By Jens Voigt

 ANY STATION, ANY STATION, THIS IS AN OPPOSING FORCE PILOT. I ESCAPE FROM MY BLOODY COUNTRY. I NEED INSTRUCTIONS. I’M SHORT OF FUEL. MY POSITION IS 53º10’N-000º50’E. PLEASE HELP ME. I’M A DEFECTOR.

En la frecuencia de control en la que se encontraba todo el paquete de aviones, lanzado en la fase final de ataque hacia el objetivo, se hizo un silencio total.

Dieciséis horas antes, en el bar de pilotos del TLP, Base Aérea de Florennes, alguien comentó algo acerca de un piloto norcoreano que tomó en Corea del Sur en los años de la guerra fría. La conversación derivó en elucubrar cómo pudo ese piloto haber pasado la defensa aérea y aterrizar en una base norteamericana. Se da por hecho que una actitud poco agresiva de vuelo, con maniobras suaves y previsibles que permitan una interceptación sin riesgos, así como seguir disciplinadamente las instrucciones visuales del interceptador ayudaría mucho.

Los beneficios que un país en conflicto puede obtener de la información que proporciona el piloto son muchos, así como del análisis de la aeronave y sus sistemas, que luego pueden ser devueltos a su legítimo propietario adecuadamente embalados en cajas de zapatos.

Pero los riesgos son también grandes. Permitir que una aeronave potencialmente hostil entre en tu espacio aéreo y sobrevuele tu territorio no es algo que se pueda tomar a la ligera, cuando no puedes determinar con certeza las verdaderas intenciones del supuesto desertor. Podría portar algún ingenio químico, bacteriológico o nuclear y habríamos sido nosotros mismos los que le habríamos acompañado y conducido a nuestra propia base u otras zonas habitadas. Incluso el país de origen podría aducir que el piloto es un elemento descontrolado al que nosotros hemos permitido y autorizado la entrada en nuestro país y que por lo tanto somos nosotros responsables de lo sucedido.

¿Qué hacemos?. Es obvio que es una decisión en la que intervienen innumerables factores, y que hay que meditar con tiempo y con el asesoramiento de expertos en múltiples disciplinas. Pero no hay tiempo ni expertos, estamos en un caza. Estamos solos y la decisión la tenemos que tomar ya.

En el Bar de pilotos de Florennes la conversación se animaba; un piloto francés propuso conducirlo a una base alejada que supusiera un riesgo asumible. Pero ¿cuántas bases podemos asumir perder?. Mientras se discutía el tema yo simplemente pensaba que eso de los desertores no pasa nunca, y por supuesto no me iba a pasar a mí. Un danés que se caracterizaba por sonreír mucho y hablar poco, dijo de forma seca que el piloto desertor era un traidor a su patria, y como traidor no merece ninguna confianza que justifique el riesgo que se asume al traerlo a nuestra casa. El traidor debe ser derribado. Después de su contundente declaración, el tema derivó a temas menos trascendentales. Rosse, uno de nuestros instructores estaba entre nosotros.

La misión del día siguiente pintaba complicada. Reunimos las formaciones en el Mar del Norte para atacar un grupo de objetivos al sur de Escocia. El combustible estaba justito, por lo que el planeamiento fue aún más exhaustivo de lo normal, pero estábamos preparados para ejecutar la orden de misión.

La misión de los Halcones era la de barrer la fuerza aérea oponente hasta la entrada en la zona de objetivos como OCA, momento en el que cederíamos nuestro puesto de vanguardia a los Tornados de la SEAD alemana y nosotros nos incorporáríamos entonces a nuestro puesto con el strike. Nuestro objetivo era un acuartelamiento de unidades mecanizadas. Todo muy romántico.

Tras poner en una posición defensiva a una tímida defensa que protagonizaron unos Tornado británicos (que volverían a atacar de un modo menos tímido minutos más tarde), y en el momento en que la SEAD ocupaba su lugar, escuchamos la llamada que introduce este artículo por la radio con un más que dudoso acento soviético.

Mi primera reacción tras años de duro entrenamiento fue la de pensar ¿Por qué a mí?. Una vez superada esta humana debilidad, y en décimas de segundos recordé lo hablado el  día anterior, evalué los pros y los contras, estimé las opciones, valoré las consecuencias y…… vaya, una cosa es hablarlo en el bar y otra sobre la pérfida Albión a .95MN.

FOX I KILL 53º09’N-000º52’E, 25.000 FEET HEADING SOUTHWEST (Esto pronunciado con acento danés).

Dicen en nuestra patria que muerto el perro se acabó la rabia. No sé cómo se traducirá esto al idioma de los hijos de Thor, pero esa tarde uno de ellos se tomó gratis una cerveza.

Nadie dijo que ser desertor fuera cosa fácil.

¿Qué hubierais hecho vosotros? ¿Pueden simular esto nuestros colegas virtuales?

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