Este Blog es un empeño personal de unos cuantos. De los que estamos a este lado y de los que estáis al otro.  De quienes escriben, de quienes colaboran y de quienes nos leen y nos siguen… dando ánimos con sus comentarios y “obligándonos” a superar las dificultades técnicas para volver a la carga cuando los “bugs”, la técnica o los imponderables hacen que se produzca alguna pérdida de compresor en el motor de nuestro caza.

Así que, muchas veces, sois la mano que pasa las páginas de la “checklist” y nos hace aplicar el procedimiento que estabiliza el avión,  busca aire limpio, sitúa los parámetros adecuados para un re-arranque en vuelo y recupera las condiciones de crucero…

Hoy traemos a VST un nuevo artículo de HAZKEMUR, quien desde el “profundo Sur” de los EEUU sigue enviándonos sus estupendas colaboraciones.  No sabemos de dónde sacas el tiempo… pero aún así, gracias.


Vamos a contar un cuento: Érase una vez una serie de señores que decidieron diseñar y construir un caza de manera que no tuvieran que depender de los suministros de su más fiel aliado, aliado que siempre les había proporcionado aquellos sistemas de armas que sus amigos les habían pedido. Se pusieron manos a la obra y, eficientes como suelen ser, en poco tiempo y con menos recursos (esas dos variantes siempre suelen ser escasas en las tierras de donde son nuestros protagonistas), sacaron a la luz a su criatura, que resultó ser algo como esto:

IAI Lavi, tal y como fue diseñado y construido en 1983

http://ae-www.technion.ac.il/img/lavi.gif

El proyecto, financiado conjuntamente por los EE.UU. e Israel, fue cancelado posteriormente, sobre 1987, debido fundamentalmente a que los USA no podían permitirse el cofinanciar un aparato de combate que pudiera poner en peligro pedidos de exportación para sus F-16s y F/A-18s. Además, según comentaron las malas lenguas, el diseño de la cabina era rompedor para la época, habiéndose basado los ingenieros de IAI en lecciones aprendidas por sus pilotos y de la considerable experiencia conseguida a lo largo de las frecuentes guerras a las que se vieron abocados.

Volvamos a la actualidad.  Hace un par de meses se publicaron en la red una serie de fotografías que retratan a un nuevo jugador en escena, uno que los servicios de inteligencia americanos encuentran tremendamente interesante, más que nada por lo que les pudiera tocar. El avión en cuestión era (y es) de origen chino y se supone que es un desarrollo autóctono de la industria china, con aviónica de diferentes procedencias y que se convertirá, en las próximas décadas, junto con el J-10 estándar, los diferentes Sukhois recibidos y por construir y el todavía por desvelar J-11, en la espina dorsal de la PLAAF, la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación. Nos estamos refiriendo al J-10B y las imágenes, como suele decirse, hablan por sí mismas:

J-10 B en aterrizaje / http://www.china-defense-mashup.com

Puede ser que el parecido sea mera coincidencia… y puede ser que los niños vengan de Paris en cigüeñas. Lo que resulta curioso son las diferencias entre el J-10A y la versión B, que es la que nos ocupa. Podemos echar una ojeada al J-10A en la siguiente foto:

J-10As despegando en formación / http://www.chinatoday.com/arm/airppane/j10-03.jpg

Comparado con su predecesor, el J-10B muestra una nueva tobera de admisión, más redondeada (y, curiosamente, más parecida a la del Lavi); sobre el papel, dicha nueva tobera ofrece un retorno radar mas atenuado que la de la versión A. El borde de ataque de la nueva versión parece contar con slats a lo largo de todo el borde de ataque, incrementando de manera notable la maniobrabilidad a bajas velocidades. Las aletas ventrales son más grandes en la versión B y dan más la impresión de timones de profundidad que de aletas ventrales. En el caso de que se tratasen de auténticos timones de profundidad, la maniobrabilidad de este nuevo aparato sería muy superior a la de su antecesor. Si, como parece ser el caso, además de los planos, los israelitas ha vendido a los chinos parte de su armamento aire-aire y aire-superficie, sistemas optrónicos, aviónica en general y sistemas de guerra electrónica, el resultado puede acabar siendo mucho más de lo que el original Lavi prometía, un avión capaz de plantar cara a la enorme mayoría de sus competidores occidentales. Un enemigo a tener en cuenta…

“No queda sino batirnos…” – Arturo Perez-Reverte por boca de D. Francisco de Quevedo.

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