En el mundo de la aviación de caza es muy importante el entrenamiento en lo que se denominan transiciones de vuelo. Pero, ¿qué son transiciones?: son los cambios de formas de volar en las que se emplean distintos sensores bien del avión, bien de nuestro propio cuerpo, atendiendo a las condiciones meteorológicas, el conocimiento del campo del que se despega o aterriza, de la misión final (bombardeo, combate aire/aire…)

Un ejemplo aclarará el concepto. Despega una formación de cuatro cazas de madrugada en “radar-trail” en la que el radar es el que marca la pauta de lo que hay que hacer pues todos los puntos van “blocados” al avión que va delante, excepto el líder de la formación que se rige por reglas de vuelo instrumental y eso quiere decir, que lleva la cabeza metida “dentro” de la cabina respetando rutas, alturas, velocidades que le impone el control. Para ellos, toda la información está “dentro” y no “fuera” de su avión.

Cuando el líder decide que se junten para adquirir una formación de ruta, los puntos se acercan controladamente hasta que avistan al avión precedente; ahora la información está básicamente “fuera” del avión aunque no desdeñan la de “dentro” para mantenerse conocedores de la posición de la formación en todo momento.

Al llegar al “tanker”, la formación se dirige a reabastecer bajo la pauta del líder que se acerca según los datos que hay “dentro” de su avión, hasta un punto en que saca la cabeza y contacta visualmente con el nodriza. Completan el reabastecimiento con todos los sentidos “fuera” del propio caza, y en la marcha al punto de inicio de misión, el líder vuelve a meter el “camoto” “dentro”.

Ha amanecido y en plena acometida de combate, los sensores del avión arrojan toda la información necesaria para colocarse en situación ventajosa hasta que la proximidad visual  al enemigo hace que se tengan menos en cuenta lo que dicen los indicadores de “dentro”, pendientes de las evoluciones de “fuera”.

Entre las nubes por Pedrushko.

http://www.flickr.com/photos/pedrushko/3159630258/

Terminado el combate, vuelta a la base y se colocan en una formación que les permita moverse con fluidez, pero hay muchas nubes, necesitan hacer aproximación por instrumentos, con lo que la cabeza vuelve a estar concentrada en la información que nos dan los sensores de “dentro”, hasta el punto de decisión donde se mira la pista para tomar tierra.

Hay pilotos que se encuentran más cómodos en el vuelo que se desarrolla “fuera” del caza, hay otros que son muy meticulosos y precisos en la parte de “dentro”, pero lo verdaderamente importante aunque hoy en día el Head-up Display las ha amortiguado un poco, es efectuar las transiciones con flexibilidad mental que permita mantener la concentración en cada una de las fases.

Un agarrotamiento, o pérdida de concentración en las transiciones provocan una larga lista de situaciones peligrosas que en alguna ocasión acaban en desastre: un punto que adelanta a la formación en despegue en “trail” inadvertidamente, un piloto que efectúa una aproximación TACAN a un campo con los procedimientos de una VOR, alguien que no cala bien la frecuencia de radio-ayuda haciendo aproximación a un campo pensando que está en otro, choques en el aire con los propios de la formación… Así es la aviación de caza, así nos gusta que sea.

Buena caza

Negro

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