Esta entrada fue publicada originalmente el 30 de diciembre de 2.008, acompañada de una fotografía de un F-18. De la mano de Pedro Miguel os la reproducimos ahora con un sabor especial. Muchas gracias Pedro M.

Era casi la hora del relevo en el barracón de alarma y acaba de sonar la sirena. Se ponen el traje y acordándose de la santa madre de todo lo que se menea, salen corriendo hacia los aviones. Aún hace mucho frío en esta época del año pero aquí el Sur de esta piel de toro, no se congelará nadie. El avión, con el frío y los dos post-quemadores a tope, empuja con fuerza hacia los treinta y cinco mil pies donde les espera la carrera supersónica, además de ciertos ruidos en el estómago pues no han desayunado aún.

Llegando a Almería, descenso pronunciado pues está  a “40 millas, bajo y a baja velocidad”. Acordaron la separación para conversión. “Ahora no se mueve” gritó el Control. “Debe ser un helicóptero” por lo que redujeron la velocidad mucho más, pero bajando ya se sabe: “aerofreno fuera”. Están a diez millas y “no joy” con lo que pasan sobre lo que sea sin ver nada.

Extensión a todo trapo para volver a las 5 millas¸ “reacometiendo” y ahora sí, “contacto”. Va a muy baja velocidad y el rumbo es errático. Cuando se aproxima, ve dentro de la caja del blocaje en el “Head Up Display” un camión de dimensiones fantasmagóricas. “Me he equivocado”, rompe el blocaje y escucha “justo detrás de ti”. Rompe fuerte  y no ve a nadie sólo al punto, que como puede mantiene la posición en esta locura hasta que se instala 2000 pies por encima, para ver las evoluciones de un líder que se ha vuelto tarumba.

Reacomete de nuevo y otra vez sale en la posición del camión que tranquilamente rueda por la carretera. Tras un cuarto de hora de revolotear sobre el transporte terrestre, acuerda con el Control que es la posición, velocidad y rumbo, la del 18 ruedas con remolque en forma de prisma y plateado, lo que reflejaba los pulsos del radar de vigilancia.

En su ignorancia de lo sucedido, el camionero debió pensarse un tipo con suerte por poder presenciar una exhibición aérea casi para sus ojos exclusivamente.

Buena caza y recuerda que la defensa aérea, siempre es posible a escasos centímetros del suelo.

Negro

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