Suena bien, suena a frase que le sueltan a Luke Skywalker poco antes de poner su Fighter-X en posición de ataque contra la Estrella de la Muerte. La realidad, como siempre, suele ser mucho más prosaica.

Este es un gráfico simple de las frecuencias del espectro electromagnético y sus principales aplicaciones.

En verde podéis ver el tamaño de la longitud de onda, que responde a la letra griega λ. En la escala de color negro, con recuadros en rojo, podéis ver la frecuencia. Como seguro que ya habéis deducido, hay una relación de orden inverso entre una (longitud de onda) y otra (frecuencia); más concretamente, dicha relación se puede establecer de esta manera: λ=c/f, en donde c es la velocidad de la luz en dicho medio. Por aquello de simplificar, dependiendo de en que unidades se mida, se puede llegar a escribir dicha ecuación de esta manera: λ (en decímetros) = 3 / f (en GHzs).

Más concretamente, en la banda radar, que es la que nos ocupa a efectos de esta entrada, tenemos esta escala

En términos púramente aeronaúticos, las bandas más interesantes son la S (según el IEEE, Institute of Electrical and Electronics Engineers) o la E/F (según terminología OTAN), para detección lejana, y la banda X (IEEE) o I y parte baja de la J (OTAN), que es donde se encuentran los radares embarcados o de tiro en su gran mayoría. Normalmente, la banda X se asocia por defecto a las longitudes de onda en torno a los 3 cms. Por eso, cuando alguien habla de banda X, se está refiriendo a la banda de los radares (y los modos asociados) que realizan funciones tales como detectar un blanco (para radares aerotransportados), seguimiento de dicho blanco (muchas veces definido con el modo STT o Single Target Track), lanzamiento de misil y su guiado (modo MG o Missile Guiadance). Esto era lo habitual hasta ahora; actualmente, con la entrada en servicio de nuevos tipos de radares y diferentes modos de procesado de la señal, se puede disparar un misil sin necesidad de blocar sobre un blanco,por lo que al avión seleccionado como blanco se le priva de la capacidad de ser avisado previamente; es lo que se conoce como disparar en TWS (Track While Scan, un modo de radar que hace años no era necesariamente peligroso pero que hoy en día puede suponer misil en vuelo).

Como muy bien explicó Baby en esta entrada y algo peor un servidor en esta otra, un radar AESA es, básicamente, un conjunto de muchos mini-radares (lo que se llama elementos transmisores/receptores o T/R). Para funcionar, en lugar de mover la antena de una lado a otro, como hasta ahora se tenía que hacer para explorar el espacio aéreo frontal, el AESA enciende y apaga cada uno de sus módulos T/R cientos de veces por segundo, de manera electrónica, creando de esa manera lóbulos que se orientan en la dirección deseada y cumplen determinadas funciones. Algunos teóricos afirmaron que, en función de la cantidad de lóbulos apilados unos sobre otros, se podrían obtener potencias necesarias como para perturbar radares tradicionales, sustituyendo de esa manera los tradicionales pods de perturbación por radares AESA. Se conseguiría de esa manera crear una nueva función para los radares: Ataque Electrónico o EA.

Antiguamente, la Guerra Electrónica se dividía en Contramedidas Electrónicas (ECM), Medidas de Apoyo Electrónico (ESM) y Medidas de Protección Electrónica (EPM, que no tiene nada que ver con pulsos electromagnéticos nucleares; hace incluso más tiempo, a éstas mismas medidas se las denomimaba ECCM o Contra Contramedidas Electrónicas). Desde hace ya algunos años, la Fuerza Aérea norteamericana abandonó dichas denominaciones y pasó a denominarlas EA, ES y EP. Las dos últimas hacen referencia a las anteriores, pero eliminando lo de Measures de ambas; en cuanto a las ECM, se las ha cambiado por entero de denominación para añadir, aparte de las ya existentes, las DEW o Directed Energy Weapons como serían los láser de alta energía (HEL, High Energy Laser), las microondas de alta potencia (HPM, High Power Microwaves) y otras armas aún más futuristas, como los haces de partículas, que suena aún más en plan Star Wars.

El JSF dispondrá, gracias a su avanzado AESA, de capacidad de EA en las bandas en las que trabaja dicho radar, el APG-81. De acuerdo con el constructor, el radar podrá hacer todo esto:

Capacidades del radar AN/APG-81

Claro, que ésto es lo que dice la industria y ya sabéis todos la diferencia inherente entre promesas y realidades, lo que los norteamericanos denominan rethoric-reality dichotomy. Es posible que, a largo plazo, el APG-81 acabe entregando todo lo que promete, pero lo cierto es que esa deseada madurez del programa aún está muy lejos, por mucho que los australianos hayan quedado gratamente sorprendidos de las capacidades de EA del AESA del Super Hornet, que se puede considerar una generación anterior al APG-81. Al final, como siempre…

“No queda sino batirnos…” – Arturo Pérez-Reverte

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