La colaboración de hoy es un tanto especial, en tanto que es la primera que viene de un alumno. Nos enorgullece en especial haber tocado la fibra sensible de uno de nuestros polluelos, pues parte de nuestro esfuerzo va encaminado precisamente a eso.

Ojalá se apunten más.

Mago 01, autorizado entrar y despegar.

Luis Soriano. www.ala23.com

Siempre que me sumerjo en las maravillosas entradas que relatan nuestros Ases de la aviación moderna, contándonos sus experiencias como pilotos experimentados, no puedo dejar de pensar en sus inicios, y no me refiero a su sueño como niños, sino a sus inicios como pilotos de caza. Desde allí yo me remito, desde un recóndito lugar en Extremadura conocido como Patas Negras. Todos los días me subo a mi avión pensando ¿Cuál será la lección a aprender hoy? Cada vuelo se estudia y se reestudia antes de realizarlo, y cuando se termina, pues también… La instrucción de un piloto de caza es muy completa, muy compacta y muy exigente, aquí no se espera por nadie, o se alcanzan los objetivos requeridos en las misiones asignadas o eres descartado como piloto de caza.  Por esta razón los errores que se cometen, se cometen una sola vez, y si es posible no cometerlos aprendiendo del error ajeno, pues mejor. Hay una dicho que reza: “Aprende del error ajeno, no vivirás lo suficiente para cometerlos tu todos”.

Cada misión se estudia sabiendo qué se va a hacer prácticamente en cada minuto de la misma y se estudian las posibles variaciones que pudiera haber antes y durante el vuelo, para saber cómo actuar en consecuencia, pero aun así, siempre hay algo que se escapa, los parámetros de variación son muchos, nuestra misión en tierra es reducirlos lo máximo posible para que exista la flexibilidad que caracterza al Ejército del Aire, pero sin sorpresas.

Lo que más me ha motivado a escribir esta entrada es probablemente la visita del 153 a la base. Venían por motivos de instrucción de los jóvenes tenientes, compañeros de un servidor hace algún año que otro. El vuelo de vuelta a Zaragoza era nocturno por lo que tuvieron tiempo de comer por Badajoz, tomar un café y yo de ponerme los dientes largos con sus historietas, sobre todo de compañeros con los que he pasado épocas duras durante la estancia en la Academia General del Aire, donde se pasan 4 años antes de empezar con el año de especialización.

El hecho es que durante el despegue nocturno pasaron sobre nuestra base uno tras otro con sus luces de formación verde neón, haciendo uso de sus postquemadores, tronando y ascendiendo hasta que la vista ya no alcanzaba a ver, ni los oídos a oír, pero aun así, yo seguía mirando atontado esperando que dieran la vuelta y pegaran otra pasadita… Al verlos pasar sobre mi cabeza, con sus luces, sus postquemadores y emitiendo ese ruido ensordecedor, supe que se estaban despidiendo de mí, y que a su vez me llamaban para que fuera con ellos, para que siguiera luchando, trabajando, aprendiendo y disfrutando, aquí en Talavera la Real, cuna de “todos” los pilotos de caza españoles, para que algún día yo también vuele con ellos en formación, compartiendo el empleo y la vocación. Porque cuando se está en esta profesión, 5 años son más que suficientes para saber que tu vida ha cambiado para siempre, porque sin saber cómo, tu trabajo se ha convertido en tu día a día, y no puedes hablar de otra cosa, ni tampoco dejar de hacer bromas estúpidas en las que se te escapa un Buddy Lock, un Bug out, un RTB o un kick, y que sólo los entendidos comprenden estallando en una carcajada, porque sin decirlo todos tenemos en mente la misma imagen.

Porque como muy bien dijo, “[…]voluntario en su destino  y de gran acometividad”.

Mago 01.

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