Imagino que son muchas las historias de vidas de película escritas en monótonos viajes de tren. Se observan caras diferentes a las que acostumbras ver, personas aparentemente importantes alguna de las cuales disimula su indiferencia social con comportamientos y gestos de altanería barata. Uno viaja en tren y sin querer escucha frases de master de empresa, de libro del buen negociador, de buen gestor, de líder eficaz…
—”si..si…es verdad….son gente muy competente…tiene mucha suerte, tiene un grupo muy competitivo…muy directivo….si…si…me alegro por él….”
Puede que la frase tenga sentido para el que esté al otro lado del teléfono. La cara de su interlocutor parece demasiado convencida de lo que dice. Efectivamente aquél de quien habla tiene suerte. Deduzco que dirige un afortunado grupo de personas cuyo esfuerzo y trabajo bien dirigido está dando los resultados que se esperaba de él. Quien está a mi lado se esfuerza en usar un lenguaje de alto “nivel” para impresionar a todo el que le escuche. Incluso a mí….
Me pregunto a qué clase de actividad profesional se dedicará ese líder de quien tan bien habla mi compañero de viaje. Seguramente algo demasiado sofisticado e importante que requiera de coordinación, compresión, esfuerzo, dedicación….pero…¿y de lealtad?…Imagino que si…Intuyo que si….quiero creer que si….
La lealtad no es algo reservado a gente de bien, de vetustas costumbres ni de tradiciones ancladas en el pasado más carca, en definitiva de personas pasadas de moda….No..
La lealtad es el mayor sentimiento de gratitud y fidelidad casi inconsciente que un ser humano puede mostrar hacia otro….Y es algo universal e indivisible que pertenece al campo de lo más íntimo…
….¡Qué grande!…gratitud….fidelidad…inconsciencia…Palabras que aisladas tienen un significado especial pero que juntas todas ellas adquieren un sentimiento de compromiso recíproco hacia el prójimo casi indescriptible…Lealtad del perro a su amo, y del amo a su perro…del padre al hijo, y del hijo al padre…del amigo al amigo…y del amigo a amigo…del que manda al mandado y viceversa…Y digo bien, inconsciente, porque el perro sólo conoce de impulsos internos que le hacen seguir sin más al dueño en un acto de generosidad casi inimaginable…
Hace menos de tres meses que me presenté como Jefe del 151 Escuadrón del Ala 15…Teniendo en cuenta mi reputación de “gato” enfermizo sabía que el reto podía ser demasiado grande…Pensé mucho en qué decir antes de hablar…en qué mostrar antes de abrir boca…en qué juego de imágenes valerme para hacer ver a mis pilotos que mi pasado no jugaba en mi contra, sino todo lo contrario, que no debía ser más que un ejemplo de generosidad y lealtad que si ellos me dejaban intentaría inculcarles…Lealtad, lealtad, lealtad….
Las virtudes de un piloto de caza son por casi todos conocidas, y a poco que leamos observaremos que la historia de los grandes de la aviación mundial se empezó a escribir bajo el mandato de la lealtad….primero de la amistad, y luego de la fidelidad a “otro” gran ser humano, piloto o no. Los grandes de la aviación de caza mostraron siempre una lealtad enfermiza hacia algo o alguien que les hizo crecer como pilotos y como personas. Unos podían creer en un ideal sociológico, otros políticos, pero todos ellos tenían un referente humano al que mostraban una fidelidad irracional que les motivaba y les ayudaba a seguir madurando su liderazgo como pilotos de combate.
La lealtad puede ser forzada cuando mal entendida se cree que con ella se puede ganar el favor de quien manda. A eso no se le puede llamar lealtad, más bien deshonor hacia uno mismo y hacia sus compañeros…La paradoja, en ocasiones inexplicable para los más hipócritas mandamases, es que la lealtad sólo debe forjarse sobre un leal liderazgo. No hay leales sin mando leal, honorable y de compromiso….lo contrario es subordinación racional y una obligación forzada por miedo al castigo.
Cuando pido compromiso no puedo por menos que comprometerme, cuando demando lealtad no puedo por menos que ser leal….
Fuerza y Honor!!
Little








Hola Little.
Pues sí estamos tres que yo me sé… filosóficos últimamente. Me quedo con la última frase:
“…The pride to be a winner, who did not give up fundamental values…”
Ese winner, llamémoslo líder, sin duda alguna habría sido leal. Lo triste, lo común, la norma, es encontrarse hoy día supuestos líderes, que para llegar a serlo, desde los comienzos de su carrera fueron “olvidando” determinados valores fundamentales….pronto dejaron de ser leales.
Un abrazo.
Hola Tama.
Para que veáis que nada tiene que ver estar en un despacho para ponerse melancólico o filósofo. Debe ser que observamos con demasiado ojo crítico todo lo que nos rodea y eso nos da que pensar.
Y como bien dices en tu comentario el problema radica cuando se pierde la lealtad en cualquiera de los dos sentidos, ascendente o descendente. Y es peor si falla el segundo porque entonces el primero ya no es posible. Pero como digo en la entrada no es algo que deba circunscribirse al ámbito militar…debería haber lealtad en todos los órdenes sociales.
Lo que me pregunto es si cuestionarse asuntos de un grupo o sistema, y que otros no hacen, se tiene que considerar deslealtad. Yo evidentemente creo que no, y también creo que es por precisamente por ahí por donde empiezan muchos de los problemas que tienen actualmente algunas instituciones.
Prometo dejar de ser filosófico….pero me gusta escribir de lo que quiero…es el problema que tenemos los “respondones”…
Un abrazo.
Little
Creo que a menudo en las empresas no se sabe qué es eso de la Lealtad… impera más bien eso del instinto de tiburón trepa, el de ‘tiburón’, el de cabronazo, al fin y al cabo, ya sea desde arriba o desde abajo.
Buena entrada!
¡Qué gran entrada! sin duda hoy en día prima ante todo actitudes que traicionan todos los valores por los que tantas personas han luchado a lo largo de los años, parece que ya no importan, y la raíz quizá sea algo que has comentado en tu entrada: UN REFERENTE. Y es que desgraciadamente nuestro líderes con el tiempo han pasado de ser ejemplos de lo que hay que hacer a ejemplos de lo que nunca habría que hacer. Ya no hay gobiernos eminentes, ahora hay gobiernos paritarios.
Por suerte, los tenientes del 151 tienen un líder, un referente que les sabrá transmitir eso de la lealtad, el honor, el compañerismo…un líder eminente, un jefe y maestro que pasados unos años recordarán: “ese Comandante me hizo mejor piloto y mejor persona”.
Joder Little eres un crack de los que quedan pocos. ¡Como me gusta el ejército!.
Un saludo.
Amigo Little ¿y por qué no vas a escribir de lo que quieres? Es tu blog y filosofando filosofando posiblemente aprendamos todos.
Desde fuera, precisamente por el trabajo que hacéis, el tema del sacrificio, del liderazgo, de la lealtad y del honor se supone que se os inculca a sangre y fuego desde el primer día de academia.
En cambio, fuera de vuestro ámbito laboral, cada vez es más difícil transmitir esos valores y sin ellos se abre una encarnizada guerra para llegar arriba, cueste lo que cueste y se pise a quien se pise. Uno vive en la selva y debe seguir sus reglas. Si se ha llegado así arriba es difícil acabar siendo un buen líder, porque no se habrá aprendido a tener lealtad hacia abajo y, por tanto, no se tendrá hacia arriba. Y sin esa lealtad bidireccional los engranajes de las instituciones se mueven dificultosamente, porque la relación primaria, la del jefe con sus subordinados, está ya muy viciada.
¿cómo inculcar esos valores? ¿de dónde sacamos esos referentes que mencionas? Sinceramente creo que esos valores, o la predisposición a adquirirlos, los va interiorizando la persona desde muy joven con la labor de los padres. Después la vida le dará guantazos o le vendrá de cara y eso hará que cada uno se acabe de “hacer” como persona y consolide unos valores u otros. Personalmente he visto buenos líderes, de los que he aprendido muchísimo, que han formado buenos grupos de trabajo, con una lealtad bidireccional a prueba de bombas aún estando dentro de un ambiente desfavorable y en una institución donde, por su propia idiosincrasia, la lealtad no es un valor al alza.
Un saludo
Manodehielo: Amén.
¡Y yo que pensaba que de la lealtad sólo se hablaba en la milicia!
Un abrazo.
Por curiosidad de un alumno desde la cueva, como se tiene la medida justa para no llegar a caer en el corporativismo?
Me ha gustado lo de la bidireccionalidad. Es una de las claves del funcionamiento de un equipo de trabajo y lamentablemente uno de los grandes sacrificados en este tema.
Voy a ser un pelín negativo y me voy a poner en el lugar de “los que exigen su derecho a ser bien dirigidos”. Qué panorama más tristón cuando veo día tras día equipos de trabajo con ganas y capacidad continuamente machacados por direcciones de esas que se heredan por el apellido.
Aunque por otro lado,…he de reconocer que casi todos los grandes momentos laborales que he vivido han sido trabajando en sábado o domingo, con la fábrica vacía y sólo un reducido grupo de gente motivada e ilusionada empujando al unísono. Es en esos ratos es cuando piensas: “joer,…con estos tíos arrimando el hombro me atrevo a lo que sea…”
En fin Little,…gracias por esta entrada cargada de esperanza…
Saludos a todos
PD lo de trabajar en Sábado o Domingo,…ya sabeis,…el SDII funcionando al 100% de su capacidad
Kesto, esa es una gran e inteligente pregunta. A ver qué te contestan los jefes del blog.
Hola!
Lealtad…. “allegiance”….. I pledge allegiance to the Flag of…… Palabra más empleada por otros lares…
Dicen que decía Quevedo que “Sólo el que manda con amor es servido con lealtad”…. No sé si solo con amor, pero yo desde luego siento lealtad hacia aquel que manda con justicia, sentido común, fuerza y honor. Probablemente ese amor del que habla Quevedo incluya todo eso…
¿Difícil? Si, o no, hay quienes merecen lealtad a simple vista y quienes jamás la tendrán. Tendrán poder, jerarquizado o no, pero no encontrarán lealtad verdadera sino tal vez solo interés particular. En todos los ámbitos.
Lealtad es una palabra muy usada y requerida o incluso exigida por quien no la merece. Dime de que presumes y te diré de que careces….Ya te contaré cuando pases por mi garito, Little!
Kesto, desde mi punto de vista, dado que el corporativismo es una “tendencia abusiva a la solidaridad interna y a la defensa de los intereses del cuerpo”, si la actitud “leal” es entendida como abusiva deja de ser leal para ser corporativista. Lo dificil probablemente sea definir si lo haces por “solidaridad interna” o por los “intereses del cuerpo”…. supongo que hacen falta años para saberlo.
Otra filosofada!
Os sigo todos los días, pero no tengo mucho tiempo para nada últimamente!
Saludos
Explendida entrada Little, a veces va bien recordar que es lealtad, los dos sentidos de esta, ascendente y descendente, que a muchos solo le parece que hay uno, y que lastima que tanto en milicia como sobre todo fuera parece que se este perdiendo bastante, ahora prima mas el peloteo, o eso se deja ver en muchos actos diarios, debe ser como bien explicas porque “no hay leales sin mando leal”.
Saludos.
Ante todo, buenos días a todos Ustedes. A pesar de echar un vistazo cuando puedo, hacía tiempo que no escribía por estos lares.
EMHO no se puede ser leal sin ser integro como tampoco se puede ser leal hacía una organización o una persona que no lo sea ya que de hacerlo uno pierde su integridad. La lealtad con otras personas, no sólo de empleo superior sino cualquier compañero, sólo se puede dar entre personas integras con un ideal común para las cuales lo que importa no es su persona sino la misión. La Institución MIlitar no lo puede poner más fácil pues el ideal común es la Defensa de España y las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas recogen precisamente los valores que se han de tener para defender tan noble ideal, tratan incluso de integridad (art.72). No obstante, esto no garantiza que absolutamente todos los militares sean integros… En el mundo civil, como bien lo dice Manodehielo, es la selva. Y, en un mundo, donde a pesar de destacar en el trabajo no existe ninguna garantía de preservar su puesto, la gente no está como para establecer “lealtades”. Sobre todo cuando la lealtad se forja con el compañerismo y que en el mundo laboral el colega de trabajo piensa en salvar su culo. Y para salvar el culo todo vale incluso el “peloteo”. Y no hay que buscarle tres pies, si hay peloteo es que funciona sobre todo cuando el 98% de la gente se deja engañar con los lisonjeos por muy falsos que puedan ser… Of course existen excepciones. Pero las excepciones lo pagan caro.
Para concluir tan sólo me remitiré a versos de Calderón de la Barca:
“Aquí, en fin, la cortesía, el buen trato, la verdad, la firmeza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son caudal de pobres soldados; que en buena o mala fortuna la milicia no es más que una religión de hombres honrados.”
Y añadiré que hombres honrados existen tanto en el mundo civil como en el militar. Y esto es lo que importa.
AlefZ
Lealtad ya sea a una idea, objetivo, persona, organización…. Si la elección está clara, no tiene mucho mérito ser leal. Cuando nuestros intereses particulares, principios y cacaos mentales no concuerdan con lo que prometimos mantener es cuando existe el verdadero sentido de lealtad. Cuando algo en nuestro interior aconseja que lo más razonable es actuar al revés de como se espera que actuemos y a pesar de todo nos mantenemos firmes y hacemos lo que se espera de nosotros.
Y lo mejor de todo es que después, ya haya sido para bien o para mal, te sientes estupéndamente porque no fallaste y actuaste anteponiendo tus intereses particulares por el bien común, ganándote el respeto y admiración de superiores y subordinados, además de la satisfacción del deber cumplido.
Muy buena entrada y comentarios.
Salu2 de un LEAL seguidor de la página
Little, creo que no te quejarás de los comentarios. Aquí todos entramos al trapo de cualquier cosa. Como experimento, como vínculo entre lo civil y lo militar, y no sólo como club de aerotrastornados, reconocerás que el blog te/os ha salido de coña. El otro día precísamente comentaba con un compañero que aquí tanto las historias como los comentarios son de calidad.
Bea, Alefz, me alegro de leeros después de tanto tiempo. Lástima que estés tan ocupada Doc, se echan en falta tus instructivas entradas
Un saludo a todos
Muy buenas a todos/as…
AlefZ, bienvenido de nuevo…hacía tiempo que no sabíamos de usted.
Manodehielo, ¡qué razón tienes!…siempre lo comentamos entre nosotros. No sé cuántos blogs hay por la web que tengan comentarios tan sesudos como los que aquí dejáis todos los días…No creo que muchos….Eso me hace que pensar. Porque no podemos quedarnos en esto…nosotros escribir, vosotros leer, vosotros comentar, nosotros comentar lo comentado, nosotros volver a escribir, y vuelta la burra al trigo. Tenemos que hacer algo más…se me ocurren cosas pero no para comentarlas aquí sin meditarlas antes.
Por el momento estamos trabajando en un nuevo look que pueden traer novedades…pero no doy más a basto. Teniendo en cuenta los “limitados” conocimientos que tengo en lenguaje HTML, CSS. PHP, etc….y del poco tiempo del que disponemos todos, tenéis que darnos tiempo para dar el cambio que queremos darle. Pero repito que se me ocurren cosas para hacer MÁS productivo este proyecto, y no me refiero al dinero, sino a la manera de sacar rédito intelectual a todo lo que aquí decimos. Sociológicamente imagino que tendrá mucho valor. Escriben gente de uniforme y comentan civiles de todo tipo de procedencia, formación e ideología…pero todos tienen algo que decir y debería servirnos A TODOS para algo…
Lo siento, sigo filosófico….
Un saludo.
Little
Lealtad no nos falta amigo Little, así que esperaremos sin desesperar.
Por cierto, ¿qué ha sido de vuestro libro?
UN abrazo
Hola a todos.
De las “chorrocientasmil” entradas que ha tenido este blog esta es, por razones personales, la que más me ha afectado. Sólo cuando todo se derrumba a tu alrededor, a nivel familiar y laboral, y tú sigues en pié es cuando te das cuenta de lo que realmente eres y quieres, de qué es por lo que quieres vivir y luchar. Te das cuenta al observar a tu alrededor que aún no estás solo, que esas pocas personas que siguen a tu lado son las que te atan a la sociedad y casi a la cordura… no las puedes dejar en la estacada. No sé si eso es lealtad o solidaridad, pero ese sentimiento que te queda en momentos tan difíciles es el que me mantiene en este mundo.
Siempre he sido muy pesimista con el ser humano, quizá tendría que haber leido a Rousseau… pero mi único conocimiento del comportamiento humano ha sido el día a día en la calle, la escuela, la familia y el trabajo… y no ha sido muy positivo.
Como decía mas o menos una pareja bajo la lluvia y en condiciones muy difíciles… siempre nos quedará este blog.
No lo dejes Little, por favor.
Hola a todos otra vez.
GS2008 no te preocupes…si no tenía intención de cerrar el “negocio”, ahora menos…
Un saludo a todos y muchas gracias.
Little
Grandísima entrada, Little. Quizás sea más necesario ahora que nunca hablar de estos temas, estos que en La Cueva te contaba el proto de turno y tu tenías que escuchar sí o sí mientras pensabas que ibas a hacer ese fin de semana con la Purita…
Lamento comunicar a los lectores civiles que el Ejército del Aire se nutre de personal civil y aunque el hecho de entrar a formar parte de un colectivo en el que lo material no tiene la preponderancia que tiene afuera, no por ello nos aislamos de trepas, tiburones o medianías. Quizás duele más el que traicione los mejores ideales alguien a quien suponías al menos tan leal como tu mismo. Cuando entré en San Javier, pensé: “¡Que suerte tengo! Me han regalado 64 amigos parecidos a mi. Deportistas, leales, íntegros, serios y respetuosos, con el honor por bandera y afines a una forma de entender la vida que me encanta.” Y aunque unos cuantos respondían de manera clara a ese perfil, que te voy a contar del resto que no sepas… A Capi le diré que precisamente el auténtico valor de la lealtad es cuando hay que dar la cara; lo mismo que la auténtica medida del valor es cuando tienes miedo y lo superas. Hacer algo que no te da miedo no implica ser valiente, sino que puede ser mera inconsciencia. Y para GS2008, siempre he pensado que Rousseau no decía más que tonterías con lo del buen salvaje y zarandajas por el estilo. La vida es guerra, la vida es lucha y si no. que se lo pregunten a Richard Dawkins, de quien recomiendo leer “El Gen Egoísta”.
Saludos,
Hazkemur, anoto tu recomendación literaria.
Lo cierto es que uno espera encontrar en el ejército de forma mayoritaria esos ideales entre toda la gente que lo compone, y especialmente entre los que han pasado por academia. Pero uno también está seguro de que en todos los lugares cuecen habas y que el ejército no será una excepción, porque al fin y al cabo lo forman personas. Y también uno intuye que la existencia de esas excepciones duelen especialmente en ese colectivo y contribuyen a quemar a sus miembros.
Pero la verdad es que sois la institución donde se espera que sea más fácil encontrar esos valores. Si incluso ahí dentro es cada vez más difícil, apaga y vámonos.
Un saludo