Jussek nos escribió un 3 de junio pidiendo compañía para irse de aventura, nada menos que al Duxford Flying Legends.  Incluso se atrevió a pronosticar que también aparecería por Axalp este mismo año.  Se nota que es un hombre de palabra, pues no sólo acudió a ambas citas sino que, además, nos ha escrito para contarlo.  Aquí os incluimos la primera de sus narraciones; leyéndola dan auténticas ganas de acercarse a la vieja Inglaterra para ver desfilar tanta belleza.   Gracias por tu historia y por tus excelentes fotografías.

Desde que tengo uso de razón, había soñado con poder tener delante esas maquinas legendarias, de las que solo había oído hablar, visto videos y fotos y leído todo lo que hay escrito; yo tenía -para horror de mi madre- mi habitación literalmente empapelada de fotos (hasta los armarios) de Me-109, FW-190, He-111, Ju-87, Do-335, Spitfire, Hurricane, Tempest, Il-2, La-5, Yak-3, MiG-3, B-17, B-25, P-51…

Por fin, el fin de semana del 11 al 12 de julio del 2009 los tuve delante, los olí, los sentí, los escuché bramar y hasta a algunos los pude tocar. Casi me pongo a llorar como un chiquillo…

La mini historia comienza así…

Nuestro avión despega de Reus a primera hora del viernes día 10 de julio, las previsiones no son buenas para el fin de semana sobre Duxford, y eso me angustia, cinco semanas con todo atado para que en el último momento se fastidie… reviso de nuevo la check-list, GPS (indispensable!), cámaras, baterías cargadas, ropa, documentación, los ‘papeles’ del vuelo y del coche del alquiler, direcciones, teléfonos… está todo, pero seguro que una vez allí echo de menos algo en lo que no había pensado.

Mi hija Ingrid, prácticamente no ha dormido la noche anterior, cosa de los nervios de saber que nos vamos de ‘excursión’ a ‘donde sólo hablan ingles’, no para de preguntarme cual es la otra ‘sorpresa’ que le espera allí, pero no se lo pienso decir hasta que sus ojos lo descubran.

Pasamos a recoger a Alessandra, es quien se ha peleado para encontrar los vuelos, documentos, horarios, cambios de moneda y demás cosas a tener en cuenta cuando yo solo podía pensar en lo que iba a ver una vez allí, por no decir que ha sido gracias a ella que nos hemos alojado en una casita típica inglesa, en el típico cottage de la típica campiña inglesa, a mitad de camino del inicialmente previsto hotel en Londres. Una pasada, que tranquilidad, que paisajes, que verde, que limpio…

Llegamos al aeropuerto, amenaza lluvia, dejamos el coche en el parking, y facturamos las maletas. Pasamos los controles y accedemos al área de embarque, se hace eterna la espera. Por fin, nos hacen subir al avión, un Boeing 737-800, va medio vacío, así que durante el vuelo de ida podré in cambiando de lado para hacer las primeras docenas de fotos del viaje, de las casi 900 que acabamos haciendo (más el video)

La nena en la ventanilla, como no, le ato el cinturón, y cuando arrancan los motores ya alucina… este hace mas ruido que el de papá, eh! Y ya veras, también subirá un ‘poco’ más alto, ira un poco mas rápido y llegara un poco mas lejos… ;-)

Despegamos, cruzamos las nubes y vuelve a lucir el sol. Vamos viendo el paisaje cambiar y voy deduciendo donde nos encontramos, más o menos verde nada mas despegar, al poco cambia a tonos marrones, esto es Lleida, tal vez también pasamos por el este de Aragón, los Pirineos, con algunas manchas de nieve, y Francia, mucho mas verde y con ese ‘collage’ de cuadraditos tan característico. Nos acercamos a la costa, pasamos sobre Cherbourg y cruzamos el mar hasta el sur de Inglaterra, aquí el paisaje esta repleto de parches de diferentes tonos de verde, llegamos a Londres, veo el Tamesis, sus meandros y… ¿alguien recuerda esa famosa foto de un He-111 visto desde arriba con el Tamesis serpenteando debajo? ¡Pues pasamos justo por ahí!

Una vez en tierra empiezan las aventuras, la primera es entender a la dependienta de Avis donde teníamos el coche de alquiler reservado, con ese acento tan fuerte no le entendía casi nada. Me tomo un rato para familiarizarme con este coche tan ‘raro’… cargamos las maletas, el elevador para mi hija, un mapa de UK que me dejan al recoger el coche, y el GPS que compré hace unas semanas con la cartografía de toda Europa (es que en octubre nos vamos a ver las maniobras a Axalp ;-) …) una decisión que nos facilitó enormemente los traslados, hasta me cantaba donde estaban los radares y si iba por encima de la velocidad permitida. Por cierto, si alguien se queja de los radares de aquí, en UK hay por todas partes, incluso en carreteras secundarias de esas ‘inter-pueblos’, bien anunciados y a la vista, eso si.

A ver cómo se me da esto de conducir al revés… selecciono en el GPS la dirección de la casa que nos dejan para pasar estos cuatro días, en Cople, cerca de Bedford… y allá que nos vamos. Suerte que el GPS no para de decirme que me mantenga a la izquierda, que tome en la rotonda la salida tal “por la izquierda” porque hasta que te acostumbras cuesta un poco.

Llegamos y nos instalamos. La casa es una pasada, tiene mas de 400 años y según mi hija se parece a la ‘casita de chocolate’ del cuento. Pasamos la tarde paseando por Bedford y a la cama temprano, mañana es el gran día.

Diana a las 8h. Llueve. Las previsiones son peores y yo maldigo la mala suerte, aun así nos vamos hacia Duxford, si no cae un aguacero volaran seguro, y si no, tenemos todo el día para visitar el Imperial War Museum, repartido por cinco hangares. Llegando todo esta lleno de indicaciones, todo superorganizado, un ejército de voluntarios lo controla todo. Pagamos desde el coche y nos dirigen al lugar exacto donde aparcar, al milímetro, un voluntario dirige la maniobra para optimizar al máximo el espacio disponible.

Son las 10h y por fin accedemos al recinto del aeródromo, junto al hangar 1, donde está la sección de ‘Land Warfare”. Hay que subir una pequeña colina, y lo primero que aparece ante mis ojos son… tres Fokker Dr I y un Nieuport! miro a lo lejos y veo la fligthline, con una larga fila de Spitfires y otros cazas, y la cola de un B-17, ya me entra el canguelo y la ansiedad se me descontrola, he esperado toda la vida para contemplar lo que hoy voy a ver. Preparo la cámara y le pongo el teleobjetivo, hoy va a echar humo. Hay al menos dos de Havilland Dragon Rapide y dos Tiger Moth que no paran de despegar y aterrizar con sus pasajeros (no sé lo que cuesta subir).

Nos dirigimos a la entrada de la fligthline, prácticamente hay que cruzar todo el aeródromo para llegar, y finalmente accedemos. Ahí están, a 10m de mí, sobre la hierba, varios Spitfires (al menos ocho, de diferentes modelos), dos Hurricanes, dos Yak-3, un Yak-9, un Lisander, un Gladiator, dos Sea Fury, un Moraune-Saulnier MS-406, un Me-108 Taifun, un Dakota, un Ju52 TanteJu, un P-40, un B-17G  y tres B-25 Mitchell. En el área de parking hay seis P-51D Mustang, un Me-109 (en realidad un Buchon), dos FW-190A8 Würger y dos A-1 Skyrider. Faltan unos cuantos aviones de la asociación Figther’s Collection, no acabo de entender lo que dice el speaker de los motivos, algo sobre problemas de permisos, creo.

Qué bellezas… no me canso de mirarlos. Tan cuidados y mimados que parecen recién salidos de la línea de montaje.

Continuamos paseando de arriba abajo varias veces, y un poco antes de las 14h nos dirigimos al ‘tank bank’, al extremo SO, al final de la pista por la que van a despegar, para coger sitio. Nos acomodamos como podemos, no cabe ni un alfiler, y empieza el show, el tiempo aguanta, ha estado lloviendo intermitentemente toda la mañana y las nubes son muy oscuras, pero espero que aguante hasta el final.

A lo lejos, en la cabecera, se van colocando los aviones para despegar de manera escalonada pero prácticamente a la vez. Se elevan poco para pasarnos prácticamente por encima a poca altura, hacia el final de la pista. El sonido de los motores es algo tremendo, especialmente el del FW-190, ¡el bramido es tal que hace que te vibren los intestinos!.

Es un no parar, aun no ha acabado de pasar el carrusel de Spitfires (tailchase, que le llaman aquí) y los dos ‘alemanes’ hacen una pasada a alta velocidad y baja altura apareciendo por detrás de la ‘colina’ que hay donde nos encontramos. Todo el mundo gira la cabeza de golpe, sorprendidos. Este movimiento lo repetirán todos los aviones, lo tres Yakolev lo hacen especialmente bajos, para deleite del personal. Estás mirando/grabando/fotografiando a los que te vienen de frente, cuando ya te aparecen por la derecha o por la izquierda otros cuantos. Aún no han acabado de aterrizar y ya despegan los P-51D de los Horsemen Cometh (equipo acrobático de Mustangs, es la primera vez que vienen a Europa). Impresionante. Parece que van enganchados con pegamento. Mientras hacen el circuito para aterrizar tras su actuación, despegan el Nieuport y los Fokker para su exhibición. Unos tras otros van despegando y aterrizando, mezclándose y ‘desmezclandose’, cazas y bombarderos, no das abasto a mirar, vienen por la derecha, por la izquierda y de frente. La coordinación es perfecta. Al aterrizar agotan la longitud de la pista, para ‘desfilar’ por delante de toda la gente que está distribuida a lo largo de la misma. El público no para de aplaudir y saludar con las manos u ondeando pañuelos y gorras a todos y cada uno de los pilotos a medida que desfilan hacia el área de parking, y ellos devuelven el saludo, algunos con más ímpetu que otros. El piloto de uno de los Spitfires, mientras carretea hacia el parking, pasando por delante de nosotros, se gira hacia el FW190 que acaba de aterrizar y de manera exultante alza el brazo con el puño cerrado, agitándolo y golpeando el aire diciéndole al piloto del caza alemán: ¡lo hemos hecho de puta madre!

Así hasta las 17h, en la que despegan todos los cazas y los tres B-25 para el desfile final, el Balbo, con el que acaba el show. Espectacular. Emocionante, pone los pelos de punta y los escalofríos no dejan de recorrerte la espalda.

El domingo el tiempo es mucho mejor, aunque con mucho viento, hay intervalos nubosos pero luce el sol, con lo que las fotos salen mucho mejor. El show es prácticamente el mismo, a excepción del Lancaster, que sólo apareció el domingo, pero es algo de lo que no te cansas.

El año que viene repito sí o sí. Y además, si puedo, iré también el viernes, a pesar de que no es día de show. Acabo de leer que un nutrido grupo de aficionados estuvo charlando con los pilotos, fotografiándose con ellos y los aviones, incluso alguno se pudo sentar dentro… ¡y eso que pasé por delante! Estuve a un tris de girar y entrar… anda que si lo llego a saber…

El lunes por la mañana, nuestros anfitriones nos deleitaron con un autentico british breakfast, y nos marchamos camino del aeropuerto cargados de unas sensaciones que no se nos olvidaran nunca. Mi hija no quería irse, y yo… que os voy a decir.

Tengo una frase que me gusta mucho, sacada de una canción anónima de la guerra de Vietnam, una de sus estrofas dice así: “because I fly, I envy no man on Earth”

Pues he de decir que sí, ahora sí envidio a alguien, y es a esos poquísimos elegidos que pueden meterse en una de esas máquinas únicas y legendarias y volar en ellas.

¿Alguien se apunta para el 2010?

Podéis ver algunas fotos aquí: http://www.flickr.com/photos/19711452@N00/

Share