Hace tres horas que se ha acostado y no consigue dormir. En su plan milimétricamente estudiado de dormir al menos ocho horas todos los días, no contaba con la experiencia que ha vivido esa tarde. Aún puede sentir el agua; el cloro de la piscina instalado en su nariz. Pocas recomendaciones le dieron al partir desde la Patria a la Tierra de las Oportunidades. –“Duerme ocho horas todos los días y un día del fin de semana márchate por ahí, desconecta totalmente, de lo contrario lo pasarás mal”. Pero hoy no consigue conciliar el sueño.

Y la Tierra de las Oportunidades también lo era para él. En la costa atlántica del Nuevo Mundo se encontraba la Escuela de Pilotos de Ensayos en vuelo. Era un reto personal pero también para el país al que representa. Pilotos experimentados de todos los países se arremolinan en torno a este centro de excelencia. Luchan por mantenerse entre esta élite y rentabilizar la confianza y el alto coste económico que sufraga cada país. Es un curso muy exigente.

Sigue pensando en lo que ha vivido aquella tarde. El entrenamiento en los medios de escape de aeronave una vez que ha caído en agua es fundamental para los pilotos de la “Navy”. No en vano, ha salvado muchas vidas. Pero esa tarde  sintió que no lo contaba. Estaba en la recreación de una cabina de un helicóptero al borde de aquella inmensa piscina cuando,  como había pasado en otras ocasiones, el “guachi-guachi” ensordecedor y reverberante en boca del instructor, hizo que le sorprendiera la caída del aparato al agua; y luego el vuelco…

IMG_3321 por Lloydwatkin.

http://www.flickr.com/photos/lloydwatkin/2273452915/

Boca abajo y a oscuras, en pocos segundos logar asir la maneta de la salida de la puerta del piloto. La acciona, pero parece que no funciona. Tira una y otra vez frenéticamente de ella y nada. En ese momento se vuelve hacia una pequeña botella de oxígeno de emergencia, pero boca abajo al inhalarlo, con las narinas llenas de agua, lo único que consigue es que el agua le entre hasta el cerebro.

Ha pasado tiempo, tal vez sólo 45 segundos, pero suelto de los atalajes que se unen al hierro, piensa que la cosa se está poniendo más fea de lo normal. Es entonces cuando una mano invisible que se presenta por detrás, lo ase por el “pescuezo”  lo empuja por la ventanilla del aparato. No da tiempo para más, la aeronave es sacada por la grúa, derramando agua por todos sus orificios. Él, medio ahogado y medio abochornado, colgando de la ventanilla atisba escuchar lo que el instructor esputa a un “British”. Mala suerte, ése no ha pasado la prueba, accionaron el mecanismo de emergencia por la impericia de éste. Llega su turno, y el instructor le hace un “thumb up”  que le sorprende: -“you were almost out”. “Almost out”; mucho más “almost” que “out”, pensó él mientras intentaba aliviar por medio de estornudos el agua alojada en sus pulmones.

Hoy es un nuevo día. Es la última prueba del entrenamiento. Va en cabina de pasaje embutido entre dos morlacos zainos locales, se sintió un “cordón bleau” en el que él era el jamón. –“Como no salga el que está en la puerta…”. Mientras se ataba, pensaba en la teoría: hilo conductor hasta la puerta, referencias hasta el punto de salida, accionar el mecanismo de la puerta; ¿cuál era el mecanismo?. No le dio tiempo a angustiarse demasiado. Prácticamente no oyó el “guachi”. El aparato cayó a plomo sobre el agua y rotó. Manos y dedos ágiles como látigos, la cabeza cierta como un GPS y las piernas como unos resortes, hacen que en pocos segundos esté en la superficie. -“You are the first, you are the best”; esto sí lo entendió perfectamente.

Buena Caza Gabi

Negro

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