Las vueltas que da la vida me hacen salir el viernes en mi coche a las 17 con destino a Sevilla, a pesar de que hace días que lo sé, esto lleva un tiempo siendo una locura, y entre las prisas que tengo y lo desastre que soy, no tengo dónde quedarme.

La carretera es larga y tranquila, decido coger la nacional V, mucho más señorial y elegante que la IV, me trae mejores recuerdos, paisajes de montanera, sano frío…y cerdo ibérico. Llamo a un compañero, de ésos a los que se puede llamar amigo, que no son tantos; antiguo alumno, ahora instructor en el Grupo 11, para pedirle el número de teléfono de la base con la intención de reservar una habitación en el pabellón de oficiales. Tendré que hablar con el oficial de servicio para que me haga el favor, éstas no son horas…

Le pillo fuera de Sevilla, me ofrece su casa pero las llaves las tiene….”déjalo, no te preocupes, te lo agradezco pero es más sencillo lo de Morón” Es un buen chico, lo ofrece de corazón.

Me da el teléfono y llamo, hablo con el oficial de servicio, un capitán que no conozco. “Mira soy el comandante….()…siento llamarte para esto, voy de viaje personal a Sevilla y no tengo dónde quedarme esta noche, me harías el favor de….” Quedamos en que me llamaría de haber algún problema.

No recibo ninguna llamada. Tengo dónde dormir. Es sencillo. Somos gente sencilla. Detalles como éste me hacen feliz. Me gusta dónde estoy y lo que hago por cosas como ésta.

El pabellón es muy sencillo, austero diría yo. Llego a las 23, me han dejado la llave puesta. Buenas noches….

Me levanto a las 8. Tranquilidad. Estoy yo solo. No resisto la tentación de darme un pequeño paseo. Las bases están llenas de vestigios de otras épocas…La famosa T. Recuerdo la que hay a la entrada de la AGA, lo extraña que me parecía entonces, lo agradable y natural que la veo ahora.

Otros recuerdos son de otra naturaleza más íntima, más personal, más humana…

In memoriam

Me voy al desayunar. En la cafetería estoy solo. Abundan los productos de la tierra, de calidad. Café con leche y dos tostadas calentitas con aceite de oliva virgen extra y tomate natural recién triturado. El camarero es tropa profesional, sin decirle nada me sirve una copa de agua, por eso de dar un traguillo después del café. Me pide algo más de un euro y medio….aquí no se trata de ganar, tan sólo de cubrir los gastos.

Sí, somos gente sencilla.

Muchas gracias Morón.

Fotos

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