Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. Como casi todo en el mundo de la Aviación de Caza. Aquel día me encontraba, una vez más, en cabina trasera de un F-5B, enseñando a un alumno argentino los secretos de ese arte marcial del siglo XX que es el combate cerrado 1vs1.
Sentado en mi atril de docencia, buscaba un lugar donde poner los brazos para no estorbar las evoluciones de mi alumno. Primero apoyados en las piernas, pero me molestaba el piernógrafo. Después sobre las consolas laterales, pero corría el peligro de accionar algún interruptor inadvertidamente. Finalmente, adopte la postura más común y cómoda entre los Protos cuando no estábamos tocando palanca. Brazos apoyados en el marco de la cúpula y extendidos a lo largo de la misma. Modo “Frankenstein”.
Eso fue mi perdición. En cabina delantera mi alumno, natural de Córdoba (Argentina), se esforzaba por no perder el contacto visual con el “enemigo”. Yo, detrás, notaba como la impotencia crecía en mi interior al observar como el adversario iba ganando grados poco a poco, derivando hacia nuestras seis, buscando esa ansiada y humillante posición de disparo. Mientras tanto, el “pibe”, ceñía tímidamente a unos 3-4 G’s
Llegó un momento en que no me pude contener más…Y espeté:
“¡¡Ciñe coño, ciñe!!¡¡¡Que te van a Follaaaaaaaaaaaar!!!”
La reacción de mi alumno, que ya tenía fama entre los protos de ser un poco “brutito” fue instantánea y desmedida, sin pensarlo dos veces se llevó la palanca al pecho, pasando de 3 G’s a 6 G’s en menos de 1 segundo.
En ese preciso instante, mis brazos extendidos a lo largo de la cúpula, fueron sorprendidos en un inexplicable estado de relajación que provocó que yo contemplara impotente y a cámara lenta como la fuerza G que se acaba de duplicar hacía que mi brazo izquierdo resbalase de su apoyo y cayese a plomo. La desdicha quiso que el apéndice final de mi brazo, es decir, mi mano, colisionase con el peor de los obstáculos que podía encontrar en su recorrido vertical. La palanca del tren de aterrizaje.
En ese momento, un ruido ensordecedor envolvió nuestra aeronave. Era el tren de aterrizaje, que diseñado para ser extendido a 240 Kts o menos, se encontraba con una corriente de aire que superaba los 400 kts. Y se quejaba amargamente.
Inmediatamente cogí los mandos del avión. Corté motores a ralentí e hice un zoom para reducir la velocidad.
“¡¡Mío el avión!! Knock It Off!! Knock It Off!!”
“Mi Capitán, ¿Qué ha pasado?¿Qué he hecho?”
“Nada, nada. Tenemos el tren abajo. Luego te lo explico”
Instintivamente se me fueron los ojos a las luces indicadoras de la posición del tren. ¡Genial! Dos verdes solamente. Pata de morro y principal izquierda. Eso, según la checklist de emergencia, es configuración de eyección.
Para empeorar las cosas, miré el indicador de presión hidráulica y el sistema derecho, el que acciona el tren y los frenos, se había ido a cero. Pensé: “¡Esto se pone interesante!”
Declarando emergencia puse rumbo a casa. Le conté brevemente a mi compañero lo ocurrido, pidiéndole que se acercase para hacer una comprobación visual del tren.
El destino quiso que solamente unas semanas antes, el Jefe del Escuadrón de Mantenimiento tomase la decisión de pintar de naranja chillón un bulón de las patas del tren principal, indicando a todos los pilotos que en vuelo, si ese bulón estaba a la vista, independientemente de lo que indicase en cabina el tren, éste se encontraba abajo y blocado.
Max se acercó todo lo que pudo y empezó su inspección visual del tren. Pasamos unos momentos de gran tensión e incertidumbre. Del resultado de su inspección dependería que nos tuviésemos que eyectar o intentar la toma. El silencio hizo más tensa la espera. Finalmente…
“Oye Bob, aquí aparentemente está todo bien. Tienes tres patas abajo y se puede ver el bulón en las dos principales”
“¡¡Bien!!”. Al menos podemos intentar la toma.
Tomamos la decisión de que todos los Magos que estuviesen en el aire en ese momento procediesen para la toma antes que nosotros. Debíamos ser los últimos en tomar porque nos quedaríamos en pista y la cerraríamos hasta que remolcasen el avión.
Pacientemente esperamos en las inmediaciones del campo mientras todos los Magos se regresaban a casa, seguramente intrigados por el motivo de su pronta recuperación.
El penúltimo en tomar fue Max. Cuando se separó de mi lado se despidió como el que ve a un vecino en el portal.
“Bueno Bob, hasta luego. Mucha suerte. Luego nos tomamos una cervecita”.
Un cierto grado de inquietud se apoderó de mí. No podía evitar pensar en los peores escenarios. No sabía que daños estructurales tenía el tren. A primera vista podía estar aparentemente bien pero…¿soportaría la toma? Si una pata se plegaba o se rompía al contactar con la pista, perderíamos el control del avión y nos saldríamos de pista o capotaríamos. Además el asiento eyectable del F-5B por entonces no era 0-0, así que no sería un recurso para salvarse. Para rizar el rizo, no iba a tener frenos para parar el avión. Tendría que usar el paracaídas de frenado. Aquel que con cierta frecuencia fallaba y salía a plomo para caer en mitad de la pista sin casi desplegarse.
Dejé de atormentarme y me concentré en la maniobra que debía ejecutar. Todo tenía que salir a la perfección.
Me alineé con la pista y ajuste mi velocidad a la mínima posible. Establecí una senda de descenso cómoda y puse todos mis sentidos en ajustar al máximo al principio de la pista.
Como en todas las tomas desde cabina trasera, el ángulo de ataque del avión junto con el asiento de la cabina delantera, dificultaban mi visión. Gracias a Dios, practicábamos habitualmente las tomas desde atrás.
Al llegar al overrun comencé la recogida suavemente. Fui reduciendo progresivamente mi régimen de descenso y dejando que la velocidad cayese poco a poco. Al aumentar el ángulo de ataque, dejé de ver la pista por la parte delantera. Como en todas las tomas desde atrás, se trataba de un juego de sensaciones, visión periférica por los laterales de la cúpula y experiencia.
Casi de manera imperceptible, las ruedas del tren principal contactaron con la pista. Llevé la palanca más atrás para hacer una buena frenada aerodinámica. La velocidad fue cayendo mientras yo miraba los carteles de pista remanente por los laterales. Cuando el mando de profundidad empezaba a ser insuficiente para mantener el morro arriba, forcé su descenso, amortiguando su caída para que la pata delantera se posase suavemente en la pista.
Alargué mi brazo izquierdo. Ese que tantos problemas me había traído. Y tiré con decisión de la palanca del paracaídas hasta su tope. Al poco tiempo, respiré aliviado al notar el tranquilizador tirón que ese trozo de tela ejercía sobre la masa metálica que me rodeaba.
El avión por fin se detuvo con bastante pista remanente. Los vehículos de contraincendios nos rodearon. Apagamos los motores y descendimos del avión pensando que una vez más, la Virgen de Loreto se había tenido que empeñar a fondo para ayudar a un par de aviadores.
El personal de mantenimiento se acercó al avión para poner las pinzas del tren. No pudo. Éste se había deformado lo suficiente para que fuese imposible introducirlas por los correspondientes agujeros. Me informaron que el motivo de la pérdida de presión hidráulica fue la rotura de una tubería del sistema hidráulico que no aguantó la presión aerodinámica.
A día de hoy sigo pensando que en toda la historia del F-5B debo ser el único al que le ha pasado un incidente de estas características. Parece increíble que por una tontería tan sublime se llegue a esta situación.
Ni que decir tiene que nunca jamás volví a poner mis brazos en esa maldita posición.
Un saludo y Buena Caza.
Bob
Imágen parche Ala 23 de la Galería de ÁlvaroBa
PD: podéis hacer click sobre cada imágen para verla más grande.









Gracias por la anécdota Bob.
Como todas las cosas que nos parecen “tontas”, es algo que jamás me había planteado y es algo que, a la vista de tu experiencia, puede llegar a dar muchos muchos problemas. “La posición de las manos del Proto”.
Cuando empezaba a leer la historia me iba poniendo en situación: “Coño, es cierto ¿dónde se meten las manos en una cabina tan angosta para aguantar con relativa comodidad una ensalada de G’s?”
Ya la inevitable pregunta ¿Dónde las llegaste a poner finalmente? ¿dónde se ponen si se va en un EF-2000 y la ensalada de G’s es brutal?
Un abrazo
Gracias por la historia, graciosa visto ahora pero amarga en el momento ¿o no?
Yo siempre había creído que en cabina trasera había unos asideros para el acompañante, (¡qué maravillosa es la imaginación!) entre otras cosas para no estorbar las evoluciones del piloto. No se me había ocurrido que podría pasar lo que te pasó, entre otras cosas porque las G’s, su concepto, su utilidad, cuando y como cogerlas, o dejarlas, no llego a alcanzar.
A la vista de este suceso, y otros parecidos, me niego a creer que te ha pasado solo a tí ¿no se ha puesto una solución en los aviones actuales? En el asiento eyectable, en el marco de la cúpula.
Gracias por el relato Bob
Después de varios días de vida montañesa venía con algo de mono de VST,..jeje
Saludos a todos
Muy buen relato Bob.
Solo me queda una consulta por hacer.
Después de que pasan cosas como estas
1) Cuanto tiempo duran las bromas de los compañeros?
2) Hay alguna reprimenda por parte de superiores?
3) Hay que regalarles un vino o jamon al personal de mantenimiento?
En un caso asi se podrian haber puesto cruzadas en el pecho y cogiendote los atalajes del mismo?
Ayer me descargue la peli el final de la cuenta atrás y tiene unas escenas muy guapas operaciones en cubierta etc…guapa.
Son las situaciones que mientras suceden hacen que se te pongan de corbata y que una vez que pasan hacen que te entre la risa floja…
Gracias por compartir la anécdota.
Un saludo!
Juan Pedro
Por suerte todo acabo en un buen susto. Una pregunta de “anecdotas” como esta que solo se dan en el uso diario de un avion se pasan informes al fabricante o al mando logistico para solucionarlas?? Me refiero a lo que han dicho poner unas “asas” o en el diseño de aparatos nuevos como el EF.
Suena a risa al principio pero drásticamente da un vuelco la historia que por poco acaba en tragedia, me temía lo peor. Gracias a diós estás aquí para contarlo.
Me quedo con la intriga de saber la versión del alumno argentino.
Muy buen relato Bob. Y a todo esto ¿que pasó con el boludo? Iría pensando mientras os disponíais para el aterrizaje “la que me va caer cuando bajemos” ¿no?
¿Ya han puesto grilletes en la cabina trasera para los instructores?
Tomcat 259. Está bien la peli ¿qué me dices de los “combates” F-14 vs Zero?
Y tuviste suerte Bob, a veces eso de una extremidad que cae o se golpea a peso muerto contra una superficie “dura” puede tener malas consecuencias, yo de una manera tonta que me recuerda a esa, pero en tierra, me rompi el dedo meñique de la mano…pero que en ese momento me dejo la mano como un balon de futbol y sin movilidad, ¿que hubiese pasado en tu caso?…supongo que el alumno no estaria preparado para una toma de emergencia ¿no?…¿como actuariais en ese caso?..
Saludos.
Respondiendo a casi todos:
- Las bromas de los compañeros pueden durar minutos o perseguir a un piloto de por vida. El caso más peligroso es cuando estos sucesos se convierten en motes que marcarán toda tu carrera profesional con la típica pregunta “¿y porqué te llaman así?.
- Cuando se produce un incidente se inicia una investigación por parte del Mando para determinar responsabilidades. Puede acabar felizmente o … infelizmente.
- Simultáneamente a la investigación para determinar responsabilidades se inicia otra, mucho más importante para nosotros, cuya finalidad es la de analizar los motivos del incidente y evitar que vuelva a ocurrir. Esta investigación la lidera la Sección de Seguridad de Vuelo que existe en cada escuadrón de caza. El resultado de esta investigación no puede ser usado para determinar responsabilidades (te aseguras la sinceridad de los involucrados en aras del bien común y la vida de otros compañeros), y tiene canales de distribución en todas las unidades que usan el mismo sistema no solo a nivel nacional sino también internacional. También se envía a los organismos logísticos y al fabricante. Esta investigación se seguridad de vuelo es esencial en evitar accidentes en el futuro.
- Si el incidente ha sido claramente responsabilidad del piloto, y ha provocado muchas horas de trabajo al personal de mantenimiento, es habitual entonar un mea culpa y humillación consecuente. En cualquier caso, nuestro querido personal de mantenimiento se ocupará de recordárnoslo durante bastante tiempo con la sutileza que la confianza permita. Un jamón ayudaría bastante, pero no creo que sea suficiente para evitar la pregunta de “¿Qué tal el vuelo de ayer?”. Os aseguro que nuestros mecánicos no son hermanitas de la caridad y no se caracterizan por la piedad.
- La posición de las manos del piloto de cabina trasera es algo personal de cada piloto. Existen unos asideros, pero no se si se usan mucho. Yo personalmente prefiero mantener las manos en palanca y gases, ya que el movimiento de los mandos y las sensaciones de vuelo me permiten “sentir” que todo va bien, y puedes predecir los movimientos del avión . Pero el lugar más seguro para no tocar nada es sobre las rodillas.
- El alumno en general ni siente ni padece. Solo se caga vivo si la culpa es suya, pero si es del proto tan solo piensa … (si piensa)…¡Qué pasada!.
Buena caza.
Cierto que el personal de mantenimiento no somos hermanitas de la caridad, pero todo desde la jocosidad del asunto y el buen ambiente. Que seria de nuestro dia a dia sin ese pique sano entre Pilotos Vs Mecanicos de linea al igual que dentro de los Mecanicos lo hay entre Mecanicos y Armeros.
Saludos.
Muy bueno Bob.
Recuerda que yo “certifiqué” el tren del bizcocho a 380 nudos…
Concuerdo con Jesse, las manos durante una misión en palanca y gases por lo general, en asideros si tenemos que girar mucho la cabeza. Si estamos de navegación o en tramos no tácticos se puede uno apoyar en los railes de la cúpula como tú.
Para los que han preguntado, el EF-2000 tiene asideros, pero no recuerdo si en las dos cabinas en los doble mando. Las manos, si no se llevan en palanca y gases (en el EF-2000 los gases sí se mueven solidarios en ambas cabinas, pero la palanca de mando trasera no se mueve con la delantera, así que no hay ese feedback que comenta Jesse), se pueden llevar abrazándose uno la parte inferior del vientre bajo el pecho, esa posición es cómoda para soportar G´s. En este avión los G duelen. ¿Pero yo creía que se aguantaba mucho mejor los G´s? Os preguntaréis. Y es cierto, desde el punto de vista fisiológico aguantas los 9 G de p. madre, pero el anti-G no deja de presionar, y os aseguro que duele, sobre todo donde no hay anti-G. La explicación para otra entrada.
Saludos.
En los EF-2000 solo se lleva asideros en la cabina trasera, a ambos lados del HUD, en la delantera no hay nada para agarrarse.
)
Cuando vole en la trasera del EFA (de la que ya tengo practicamente acabada mi experiencia y pasaré a remitir en breve) al principo tenia las manos a ambos lados de la cabina, luego pasaron a las rodillas y finalmente, rodenando en forma de O mi boca con una bolsita de plastico en su interior. (probad la posicion y vereis porque
¿Y por qué te llaman Bob?……….
Gran relato, sabía que en el ALA 23 venían con regularidad alumnos argentinos, ¿sigue siendo así?.
Por lo que dices, los MK-16L os han venido de maravilla.
Hola a todos.
En el tema de donde poner las manos en cabina trasera tengo que decir que discrepo ligeramente de Jesse y Tama. Ya se sabe que para gustos colores.
En mi experiencia como Profesor de Vuelo durante cinco años acumulé 1.250 horas de F-5B, de las cuales calculo que unas 800 fueron en cabina trasera en tareas de enseñanza.
Tantas horas en el despacho trasero hacen que uno se de cuenta de que es imposible mantener las manos en la misma posición todo el tiempo. Al final, solo por aburrimiento, tienes que cambiar de posición, y prácticamente la única parte de tu cuerpo que puedes mover libremente en un avión de combate son tu cabeza y tus brazos.
Yo no soy partidario de poner las manos en las palancas mientras el alumno vuela el avión. Por muy fino que quieras ser, sin querer vas a aplicar presión en palanca, y ha ocurrido en muchas ocasiones que el alumno, al notar esa presión, suelta los mandos, pensando que el profesor ha cogido el control del avión. Se daba entonces la peligrosa situación de que ninguno de los dos pilotos esté volando el avión. Esto ocurría a pesar de explicar cientos de veces a alumno que el control del avión no se traspasaba hasta que el profesor dijera claramente “MIO”, acompañando la orden verbal de una agitación de la palanca.
Las únicas ocasiones en las que ponía las manos a escasos milímetros de la palanca era cuando el alumno estaba ejecutando una maniobra de las peligrosas y delicadas, y cualquier fallo requeriría una acción instantánea por mi parte. Por ejemplo, sus primeras tomas, todas las tomas nocturnas, la acrobacía en formación cerrada, etc.
Había ocasiones en las que el alumno no conseguía hacer por si solo una maniobra que se le había demostrado. En esos casos se solía decir al alumno que fuese él el que pusiese las manos sobre las palancas mientras tú realizabas la maniobra, de forma que percibiese los movimientos de los controles necesarios para lograr el objetivo buscado.
Así que no resuelvo ninguna de vuestras dudas. ¿Dónde debe poner el Profesor/Instructor las manos en cabina trasera? Depende de muchos factores. Lo que está claro es que siempre debe tener un especial cuidado para no accionar ninguna palanca o interruptor de manera inadvertida.
En cuanto a lo del Fallo Humano es sabido, y aquí lo hemos mencionado en más de una ocasión, que está presente en mayor o menor medida en aproximadamente el 80% de los accidentes/incidentes de aviación.
El hombre es una máquina imperfecta y no existe ninguna actividad que realice en la que consiga el 100% de éxito.
Llevo ya algunos años especializado en el área de Seguridad de Vuelo, y veo errores humanos casi todos los días. Algunos pasan inadvertidos por su escasa entidad, o porque se corrigieron a tiempo. Otros generan incidentes de mayor o menor peligrosidad. Los peores, y gracias a Dios, los menos frecuentes, le han costado la vida a no pocos pilotos de combate.
Esta es una profesión donde los errores se suelen pagar caros. Con la llegada de sistemas de armas tecnológicamente avanzados, la ingeniería ha conseguido introducir salvaguardas para reducir el índice de fallos humanos y las consecuencias de los mismos. Yo cometía muchos más fallos humanos cuando volaba el F-5B, que ahora en el F-18M, y no porque ahora sea mejor piloto. Aunque la experiencia tiene su peso, influye mucho más que el F-18M es mucho más fácil de volar que el F-5B.
En mi opinión, era mucho más probable cometer un fallo humano con consecuencias en un F-5B, un Mirage F1 o un RF-4C que en un F-5M, F-1M, EF-18M o un EF-2000.
Menudo ladrillo. Por lo menos se me ha pasado volando (nunca mejor dicho) el trayecto del AVE Madrid-Zaragoza.
Un abrazo.
Bob
Por cierto, me llamán Bob porque son las tres primeras letras de mi apellido.
Lo de Bob Esponja es cosa de Tama. Aunque me hace gracia, se la devolveré algún día. Ya estoy maquinando la manera.
Un abrazo.
Gracias por lo que nos enseñais!!! Y Como somos insaciables unas preguntas que no se si ya las habreis comentado en otras entradas. Después de la AGA en San Javier como se va al curso de Caza?? Me refiero a como se va a llevar un Hercules o un CN295 o a la escuela de Caza?? Por Nota?? Aptitudes?? Una Mezcla??? Y otra pregunta que no se si podreis responder Cuantos pilotos de caza (más o menos) tiene el Ejercito del Aire?? Y Cuantos creeis que es el ideal por número de aviones?? 2 pilotos por avión?? 3?? si es “reservado” no problem!!! Faltaria!!!!!
Muchas gracias por vuestra paciencia!!!
Enhorabuena por el blog y por estas historietas de las que tanto disfrutamos (y aprendemos)
Y ahora, se acabó el peloteo y vamos al meollo del asunto. Después de años de reflexión, por fin he logrado dar con la solución a este problema. Aquí lo tenéis:
http://www.e-global.es/viaje-turismo-online/wp-includes/graficos/port-aventura-dragon-khan.jpg
Por supuesto es broma, pero yo siempre había creído que agarrarse a los arneses era una opción. Pero sea práctico o no, siempre se volvería al mismo problema: al cabo de un rato uno se cansa de tener la misma postura todo el rato.
Saludos
Estupenda entrada y magníficas explicaciones. La verdad es que las cosas se complican de la manera más tonta.
Un día deberíais contarnos cómo es la relación con los mecánicos de vuelo. En mi visita el año pasado me parecieron dos islas. Había pensado que la relación entre ambos colectivos era más “fluida” por decirlo de alguna manera. Tampoco me extrañó mucho… yo también vería con cierto recelo a esos tipos que me pueden romper el avión…pero obviamente no puedo sacar conclusiones habiendo pasado únicamente 4 horas en una base aérea, por eso pregunto.
Por cierto, para los cinéfilos, en “El final de la cuenta atrás” los zeros son T-6 “tuneados”. Que yo sepa se reconstruyó y se puso en vuelo algún zero (aunque con motor americano) para “Pearl Harbor”
Saludos
Buenas noches Bob:
Soy Álvaro, el creador de la foto en flickr del parche del Ala 23, y te digo que la uses para todo lo que quieras, pero citando la fuente como en este caso porfi. Que por cierto, no se ve.
Me encanta el Ala 23 y los F-5B/M, así que tu relato aún más, hasta el punto de imaginarme la aproximación y toma supongo en la RWY31.
Saludos.
Por cierto, ¿si pusiesen unas asas para las manos por debajo de los espejos de la cúpula sería una posición cómoda? ¡Es que a lo mejor ya tenemos la solución! Jejeje.
Hola Álvaro.
Fui yo quien puso tu foto del parche del Ala 23 y cité la fuente al final del artículo.
En la página de inicio resaltando el artículo no pude poner la fuente porque técnicamente no es posible hacerlo y por ese motivo lo hice al final del artículo de Bob.
Por eso no entiendo tu comentario que no se ve el “la fuente” de la imagen…
Un saludo.
Little.
Espero que no te haya sonado agresivo mi comentario, no iba en ese sentido.
Tal y como me habéis citado aquí es más que suficiente, pero es que ya ha habido casos de la gente usando mis fotos sin poner de quien son. Y lo de que no se vé, me refería a que no se vé la imagen del parche, o al menos a mí no se me vé en tres ordenadores. :S
Hola chicos. Veo que los articulistas de este blog les gusta volar con el tren fuera…je,je. El caso es que tú, Bob, nos has relatado dos emergencias “peliagudas, recordando la entrada de Tama, de su “certificación” del tren del f18 a alta velocidad, nos comentó que ha tenido cinco enganches de barrera con este tipo de avión… ¿hay algún tipo de estadística que os diga cuántas emergencias tendrá un piloto medio a lo largo de su “vida aérea”? Sé que es una pregunta un poco así pero, por ejemplo, os comentan u os preparan para comprender que más tarde o más temprano, posiblemente, tendréis una emergencia chunga o incluso una eyección? No lo digo a nivel de resolución mecánica de la emergencia, si no a nivel mental, psicológico.
Leí hace tiempo un artículo en la RAA sobre el miedo a volar sobrevenido en los pilotos y su incidencia en los abandonos que podía tener en el EdA. Es algo en lo que pensáis o simplemente está ahí y lo sobrelleváis?
Perdonad si tal vez son preguntas un tanto personales…
P.D. Por cierto, en la entrada de Tama hay como cinco o seis recordatorios de historias para escribir y contarnos….se os están amontonando los tutes, je,je.
Salidos
Uy, despues de preguntas tan personales deciros eso ha quedado muy feo…
Evidentemente quería decir
Saludos
La verdades que este tipo de incidentes no deben de ser tan raros. lo que me sorprende es que las salvaguardasa, como el típico interruptor cubierto con una tapa o la palanca con bloqueo no estuviesen institucionalizadas desde lso tiempos heróicos, o al menos desdela IIGM…
Tama, que en el Eurofighter no dolían tanto las G´s, mira que te has hecho blandito con la edad…
Saludos a todos