente dejo que se estabilice. “Don’t worry. It happens every time to first timers. The stick is very sensitive”

Mi segunda aproximación a la bestia es mucho más cautelosa. La palanca prácticamente no se mueve. La trato con suma delicadeza, como si fuera… Mal pensados.

No conozco los sistemas y  los procedimientos, pero volar es volar y los básicos son iguales en todos los aviones. Es sorprendente lo rápido que se siente uno cómodo en este avión. La palanca es a la vez tan sensible y tan precisa que la sensación que tengo es que para maniobrar solo tengo que pensar en lo que quiero hacer y el avión lo hace.

No tengo demasiado tiempo para disfrutar. Fuera la oscuridad nos envuelve. Ya hemos llegado a la zona y va a comenzar la parte táctica de la misión. Le paso el avión a Luca y saco mi libreta. Durante los próximos 40 minutos me dejo los ojos y la mano tomando incesantes notas de todo lo que ocurre.

De regreso a la Base, sobrevolando el Mar Tirreno, se ve claramente la línea de costa y la península de Monte Argentario. Desde lejos se distingue perfectamente Grosseto. Luca me lee el pensamiento y  me deja catar el avión durante la recuperación, hasta la entrada en inicial.

Tomamos tierra sin novedad. Frenada aerodinámica, algo que echo de menos en el EF-18, y misión cumplida. Un gran regalo de cumpleaños….pero me quedo con el bizcocho.

Bob.

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