No se trata de un aspecto nuevo del combate aéreo. Con la aparición de radar en el segundo Conflicto Mundial se aplicó la caza nocturna, no de una manera exhaustiva, pero con clara intención de desnivelar la contienda, haciendo uso de una de las características del combate aéreo: la sorpresa. Hoy día, los países saben que la ventaja en el combate se manifiesta cuando el desnivel tecnológico de los contendientes se hace más pronunciado; es cuando entra en juego la noche.

Los ingleses tras la Batalla de Inglaterra, empezaron a recibir bombardeos nocturnos que navegaban ayudados por el sistema Lorenz (unas estaciones en tierra francesa emitían haces directivos de radiofrecuencia en los que  se montaban los aviones). Aunque los británicos imitaban esas emisiones desde su costa creando confusión entre los atacantes (algunos aparatos alemanes tomaron tierra en Gran Bretaña), decidieron instalar un radar pesado en aviones bimotor y poco maniobreros pero que rechazaban con éxito las acometidas alemanas nocturnas.

Para el caso de cazas en toda la extensión de la palabra, son los “marines” americanos en su contienda particular del Pacífico, los que instalan en un pod bajo el ala del legendario Hellcat un emisor radar, siendo posible efectuar patrullas nocturnas aéreas e incluso atacar a embarcaciones de pequeño calado sin ser descubiertos.

F6F-5 Hellcat por Doug Sheley.

http://www.flickr.com/photos/18532986@N07/3018082191/

El sistema de ataque era simple, los Hellcat se apostaban en la oscuridad de la noche por las inmediaciones se las bases enemigas. La pareja no volaba en la misma zona, se repartían el escenario por espacio y altura, no llevaban luces, no utilizaban trazadoras en sus cañones y ametralladoras para no delatarse, y en su cabina albergaban dos pantallitas simples de flúor verde que les indicaban: una de ella daba distancia al blanco la otra elevación con respecto al morro.

Con esta información, el entrenamiento necesario (había unos escuadrones específicos de vuelo nocturno que asistían a una escuela en los “States”) y la potencia de fuego (aunque disperso) que proporcionaban tantos cañones y ametralladoras en la misma plataforma (por ejemplo el P-62 Blackwidow del “Air Force” albergaba en sus alas 4 cañones y 4 ametralladoras), dieron buena cuenta de los aparatos japoneses que en los inicios del conflicto en el Pacífico no eran demasiado maniobreros.

En la Guerra de Corea también se utiliza; lo hace el reactor F-3D Skyline, pero esa será otra historia.

Buena caza.

Negro

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